2026 OTS. 16 AZKEN PUNTUA Llama Iñaki LEKUONAPeriodista {{^data.noClicksRemaining}} Artikulu hau irakurtzeko erregistratu doan edo harpidetu Dagoeneko erregistratuta edo harpideduna? Saioa hasi ERREGISTRATU IRAKURTZEKO {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Klikik gabe gelditu zara Harpidetu {{/data.noClicksRemaining}} Hace siete años, tras la derrota en las presidenciales de 2017, el Frente Nacional se rebautizó en Rassemblement National en un intento de comenzar un nuevo recorrido político que dejara atrás todo lo rancio que arrastraba el partido fundado por Jean-Marie Le Pen; y ello, buscando ampliar una base electoral que ya entonces comenzaba a tomar cierta amplitud, como quedó patente en aquel mismo escrutinio. Y sí, cambió de nombre y modernizó en parte su discurso, pero en su fondo ideológico ha seguido bullendo el supremacismo chauvinista, la xenofobia, el racismo, la homofobia y otras aversiones similares de extrema derecha al calor de una llama tricolor no muy distinta de aquella con la que se identificó durante décadas al FN. Un logo que los organizadores del carnaval de Hazparne pintaron en el trono de Zanpantzar -a la sazón el líder ultra Joan Bardella- antes de prenderle fuego para quemarlo y purificar con las brasas todo lo malo de un ideario que resurge de las cenizas de Pétain, Hitler, Mussolini o Franco. Y en el marco de este nuevo y ridículo orden mundial cimentado por el trumpismo, las autoridades francesas han abierto una investigación policial tras la que sin duda encontrarán y castigarán a los culpables de esta gravísima ignominia ígnea. En Hazparne sabrán ahora que la vida es carnaval y que el fuego siempre llama.