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La OLP cifra en 56 el número de palestinos muertos desde el reinicio del diálogo con Israel

La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) ha cifrado en 56 el número de palestinos muertos y 897 el número de heridos a consecuencia de las operaciones israelíes desde el reinicio de las conversaciones de paz en julio.

Palestinos transportan el cuerpo del adolescente tiroteado por el Ejército israelí en Hebrón. (Hazem BADER/AFP PHOTO)
Adolescente tiroteado en Hebrón. (Hazem BADER/AFP PHOTO)

El balance de fallecidos realizado por la OLP no incluye la muerte este miércoles de un adolescente palestino a consecuencia de disparos israelíes en la localidad de Hebrón.

Una portavoz del Ejército israelí ha informado de que tres palestinos sospechosos fueron avistados manipulando la valla de seguridad cerca de la ciudad y ha asegurado que no atendieron a los llamamientos de los militares a que pararan y se retiraran.

Sin embargo, testigos han indicado que el fallecido se encontraba en la zona recogiendo plantas y que fue tiroteado sin aviso previo.

«Las violaciones israelíes del derecho internacional y los derechos humanos no han disminuido. En vez de mostrar buena voluntad durante este periodo, Israel ha hecho lo contrario, con el objetivo de descarrilar los esfuerzos para la paz encabezados por el secretario de Estado de Estados Unidos, (John) Kerry», ha indicado la OLP.

Así, ha afirmado que ha habido más de 500 ataques protagonizados por colonos judíos contra civiles palestinos y sus propiedades en Cisjordania y que las fuerzas de seguridad han arrestado a más de 3.000 palestinos en un total de 3.767 redadas.

La OLP ha remachado que el Gobierno de Israel ha iniciado además la construcción de 10.509 unidades de viviendas en asentamientos ilegales en Cisjordania, al tiempo que ha destruido 146 viviendas palestinas, según ha informado la agencia palestina de noticias Maan.

Este mismo miércoles, el Ayuntamiento de Jerusalén ha aprobado los planes de construcción de 184 nuevas viviendas en dos asentamientos judíos ubicados en Cisjordania, territorio que los palestinos reivindican para la formación de un futuro estado.

Alrededor de 500.000 israelíes viven en Cisjordania y Jerusalén Este entre 2,5 millones de palestinos en unos asentamientos considerados ilegales por toda la comunidad internacional.

Conversaciones

Las conversaciones de paz se retomaron el 29 de julio tras casi tres años interrumpidas. En ese momento, Kerry aseguró que el objetivo «es lograr un acuerdo de estatus final durante los próximos nueve meses».

Ante la proximidad de la fecha límite, Washington ha acelerado sus contactos con el objetivo de forjar un «marco para las negociaciones», considerado como un primer paso, si bien ha expresado su deseo de alcanzar un acuerdo definitivo antes del 29 de abril.

Sin embargo, la semana pasada Kerry apuntó que los niveles de confianza entre israelíes y palestinos «están en mínimos históricos». «El nivel de desconfianza es el mayor que he visto nunca, por ambas partes. Ninguno cree que el otro sea realmente serio. Ninguno cree que el otro esté preparado para llevar a cabo algunas de las elecciones que hay que tomar», sostuvo.

Pese a ello, dijo que aún cree que «es posible, si bien difícil», que las conversaciones de paz vayan a dar resultados. «Espero poder alcanzar un acuerdo sobre la extensión del periodo de conversaciones. Hay diferencias, algunas de ellas muy importantes. Creo que se han hecho avances en algunas áreas, y espero que podamos lograr un entendimiento para avanzar», valoró.

En este sentido, subrayó que las principales diferencias están en lo que ha descrito como «problemas de narrativa», aparentemente en referencia al estatus de Jerusalén, la petición de Israel de ser reconocido como un estado judío, y la petición palestina de que los palestinos vean reconocido su derecho al retorno.

La idea del «acuerdo marco» ha sido criticada por algunos altos cargos palestinos, y la semana pasada la miembro del comité ejecutivo de la OLP Hanan Ashwawi dijo que el mismo «no es un acuerdo».

«Cada parte puede expresar sus reservas (...) Si ambas partes difieren en los asuntos presentados, significa que no es un acuerdo. ¿Para qué alcanzar algo así? ¿Para que parezca que existen progresos? ¿Para ganar tiempo? ¿O para no admitir un fracaso?», se preguntó.

El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, ha indicado en las últimas semanas que podría aceptar cierto margen de flexibilidad en uno de los puntos claves de las negociaciones: el derecho al retorno de los palestinos desplazados y expulsados tras el conflicto desatado en 1948 tras la creación del Estado de Israel.