Pablo CABEZA
BILBO
Elkarrizketa
EñAUT GAZTAñAGA
VOZ Y GUITARRA DE GRISES

Eñaut Gaztañaga: «En este disco, hemos jugado mucho con las ambientaciones»

Zestoa es un pueblo de interior que no llega a los 4.000 habitantes; sin embargo, su prolífica actividad viene de lejos y, además, con una luminosa variedad de estilos. Desde hace casi diez años y con un trabajo y esfuerzo propio de un insecto llamado hormiga y la felicidad de la cigarra, Grises es un referente del sinte-pop. Ahora son actualidad con «Erlo», más vaporoso que «Animal», su despegue.

En 2011 Grises debuta con “El hombre bolígrafo”. Viene a representar el sueño electrónico pop de los hermanos Gaztañaga, Eñaut y Amancay. En ese año el electro-pop ya es parte de la escena indie popular, pero aún no se ha asentado, así que, de alguna forma, el quinteto de Zestoa se adelanta a proyectar entre nosotros sonidos que internacionalmente llevan años rozando las listas de éxitos y la base de muchos festivales.

«Animal» se publica en 2014, es su tercer disco. Representa el mundo carnal de lo que el grupo es en directo. “Animal” no solo les asienta, sino que les sitúa a la derecha del sol. La extroversión es la disculpa para darse a conocer de manera oficial, interiormente lo que deja el quinteto es la culminación de duros años de trabajo, en ocasiones contra el viento, con canciones plenas de intensidad, ritmo y melodía. Sus directos son demoledores. Grises consigue un puesto notorio en la escena indie-pop, cada vez más amplia y heterogénea. Están en la cima, pero se puede seguir creciendo.

Este año se aporta “Erlo”, de ruptura ordenada con el pasado. No es un álbum de primera escucha. Sin embargo, su ambición estética, la valiente lucha por reivindicarse como grupo más allá de una amable/fiera canción pop, sugiere que nos hallamos ante un trabajo de compleja trastienda, de toma de decisiones de riesgo y un enorme esfuerzo de estudio previo. Por fortuna, “Erlo” solo se resiste a una primera escucha, quizá mediatizada por el explosivo pasado.

“Avestruz”, delicada, “Soles”, muy directa, “Plutón”, sutil y cautivadora, “Granada”, “Calamita”, un himno sideral cercano a la sicodelia y de diez, o la estudiada y elegante calma de “Furiosa” colocan “Erlo” entre los discos del año, exponenciando el potencial de todo el grupo. Además, producido brillantemente por Eñaut y Alejandro.

Aunque no parezca muy lógico, Eñaut Gaztañaga milita en grupos punk con 17 años, Azido es el nombre más representativo de aquel 2001. Está influido por nombres como Parabellum, Cicatriz, Eskorbuto, Rip…

Con U2 en el cuerpo gracias a un amigo que no para de ponerlo en el walkman y los primeros sueños de formar una banda que cala en el subconsciente, Eñaut descubre “Adore”, de The Smashing Pumpkins. «Fue entonces cuando realmente sentí ganas de montar un nuevo grupo. Como no tenía ni idea de cómo se podía incorporar la electrónica en la música que hacía, invité a mi hermana a que tocará el violín e hiciera coros para darle ese toque diferente. Busqué también entre mis amigos un bajista (Narayan) y un batería (Antonio Diniz) para dar comienzo al sueño. Era 2002. Solo teníamos una obsesión, fusionar el pop y el rock con la electrónica, un poco al margen de la corriente musical mayoritaria en nuestro entorno. Poco a poco vinieron los conciertos y fuimos dando pasitos, grabamos alguna maqueta y también incorporamos, durante un pequeño periodo, a Ander, de Napoka Iria, como segundo guitarrista, pero poco después se fue de Erasmus y en su lugar entró con los teclados Alejandro Orbegozo».

Amancay, Alejo, Narayan, Antonio y Eñaut son Grises Sueños durante mucho tiempo. En esa etapa participan en concursos, ganan varios y graban un par de maquetas. Más tarde, en 2007, Narayan deja el grupo y entra Raul Olaizola (Lin Ton Taun).

Se acorta el nombre, se replantea el estilo y comienza la etapa Grises. Con esa formación se publica “El hombre bolígrafo” y “No sé alarme señora, soy Soviético” (ambos en Origami records). Después de ese segundo disco entra Gaskon Etxeberria, en lugar de Antonio, y editan “Animal”y “Erlo” (los dos con la multinacional Sony Music).

Los padres de Amancay Eñaut partieron de jóvenes de Zestoa hacia Ecuador. Y allí nacieron los dos hermanos. Amancay es el nombre de una flor de Los Andes. A parte de músico es actriz, sobre todo de teatro, aunque ahora se la puede ver en ETB3 todos los días; es uno de los tres personajes de Irutxulo». En directo apoya con sintetizadores a Alejo y dinamiza las canciones con su desparpajo y valores.

«Todos hemos escuchado muchísima música en casa, ya sea por nuestros padres o por hermanos mayores. Por otro lado Zestoa siempre ha tenido muchísima cultura musical. El bar de la familia de Raul siempre fue pionero en traer al pueblo nuevas tendencias musicales marcadas por grupos ingleses. Ahora es fácil porque tenemos internet y millones de facilidades para conocer nuevas tendencias pero antes era mucho más complicado. También influyó que hubiera un grupo como Lin Ton Taun; todos los chavales estábamos alucinando con el rock y eso generó que salieran muchísimos músicos de toda clase de estilos. Me acuerdo que en el local de ensayo éramos más de 50 músicos».

«Animal» es uno de los puntos de inflexión del grupo, un gran paso en popularidad y asentamiento como proyecto y sonoridad: «No lo sé, nuestra carrera musical siempre ha ido en ascenso muy paulatinamente. No hemos tenido grandes altibajos. En parte. “Animal” ha sido uno de nuestros mayores logros a nivel de popularidad, pero no hemos sido muy conscientes de ello. Aquí estamos lejos del ruido que puedan generar nuestros lanzamientos y no nos enteramos ni de la mitad. Lo notamos especialmente en los conciertos».

Conciertos que han influido en la forma de ver el admirable “Erlo”: «Cuando llevamos las canciones de “Animal” al directo vimos que algunas quedaban algo oscuras y ese fue el primer punto que hablamos a la hora de pensar en el nuevo disco. Quisimos hacer canciones más tropicales y con mejor rollo y electrónica, que en directo dieran juego. También hemos querido experimentar y no hacer estructuras convencionales, algo que nos ha liberado para trabajar sin prejuicios. Creo que los 80 marcaron un antes y después, sobre todo en el pop y la electrónica y aún hay mucho de eso en la música actual que escuchamos. Los más interesantes samplers y sintetizadores analógicos son de aquella época y ahora toda esa sonoridad está muy presente dentro de la escena a la que pertenece Grises».

Que ahora son más ambientales, descritos con levedad: «Hemos jugado mucho con las ambientaciones, incluso diría que hemos incorporado algo de sicodelia, pero sin perder el punch y el ritmo que nos caracteriza, aunque en este disco hayamos bajado un poco el tempo. Las canciones están hechas para que en directo funcionen, pero también hay algunas más introspectivas que no tienen el tempo 4 x 4 marcado con el bombo y que llevan el disco hacia otros terrenos que son más insólitos para Grises»..