2015 OTS. 23 Un atentado con muertos expande la guerra a otras regiones de Ucrania Una explosión mató ayer a tres personas en una movilización a favor de la unidad nacional ucraniana en Járkov. Las autoridades de Kiev decidieron ampliar la operación militar a esta región, precisamente cuando los separatistas empezaban a retirar el armamento pesado de la zona de combate, como dicen los acuerdos de Minsk. Mientras, en Kiev se cierran los actos oficiales en recuerdo a lo ocurrido hace un año en el Maidán. Pablo GONZÁLEZ (Enviado especial) Un artefacto explosivo que estalló al paso de una manifestación en defensa de la unidad nacional de Ucrania ayer en las calles de Járkov mató, según las autoridades, a tres personas, una de ellas un policía, y dejó más de una decena de heridos, de los cuales un menor de edad estaba en coma. La de Járkov era uno más de los actos que se repitieron por toda ucrania en recuerdo y homenaje al centenar de fallecidos hace un año en el Maidán de Kiev, y que fueron bautizadas por las autoridades como «Marchas de la dignidad». Inmediatamente, el presidente ucraniano, Petro Poroshenko anunció una «dura reacción» al atentado, que atribuyó a un intento de los separatistas de extender el conflicto del Donbass hasta ahora limitado a las regiones de Donetsk y Lugansk. Al mismo tiempo, el jefe del Consejo de Seguridad, Aleksander Turchinov, declaró que se va a ampliar la zona de la denominada ATO (Operación Antiterrorista en ucraniano) a la región de Járkov. Eso significa que las operaciones especiales de la Policía y, en caso de necesidad, del Ejército podrán empezar a llevarse a cabo en esa región como ya se hace en el Donbass. Turchinov informó de la detención de cuatro personas en relación al atentado de Járkov, a los que se requisó un lanzagranadas. Los sospechosos, según el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), los servicios secretos, recibieron armamento e instrucciones en Rusia. La ampliación de la zona de guerra llegó el mismo día en el que las fuerzas separatistas de Donetsk y Lugansk y las gubernamentales han empezado a cumplir el segundo punto de los acuerdos de Minsk, la retirada del armamento de calibre igual o superior a 100mm a al menos 50 kilómetros de la línea del frente. Hasta el momento ninguno de los bandos había mostrado la más mínima intención de hacerlo. Además, ayer continuó el intercambio de prisioneros. Combates en Mariupol Pese a que los acuerdos de Minsk parecían ir cumpliéndose y los prorrusos daban ayer por terminadas las hostilidades en toda la línea de separación en el este del país y señalaron que el alto el fuego se cumple totalmente, las autoridades de Kiev temían una nueva ofensiva de los insurgentes. La ofensiva rebelde que teme Kiev podría darse hacia Mariupol o hacia Járkov. En cualquier caso, si consiguen romper la línea del frente, el Ejército ucraniano tendrá dificultades para organizar una nueva línea de defensa más atrás debido a la ausencia de reservas operativas, sobre todo tras la dura derrota sufrida en Debáltsevo hace unos días. Algunos analistas aseguran que las fuerzas leales a Kiev habrían perdido allí entre un 20% y un 25% de todos los vehículos blindados de los que dispone el Ejército. Después de que las autoridades ucranianas denunciaran un ataque con tanques y artillería contra sus posiciones en Shirókino, a 23 kilómetros de Mariupol, los separatistas reconocían que ambos bandos combaten desde hace varios días por el control de esa localidad. Inmediatamente los aliados occidentales de Kiev denunciaban la violación del alto el el fuego y EEUU insistió en su amenaza de armar a Ucrania y de aprobar nuevas sanciones contra Rusia. Mientras la alerta persiste, los homenajes oficiales a los fallecidos hace un año en el Maidán de Kiev concluyeron ayer en la capital con un acto en el que participaron unas diez mil personas, encabezadas por Poroshenko y el primer ministro, Arseniy Yatsenyuk, y representantes de todas las confesiones religiosas del país. Para arroparles acudieron líderes europeos, como el presidente del Consejo Europeo, el polaco Donald Tusk, y los mandatarios de Alemania, Joachim Gauck; Polonia, Bronislaw Komorovski; Eslovaquia, Andrej Kiska, y de Letonia, Dalia Gribauskaite. El peor año desde la independencia ucraniana Los actos de recuerdo y homenaje que se han sucedido en Ucrania, especialmente en su capital, Kiev, durante los últimos días han tenido una participación escasa, ya que en ningún caso ha superado las diez mil personas. La economía, la guerra y el abatimiento general van haciendo mella en un país que ha cambiado radicalmente en los últimos 365 días. La economía ucraniana se ha precipitado. El Banco Mundial situó el descenso del PIB ucraniano en un 7% en 2014. Las previsiones para 2015 no son mucho mejores. No sería de extrañar que, este año, la caída que se registre empeore esos datos, ya que en la primera mitad de 2014, la industria ucraniana todavía no había empezado a sufrir los graves problemas que tiene en la actualidad. El mercado ruso, principal socio de Ucrania, se ha reducido enormemente. A cambio, Ucrania no ha recibido un mejor trato a la hora de exportar hacia mercados alternativos, especialmente hacia la Unión Europea. Todo ello trae consigo una importante caída del poder adquisitivo de la población, como siempre la mayor perjudicada. Ucrania ha perdido Crimea y una parte importante del Donbass, lo que significa también la privación de numerosas industrias, como la mayor parte de las dedicadas al ámbito de la defensa, situadas en Crimea. Pero, además, está la pérdida de vidas, la más trágica. Los muertos durante el conflicto en el este del país llegan, según el balance oficial, a las seis mil personas, aunque las cifras reales pueden ser mucho mayores. Más de un millón de personas ha tenido que abandonar su hogar, 600.000 de ellas se han ido a Rusia. P.G. AYUDA A DEBÁLTSEVO. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) informó ayer de que consiguió entregar víveres, suministros médicos y otros productos de primera necesidad destinados a unas 5.000 personas atrapadas en la ciudad ucraniana de Debáltsevo, tomada hace unos días por los separatistas.