
Los datos aportados por ‘The Washington Post’ son devastadores: 24 ciudadanos negros desarmados han muerto este 2015 a manos de la policía en EEUU. Uno cada nueve días. En términos más prácticos: el riesgo de que un policía te mate se multiplica por siete si, en vez de blanco, eres un negro desarmado en las calles de alguna ciudad estadounidense. Con datos como estos, el debate sobre la discriminación racial y la brutalidad policial ha sido uno de los ejes de la agenda pública estadounidense durante los últimos meses, sobre todo a raíz del asesinato, hace un año, del joven (negro) Michael Brown a manos del policía (blanco) Darren Wilson en Ferguson, Missouri.
No fue un caso aislado (Eric Garner fue asesinado un mes antes en New York por un policía que le realizó una llave no reglamentaria), pero las cuatro horas y media que el cuerpo de Brown permaneció tendido en la calle sin atención ninguna y la difusión inmediata del caso a través de las redes sociales encendieron una mecha que ha ardido con fuerza, a menudo en forma de disturbios, a lo largo del último año.
Los acontecimientos de los últimos 12 meses, además, no han hecho sino alimentar el debate, ya que los casos de brutalidad policial contra afroamericanos han sido un constante goteo. Apenas hay que remontarse al pasado viernes para encontrar el último ejemplo: Brad Miller, un policía de 49 años todavía en periodo de pruebas disparó cuatro veces contra Christopher Taylor, un joven negro de 19 años desarmado que intentaba, supuestamente (nunca se lo pudieron preguntar), robar en un concesionario de coches.
El debate sobre la violencia policial contra la minoría afroamericana llegó, por lo tanto, en pleno auge al fin de semana, en el que Ferguson se convirtió en epicentro de los homenajes a Brown. Homenajes que, a su vez, se convirtieron en una nueva demostración pública del hartazgo de ciudadanos negros, agrupados entorno al lema «Black lives matter» (‘Las vidas negras importan’) frente a la discriminación racial latente en EEUU. Las protestas masivas, que estuvieron precedidas por cuatro minutos y medio de silencio en recuerdo a las cuatro horas y media que Brown permaneció tendido en el suelo, tuvieron como principal protagonista al Michael Brown Sr., padre del joven asesinado hace un año y convertido desde entonces en activista a favor de la igualdad de oportunidades para los jóvenes afroamericanos.
Las marchas en homenaje a Brown transcurrieron sin mayores incidentes a lo largo del fin de semana, pero la noche del domingo los enfrentamientos entre policías y manifestantes volvieron a tomar las calles de Ferguson. Durante dichos enfrentamientos, un joven de 18 años fue herido de bala por la policía y se encuentra en estado crítico tras ser operado de urgencia. A falta de conocer toda la verdad, la versión del padre de la víctima, Tyrone Harris, contradijo ayer la ofrecida por la policía, según la cual habría sido el joven negro el primero en abrir fuego contra los agentes. La versión policial destacó por su virulencia contra los manifestantes que protagonizaron algunos de los disturbios, a los que no tuvo reparos en calificar de forma genérica de «delincuentes». Por contra el padre del joven hospitalizado, que explicó que su hijo era «muy cercano» a Michael Brown, aseguró que «hay mucho más detrás de todo esto que están contando».
Debate abierto
Desde el asesinato de Brown, al que han seguido numerosos casos similares, las movilizaciones y el debate se han extendido a lo largo y ancho de EEUU, con episodios de protestas contundentes como los vividos en New York (dos agentes de la policía fueron asesinados en noviembre), Los Ángeles o Baltimore.
El debate se ha dado en una doble dirección: poniendo el foco en una discriminación racial que va más allá de la brutalidad policial, por un lado, y dejando de manifiesto que, a su vez, la brutalidad policial va más allá de la discriminación racial. Solo en lo que llevamos de 2015, siempre según el recuento de ‘The Washington Post’, 585 personas han fallecido a manos de las diferentes policías estadounidenses. Es decir, cinco personas cada dos días. Algo que choca irremediablemente con extremos opuestos como el de Noruega, donde durante todo el 2014 la policía nórdica solo disparó dos balas, sin que nadie resultase herido.
Comparaciones al margen, es la primera cuestión, la de la latente y enquistada discriminación racial, la que se impone en un país en el que la comunidad afroamericana, que representa el 13% del total de la población libre, llega al 36% de la población reclusa. Casos como el de Brown y similares, en los que la justicia ni siquiera presenta cargos contra los policías homicidas, muestran que el problema, estructural, va bastante más allá del gatillo policial fácil.
Aunque hasta ahora las soluciones no han pasado del maquillaje (ayer la fiscal general, Loretta Lynch, se limitó a condenar «rotundamente» todas las violencias), estudios como los del Pew Research Center dan cuenta de la concienciación creciente al respecto. Según este centro, el número de estadounidenses que consideran necesarios cambios que favorezcan la igualdad racial subió del 46% al 59% entre marzo de 2014 y julio de este mismo año. Asimismo, el porcentaje de estadounidenses que considera el racismo como «un gran problema» ha escalado desde del 26% de 2009 hasta el 50% en la actualidad.
50 años después, una nueva marcha a favor de los derechos civiles camina hacia Washington
En marzo de 1965 Martin Luther King lideró tres marchas a favor de los derechos civiles entre Selma y Montgomery, en el Estado de Alabama. Constantemente perseguidas y atacadas por las fuerzas del orden, las marchas se convirtieron en el preludio de la aprobación, pocos meses después, de la histórica Ley de derecho a voto que acabó con la segregación racial en las elecciones.
Medio siglo después, con el debate sobre la discriminación racial en el primer plano de la actualidad, la Asociación Nacional por el Progreso de la Gente de Color (NAACP, por sus siglas en inglés) impulsa durante este mes de agosto una caminata de 45 días con el título de ‘Marcha Americana por la Justicia’. Serán casi 1.400 kilómetros de travesía que empezaron el pasado 1 de agosto precisamente en Selma, epicentro de la lucha por el sufragio universal en los años 60, y que tienen como destino la capital federal del país, Washington, donde concluirán la marcha el 15 de setiembre.
Según sus impulsores, la iniciativa, que hoy llega a Atlanta (Georgia), tiene el objetivo de reivindicar «el derecho de todo americano a un sistema de justicia penal limpio, el acceso incorrupto y sin trabas a las urnas, un trabajo sostenible con salario digno y una educación pública igualitaria. Antes de llegar a Washington DC, la marcha atravesará cinco estados, en cada uno de los cuales trabajará un tema específico: la igualdad económica en Alabama, la reforma educativa en Georgia, la reforma de la justicia penal en Carolina del Sur, el derecho a voto en Carolina del Norte y la perspectiva de la juventud en Virginia.B.Z.
12 meses de violencia policial: Siete casos paradigmáticos
17 de julio
Eric Garner, afroamericano de 43 años, además de asmático, muere en New York después de que un policía le ahogase con una llave prohibida. Un jurado decidió no presentar cargos contra el agente homicida.
9 de agosto
Michael Brown es asesinado en Ferguson por disparos del policía Darren Wilson, también sin imputación judicial.
22 de noviembre
Tamir Rice, de 12 años es asesinado en Cleveland. La policía confundió su pistola de juguete con un arma.
24 de diciembre
Rumain Brisbon, de 34 años, es asesinado a tiros por un policía tras resistirse a ser detenido.
8 de abril
Walter Scott, de 50 años, es acribillado por un policía. La versión oficial dice que la víctima intentó arrebatar el arma del agente. Un vídeo muestra que huía.
19 de abril
Freddie Gray, de 25 años, muere en un hospital de Baltimore después de cinco días bajo custodia policial.
19 de julio
Samuel DuBose muere por un disparo policial en un control de carretera. No llevaba el carnet de conducir.
Localizada la joven de 23 años desaparecida desde el día 25 en Donostia

La Ertzaintza deja impune la desaparición del test de drogas del hijo de un jefe policial

Mueren tres esquiadores, uno vasco, por un alud junto a los ibones de Brazato (Panticosa)

El actor Sambou Diaby, expulsado de un bar de Bilbo acusado de mantero: «Aquí no puedes vender»


