Alberto PRADILLA

Presupuestos y otros actos preelectorales del PP

El adelanto de la tramitación de los presupuestos de 2016 es una de las herramientas utilizadas por el Gobierno español para posicionarse de cara a las próximas elecciones y apurar los tiempos para imponer su programa. El PP pisa el acelerador en este mes de agosto.

El PP va a forzar el calendario y aprovechar su mayoría absoluta en el Congreso español para posicionarse de cara a unos comicios en los que todo está abierto. Lo que antes era un mes de asueto para los diputados como agosto será, de forma extraordinaria, un periodo de importante labor legislativa que servirá tanto para reflejar la idea de Génova de supuesta «recuperación económica» como para atar dejar atados los últimos flecos ideológicos. El Ejecutivo que lidera Mariano Rajoy tiene pendientes medio centenar de leyes. Y eso que ya ha aprobado un buen puñado, muchas vía decreto.

Frente a esa idea que se ha lanzado de un inquilino de la Moncloa vencido por la desidia y que se aferra al «no hacer nada» como estrategia para resolver los problemas, lo cierto es que Génova ha cumplido con buena parte de sus objetivos programáticos. Y los que no ha podido completar intentará colarlos en el tiempo de descuento. A ello se le suman dos debates inéditos: el primero, el de presupuestos. Rajoy ha optado por imponer las cuentas del próximo ejercicio aun sabiendo que es probable que él no sea el presidente que los gestione. El segundo, sobre Grecia. Depende del acuerdo que llegue Atenas con la antigua Troika para el tercer rescate, pero cuadra perfectamente con la estrategia de «nosotros o el caos» que Génova lanzará en precampaña.

El calendario impuesto por la tramitación de los presupuestos, iniciada hace dos días, apunta a que las próximas elecciones españolas serán entre el 13 y el 20 de diciembre. Es decir, cuatro años y casi un mes después de que Rajoy fuese elegido como inquilino de la Moncloa por primera vez. Con todo el debate por delante, Rajoy no podrá disolver las cámaras hasta finales de octubre, lo que le obliga a posponer la fecha electoral y le otorga un amplio margen para pisar el acelerador. Su objetivo: aprovechar el impulso legislativo y presupuestario para presentarse en elecciones con una tendencia ascendente. Además, en medio llegan las elecciones plebiscitarias catalanas. Otra historia, aunque incluso para este conflicto el PP ha utilizado las cuentas para lanzar un mensaje: que Catalunya es la comunidad que más fondos recibe desde el Estado, lo que debería poner freno al independentismo.

Mantenerse sin esperar a las urnas

Los presupuestos de 2016 son la gran herramienta del PP para fijar su modelo político y económico. Ya lo dijo el ministro español de Hacienda, Cristóbal Montoro: si alguien que no es Rajoy llega a Moncloa deberá desmantelar las cuentas siguiendo el proceso parlamentario. Era habitual y casi cortesía que en situaciones como esta, con las elecciones a la vuelta de la esquina, el Ejecutivo saliente prorrogase presupuestos a la espera del veredicto de las urnas. El PP ha roto con la tradición. No se puede olvidar que durante toda la legislatura Rajoy ha insistido en dos ideas: que «no hay tiempo que perder» y que solo la receta de austeridad promovida por Génova puede salvar al Estado del hundimiento económico. Así que el debate de presupuestos como último gran acto de la legislatura se presenta como escenario perfecto para vender su Arcadia de recuperación. Con los datos del paro vinculados al período estival, es decir, a un repunte estacional del empleo, Rajoy podrá repetir el mantra de que «estamos saliendo de la crisis». Además, los contribuyentes habrán comenzado a notar la rebaja del IRPF que el presidente español tenía prevista para 2016 pero que ha decidido adelantar a verano de 2015 como incentivo para amarrar votantes.

La tramitación de los presupuestos ha obligado a mantener abierto el Congreso de los Diputados durante todo agosto. No se puede olvidar que el proceso es largo y complejo. De este modo, durante las próximas semanas los responsables de cada ministerio desgranarán sus propuestas en comisiones. Al mismo tiempo, los grupos parlamentarios tendrán que preparar sus enmiendas (previsiblemente, todas de devolución salvo en los casos de UPN y Foro Asturias, fieles escuderos del PP a lo largo de toda la legislatura). El pleno de debate de totalidad, el gran teatro del «España sale de la crisis», será entre el 25 y 26 de agosto. Luego seguirán los trámites. Cada uno de ellos servirá para que el PP insista en su campaña de recuperación.

Nuevas normas a contrarreloj

Otro uso interesado del Parlamento llegará con el debate sobre el tercer rescate de Grecia. Hasta ahora, el Estado español no formaba parte del grupo de países de la Eurozona que tenía que discutir su aportación. Con la certeza de que podrá utilizar el hecho de que Syriza tuviese que llegar a un mal acuerdo y esgrimir la doctrina TINA («There´s No Alternative», no hay alternativa, en sus siglas en inglés) tanto contra Podemos como contra el PSOE por sus pactos con el partido de Pablo Iglesias, Rajoy se ha sumado al carro. Teniendo en cuenta que el presidente español ha rechazado comparecer hasta en 20 ocasiones para explicar sus lazos con las tramas corruptas del PP, no parece que el debate tenga su explicación en sus convicciones democráticas sino en opurtunismo. Según los cálculos de la Cámara Baja, el debate podría ser en setiembre.

Mientras que con presupuestos y sesión sobre Grecia Rajoy intenta cubrir el flanco de la recuperación económica, su gabinete no se quedará quieto. En cuatro años el PP ha desarrollado un plan profundo de adecuación de las leyes a sus principios ideológicos. Únicamente con la reforma laboral, la Ley de Educación y el paquete securócrata que forman el Código Penal, la Ley de Seguridad Ciudadana y la Ley de Enjuiciamiento Criminal, la derecha española ya ha construido una arquitectura legal que obligaría, como primer paso de un Ejecutivo alternativo, a desmantelarla. Y eso que todavía tienen en cartera un buen puñado de medidas que serán debatidas en comisiones durante el verano para aprobarlas en setiembre.

La Ley de Seguridad Nacional, que se discutió la semana pasada, es una de ellas. En este caso se están acelerando los trámites para que pueda estar lista antes del 27 de setiebre y se use como arma contra la Generalitat en caso de un triunfo soberanista en las plebiscitarias. Además, queden en cartera la Ley de Segunda Oportunidad (que regula las deudas de familias y pymes), la nueva organización del CGPJ, la Ley del Registro Civil o la normativa que reordenará el Sistema de Inspección de Trabajo y Seguridad Social.

La última legislatura ha venido marcada por las iniciativas «con agostidad y alevosía». Es decir, que el PP ha aprovechado las vacaciones para colar, por ejemplo, el rescate bancario de 2012 o el debate sobre corrupción cuando se destaparon los «papeles de Bárcenas» en 2013. En este caso, sin embargo, no usa el verano para tapar medidas impopulares sino para tomar impulso. Con un PSOE recuperado y alejado, por el momento, el fantasma de la «gran coalición», Génova quiere obtener suficiente mayoría como para necesitar únicamente el apoyo de Ciudadanos. Tiene tres meses en los que vender su panorama idílico y lograr una mayoría aceptable para gobernar solo o con Ciudadanos.

 

reforma electoral para evitar el caso de iruñea

La modificación de la Ley Electoral ha sido la última amenaza del PP para cerrar la legislatura. En este caso no parece dispuesto a imponerla sin el consenso, al menos, del PSOE, que ya le ha dicho que no ve con buenos ojos aprobar nada antes de que pasen las elecciones. Sin embargo, Génova tampoco ha descartado aprovechar el «rodillo». El plan del PP buscaría forzar segundas vueltas en los casos en los que el ganador de elecciones municipales no llegase al 35%. Como ejemplos a evitar, su vicesecretario de Organización, Fernando Martínez-Maíllo, puso los de Gasteiz e Iruñea, donde el PP y UPN se impusieron en los comicios pero sendos pactos de las fuerzas de la oposición dieron la alcaldía a Gorka Urtaran (PNV) y Joseba Asirón (EH Bildu). Con este debate, además, el PP insistirá en demonizar los acuerdos entre PSOE y Podemos, que han permitido que Génova pierda buena parte de su poder institucional. El PP tiene un dilema: si abre este melón y no le da tiempo para aprobar una norma ventajosa para sus intereses, puede encontrarse con una mayoría hostil en la próxima legislatura que busque fórmulas que perjudicen su hegemonía. Así que anda con cuidado por ahora.A.P.

 

Meses intensos

4 agosto

Montoro presenta en el Congreso el proyecto de presupuestos 2016.

17 a 21 agosto

Comparecencias de los ministerios en el debate de presupuestos.

25 y 26 agosto

Pleno extraordinario para debatir la totalidad de los presupuestos 2016.

setiembre

Debate en el Congreso sobre el tercer rescate a Grecia.

19 a 23 de octubre

Aprobación definitiva de los presupuestos en el Congreso.

finales de octubre

Disolución de las cámaras y convocatoria de elecciones.

13 ó 20 de diciembre

Elecciones estatales.