Beñat ZALDUA

El nuevo rescate para Grecia llegará con objetivos fiscales más laxos

Grecia y las instituciones acreedoras, agrupadas ahora en un cuarteto, cerraron ayer un principio de acuerdo sobre el tercer rescate, con el que Atenas recibirá 86.000 millones de euros en préstamos a cambio de duras medidas. Europa accede a relajar los objetivos fiscales pero, tal y como se preveía, la reestructuración de la deuda no aparece.

El Gobierno de Syriza y la antigua troika, convertida ahora en cuarteto o cuadriga (Comisión Europea, BCE, FMI y MEDE), alcanzaron ayer un principio de acuerdo para cerrar el que ya ha sido bautizado como el tercer rescate de Grecia durante la presente crisis. Un nuevo memorándum de entendimiento por el que Atenas recibirá préstamos por valor de 86.000 millones de euros durante los próximos tres años. A cambio, claro está, de durísimas contrapartidas en forma de aumentos impositivos y privatizaciones varias. Aunque todavía se desconocía la letra pequeña de un acuerdo que tiene que pasar todavía por el Parlamento griego, por el Eurogrupo y por varios parlamentos estatales, se empezaron a conocer algunos detalles de trazo grueso.

Limitadas casi siempre a poco más que un listado de números y medidas, las noticias sobre las negociaciones acostumbran a dificultar una comprensión nítida del escenario. Medidas de emergencia a corto plazo se mezclan con reformas estructurales de calado, mientras que actuaciones propuestas por Syriza se meten en el mismo saco que algunas de las imposiciones de los acreedores, creando un totum revolutum en el que apenas es posible entender nada sin jerarquizar los diversos elementos en juego.

Y puestos a jerarquizar, cabe decir en primer lugar que, entre la información publicada ayer no se pudo observar ni una sola referencia a una revisión de la deuda. Visto el desarrollo de las negociaciones, nadie esperaba que la reestructuración entrase en el actual acuerdo, pero dada su trascendencia, conviene no olvidarla. La enorme deuda pública, que supera ya el 180% del PIB (no ha hecho sino crecer con los dos programas de rescate anteriores) es el principal problema de fondo de esta crisis y su reestructuración es una de las principales demandas de Syriza. De hecho, también es una de las exigencias del Fondo Monetario Internacional para sumarse al tercer rescate.

A falta de confirmarse la ausencia total de referencia al alivio de la deuda (sí que constaba, como posibilidad, en el segundo rescate), la negativa de los acreedores a contemplarla hace muy difícil que este tercer acuerdo se convierta en una solución a largo plazo, pues el propio cuarteto reconoce que la deuda griega es sencillamente impagable.

Acción de gobierno

Siguiendo con dicha jerarquización, la negativa a abordar la reestructuración de la deuda viene parcialmente compensada por un cambio en los objetivos fiscales impuestos a Atenas. A cambio del rescate, el cuarteto exige a Grecia que cumpla unos determinados objetivos de déficit o superávit (resultado de la balanza entre los ingresos y los gastos del estado), lo cual condiciona, y mucho, las medidas que el Gobierno pueda aprobar durante dicho año.

Así, la relajación de los objetivos fiscales (un déficit primario del 0,25% este año, seguido de un superávit del 0,50% en 2016, del 1,75% en 2017 y del 3,5% en 2018) permitirá a Grecia ahorrarse ajustes por valor de 20.000 millones de euros, según informó el Ministerio de Finanzas. De ser cierto, el acuerdo podrá funcionar como solución a medio plazo, dando margen a Syriza para desplegar una acción de gobierno sin la amenaza constante del Grexit.

Eso sí, en esa acción de gobierno cabrá incluir las medidas impuestas por el memorándum de entendimiento. Están todavía por concretar, pero ya se ha avanzado que, además de las 35 medidas urgentes (más detalladas en el texto adjunto), el Gobierno deberá aprobar en los próximos meses la reforma de las pensiones y numerosas privatizaciones, como la de la red eléctrica. Queda por ver la configuración del fondo que gestionará los 50.000 millones de euros que se esperan recaudar con las privatizaciones.

Los detalles se conocerán en las próximas horas, antes de que el Parlamento griego vote mañana mismo el acuerdo, como preludio de la reunión del Eurogrupo. Aunque desde Bruselas prefirieron hablar solo de «principio de acuerdo», Atenas, que destacó los aspectos positivos del pacto, confía en recibir el primer paquete de préstamos, de 24.000 millones de euros, antes del 20 de agosto, día en el que vence un pago de deuda de 3.400 millones al BCE.

 

El cuarteto impone 35 medidas urgentes antes de sellar el pacto

Aunque ayer el Gobierno griego trató de destacar los aspectos más positivos (como el mantenimiento de la moratoria de desahucios hasta finales de este año o el no retorno del pago de cinco euros por visita hospitalaria), lo cierto es que el preacuerdo alcanzado entre Atenas y el cuarteto contiene, tal y como se preveía, durísimas medidas a cambio del rescate. Ninguna sorpresa al respecto, por lo tanto.

Aunque se desconocen todavía los detalles de las grandes reformas impuestas a Grecia, ayer se hicieron públicas algunas de las 35 medidas que las instituciones acreedoras han exigido al Gobierno de Syriza como paso previo a la aprobación del memorando en el seno del Eurogrupo. Entre las medidas que el Parlamento griego deberá aprobar en el pleno extraordinario de mañana destacan la reestructuración del régimen de pensiones y la eliminación gradual de las jubilaciones anticipadas. También se incluye la desregulación del mercado de gas natural, la abolición de las ventajas fiscales de las que disfrutan los agricultores, cambios en el impuesto sobre bienes inmuebles y la modificación de la nueva ley que permite el pago de las deudas a Hacienda y a la Seguridad Social en cien plazos.

Algunas medios también señalaron que entre esos 35 puntos está también la polémica eliminación, probablemente de forma progresiva, del IVA reducido en las islas griegas, así como la liberalización de algunas profesiones como las de ingenieros, abogados y notarios.B.Z.

 

Próximos pasos

12 de AGOSTO

El preacuerdo alcanzado ayer por el Gobierno griego y el cuarteto será evaluado a partir de hoy por los equipos técnicos de los ministerios de Finanzas de la eurozona, espacio de trabajo conocido como «Euro working group».

13 de agosto

El Pleno del Parlamento griego someterá a voto las dos partes del acuerdo. El memorándum de entendimiento del rescate, por un lado, y las 35 medidas urgentes exigidas por los acreedores para firmar el acuerdo, por otro.

14 de agosto

Si tanto el «Euro working group» como el Parlamento heleno dan el visto, los ministros de Finanzas del Eurogrupo mantendrán una reunión extraordinaria para bendecir el acuerdo.

17-20 de agosto

Si, tal y como se prevé, el Eurogrupo sigue adelante con el rescate, los estados europeos obligados a ello (Alemania, entre otros) votarán el acuerdo en sus respectivos parlamentos.

20 de agosto

Atenas espera recibir el primer tramo del rescate, de 24.000 millones, para pagar un vencimiento de deuda al BCE por valor de 3.400 millones de euros.