
Han destacado dos bestias pardas: el contundente ejercicio de género «Wolf», firmado por Jim Taihuttu; y el descubrimiento de Fran Araujo y Ernesto de Nova gracias a «El Rayo».
Más: «Luton», de Michalis Konstantatos, ha confirmado que seguramente nada volverá a ser lo mismo en Grecia, y «Japanese Dog», de Tudor Cristian Jurgiu, ha dejado claro -una vez más- que en Rumanía se ha asentado una de las escuelas cinematográficas más potentes del mundo. Por su parte, la belga «Puppy Love» y la islandesa «Of Horses and Men» han demostrado que el humor tiene infinitas caras, y que con propiedad, puede éste emplearse igualmente en infinitas situaciones.
Nuev@sDirector@s, ha compensado los pocos (y comprensibles) traspiés, así como la alarmantemente baja proporción de estrenos mundiales, con contundentes aciertos que, por si no hubieran llovido suficientes palos, han ayudado a acrecentar la sensación de desencanto para con la Sección Oficial. «Este año me están dando muchas alegrías las secciones secundarias (la citada, Horizontes Latinos, incluso Savage Cinema...) que no la principal». La autoría de dicha sentencia se la disputa demasiada gente.
¿Y qué pasa cuando un gran club de fútbol no acaba de carburar? Se alzan las voces: «Pues no entiendo por qué al chaval ese no le ponen a jugar y sientan así a la vaca sagrada esa...». ¿Los canteranos son rematadamente buenos, o los del primer equipo ya no son lo que eran? En cualquier caso, persiste el sabor agridulce: bien por los que suben, ya que lo hacen con fuerza; mal por las estrellas a las que cabía exigir much(ísim)o más.

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