2015 MAR. 15 CRíTICA: «Negociador» Las mesas de díalogo no suelen tener cuatro patas Mikel INSAUSTI Sabido es que las mesas de diálogo no suelen tener cuatro patas, que cojean siempre por algún lado, y esa característica de la negociación tampoco podía faltar en una película sobre el tema. El título ya de entrada llama a engaño, porque hace pensar en Jesús Eguiguren, y quienes le conozcan o hayan visto el muy interesante documental de Ángel Amigo «Memorias de un conspirador» sabrán que el protagonista de «Negociador» no se parece en nada a tan inimitable figura real. Seguramente, salvo en la anécdota del equívoco provocado por su manera de vestir informal, tendrá mucho más del propio Ramón Barea que lo interpreta. Todo cambia y de forma consciente con respecto a los hechos históricos, porque esto es una comedia. Pero lo más curioso es que lo único que haya quedado de las conversaciones de Oslo, sea el clima nórdico, que se cuela en en ese humor seco y de pocas palabras a lo Aki Kaurimäki, que tan bien ha sabido interpretar, por extraño que parezca, el cine uruguayo. Sirve para darle el tono justo a la película, que, sin embargo, Cobeaga no consigue mantener hasta el final, debido a que lo más difícil de su arriesgado planteamiento consiste en guardar el equilibrio a lo largo de unos escasos ochenta minutos que terminan haciéndose cuesta arriba. «Negociador» funciona a la perfección mientras Josean Benogetxea está en pantalla como creíble antagonista de Barea, pero cuando Carlos Areces toma el relevo se exagera la caricatura del «enemigo», empezando por el dichoso acento «vasco», y hasta ese ficticio Manu Aranguren se contagia de ello, volviéndose más teatral, entre quijotesco y valleinclanesco. Es entonces cuando el esperpento se oscurece ya sin remedio. Y es que Cobeaga resuelve mejor lo más complicado, que es experimentar con la dialéctica humorística para reflexionar sobre el lenguaje y su confusa terminología, que tanto complica la comunicación y el entendimiento. Acierta con las palabras traicioneras y con el debate visual, nada menos que contra un filete.