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Derrota en Andorra

La diferencia entre defender y no hacerlo

Los de Marco Crespi pagaron su mala primera mitad, aunque estuvieron cerca de consumar la remontada. David Navarro decidió al final con una gran canasta.


ANDORRA 87

LABORAL KUTXA BASKONIA 85

¿Cuál es la diferencia entre defender y no hacerlo? Pues que las opciones de ganar aumentan o se disipan. Este ejercicio digno de Barrio Sésamo fue el que ofreció ayer Laboral Kutxa Baskonia en su visita a Andorra. Los de Marco Crespi protagonizaron una primera mitad a bajo nivel defensivo, sobre todo a la hora de realizar el balance, algo que los de Joan Peñarroya aprovecharon para hacer sangre. Tras el receso, casi los mismos jugadores apretaron y la decoración cambió, aunque no fue suficiente para que tuvieran el regalo de la primera victoria liguera.

El desenlace del partido en esos instantes finales devino en película de los Monty Python. Después de mucho remar, Laboral Kutxa Baskonia lograba adelantarse varias veces en el marcador, pero de la mano de David Navarro, el cuadro andorrano volvía a ponerse arriba. El propio exjugador de Valencia Basket cometía una infantil infracción de ocho segundos en campo defensivo, lo que empleaba el cuadro gasteiztarra para adelantarse 83-85. Trías, taponado por Colton Iverson en primera instancia, se aprovechaba de un despiste baskonista para empatar. El último ataque de los de Crespi fue para Heurtel, y el resultado fue un pase a la grada.

David Navarro, enojado consigo mismo, anotaba el 87-85 definitivo con la mano de Bertans en la cara, a falta de 3,8 segundos. Tras el tiempo muerto de rigor, la mesa de anotación se sumaba al show, olvidándose de hacer pasar el tiempo en un primer momento, y obligando a los árbitros a revisar el instant replay. A cuenta de esa reclamación, el tiempo restante bajó de 3,3 segundos a 1,1; claro que la mesa de anotación confundió décimas con segundos y segundos con minutos, algo que confundió a su vez al ataque baskonista que, inmerso en ese remolino de despropósitos, dejó agotarse el tiempo restante sin lanzar a canasta. Los de Marco Crespi, muy deportivos, aceptaban la derrota, sabedores de que, «circos» aparte, el 87-85 final se debió más que nada a su mala primera mitad.

Aviso a navegantes

Por otro lado, el preparador baskonista también mandó un mensaje a jugadores como Heurtel o Kim Tillie: que quien no defienda, jugará menos. Así, Doron Perkins o Colton Iverson ofrecieron minutos de verdadera calidad gracias a su brega atrás, algo que, independientemente de la derrota de ayer, les abre el camino a instalarse en la rotación definitiva. Con mucho trabajo por hacer, al menos se pudo ver a un Laboral Kutxa Baskonia con unas ideas de actitud que arraigaban.

Pero si la idea es comenzar por el principio, la cuestión es que los cimientos gasteiztarras aún están muy débiles. Por ejemplo, aunque el portugués del Andorra Betinho Gomes no cuajó un buen partido, una jugada suya simbolizó la defensa baskonista de toda la primera mitad. El escolta de origen caboverdiano le ganó la espalda a una despistada zaga baskonista y, remontando la línea de fondo, clavó un matazo que hizo venirse arriba a todo su público. Hasta ese momento, los de Crespi estaban campeando gracias al buen arranque anotador de DJ White y también a los buenos minutos de Shengelia. En el debe anotador, un mal porcentual en triples -2 de 11 al descanso para un 10 de 23 final- y pésimo en los tiros libres -9 de 18 que llegó a ser un 4 de 11-.

Pero tras la jugada de Gomes, Bogrins y Schreiner, único base puro de los locales por la ausencia de Sada por lesión, empezaron a hacer daño con bloqueos y continuaciones. El alero Green salió con la mano suelta y, por si eso fuera poco, Ivanov y Trías llegaron a dar una lección de intensidad y fundamentos a todo el Baskonia en un segundo cuarto desastroso. El catalán robaba un balón, subía la contra botando y le regalaba un pase sin mirar al más puro estilo de Magic Johnson al búlgaro que llegaba de tráiler, para que este machacara ante la contemplativa defensa de los gasteiztarras. El 51-38 del descanso fue casi un mal menor, gracias a los Bertans, Shengelia y San Emeterio.

Ese mal menor fue mejorando tras el receso. Iverson y Causeur armaron una sociedad con el pick'n roll lateral, Bertans sacó su fusil, como San Emeterio, y Perkins defendió lo que le dio el fuelle. Se pudo ganar, pero se perdió, pero se avisó a navegantes de que, quien no defiende, no va a tener sitio.

Tiros libres

Aunque al final no tuvieran mayor trascendencia en las jugadas finales, lo cierto es que el 9 de 18 en tiros libres de los gasteiztarras pesó mucho. Y ese porcentual mejoró en el tramo final, ya que llegó a ser de un 4 de 11 sonrojante.

La «seriedad» del juego le cuesta a Heurtel una ración de banquillo

«A estas alturas aún no podemos jugar bien, pero hay que intentar jugar serio», repite Marco Crespi una y otra vez. En ese sentido, la falta de seriedad defensiva de Heurtel le costó una muy larga ración de banquillo al base de Béziers.

Además, al internacional galo se le notó especialmente alterado y acelerado en los instantes de la segunda mitad en los que pisó la cancha. Ansioso tal vez por la bronca que debió escuchar de su entrenador, o porque los suyos estaban cerca de remontar. Por desgracia, ayer no pudo ser el héroe. A. G.