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Abbas pide amparo a una comunidad internacional que mira a otro lado

La tensión aumenta en Palestina tras la nueva masacre de Israel durante las protestas de la Gran Marcha por el Derecho al Retorno, preludio del 70 aniversario de la Nakba. Mahmud Abbas pidió protección para Palestina a una comunidad internacional que mira hacia otro lado, mientras Israel amenaza con intervenir directamente en Gaza.

Miles de palestinos de la Franja de Gaza acudieron ayer a los funerales de las 16 personas –la mayoría jóvenes– que el Ejército de Israel mató junto a la valla fronteriza, en la jornada más sangrienta desde la operación militar sionistas de 2014 contra el enclave palestino. Los fallecidos tomaban parte junto a unas 17.000 personas –40.000 según algunas fuentes– en la Gran Marcha del Retorno convocada por Hamas como preludio a la conmemoración del 70 aniversario de la Nakba (Catástrofe) el 15 de mayo, que marca la creación del Estado de Israel y el inicio de la expulsión masiva de los palestinos de su tierra y el despojo de sus propiedades, y que este año coincidirá con el traslado de la Embajada de EEUU de Tel Aviv a Jerusalén. Además, hubo 1.400 heridos, una veintena de los cuales se encuentran en estado crítico.

Las protestas continuaron por segundo día consecutivo y la indignación, lejos de remitir, aumentó ayer. Cientos de palestinos volvieron a desplazarse a la valla fronteriza, a 700 metros de la cual los organizadores de la Gran Marcha por el Derecho al Retorno, habían levantado grandes tiendas de campaña para alojar hasta el 15 de mayo, a cientos de personas. Los enfrentamientos dejaron ayer medio centenar de heridos más.

Escuelas, universidades, instituciones públicas y negocios privados cerraros sus puertas en Cisjordania, Jerusalén Este y la Franja de Gaza, atendiendo al llamamiento a la jornada de luto y huelga general realizado por el presidente de la Autoridad Palestina (ANP), Mahmud Abbas, quien pidió para Palestina protección a una comunidad internacional que sigue mirando hacia otro lado, limitándose a mostrar preocupación y pedir contención situando al mismo nivel a agresores y agredidos.

Abbas responsabilizó a Israel de las muertes. «El gran número de mártires (muertos) y de personas heridas en estas manifestaciones populares y pacíficas demuestra que la comunidad internacional debe intervenir para asegurar la protección de nuestro pueblo palestino», dijo.

La tensión crece desde que los soldados israelíes abrieran fuego el viernes contra los palestinos que se acercaron a la fortificada valla fronteriza. Ya a primera hora un tanque disparó y mató a un agricultor palestino que se acercaba a sus tierras. A partir de ahí, el centenar de francotiradores que los sionistas había desplegado días antes a lo largo de la frontera junto a las tropas adicionales apostadas en las inmediaciones dejaron un reguero de víctimas mortales y heridos, todos palestinos, algunos cientos por inhalación de gas lacrimógeno.

La versión israelí apunta, una vez más, a que tuvo que responder al lanzamiento de piedras, bombas incendiarias y neumáticos en llamas. Fuentes militares alegaron también que hubo intentos de dañar la verja y de infiltrarse en territorio israelí, y calificaron la protesta de «actividad terrorista organizada».

Pero un impactante vídeo de un joven palestino abatido por la espalda por un francotirador en Yabalia cuestiona, una vez más, la actuación israelí. En las imágenes, grabadas durante las protestas del viernes y difundidas ayer, se ve cómo Abdelfatah Abd al-Nabi, de 18 años, cae al suelo tras recibir un disparo por la espalda cuando huía de la zona perimetral de la frontera después de tomar un neumático y salir corriendo en dirección opuesta a la valla. Su nombre aparece en la lista de fallecidos.

Organizaciones de derechos humanos como el Centro Palestino por los Derechos Humanos o la ONG israelí Betselem condenaron el uso excesivo de la fuerza contra civiles por parte del Ejército israelí, que respondió con contención y disparó solo a los «instigadores». Betselem aseguró que «disparar contra manifestantes desarmados es ilegal y la orden que lo permite también». «Soldados armados y manifestantes desarmados no están ‘en guerra’», sostuvo.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, pidió una «investigación independiente y transparente» sobre lo ocurrido. La organización expresó su temor de que la situación en Gaza continúe deteriorándose en los próximos días y pidió a Israel que solo utilice la «fuerza letal» como último recurso.

La UE se sumó a la petición y se limitó a recordar que «la libertad de expresión y de reunión son derechos fundamentales que deben ser respetados».

Jordania, Egipto, Turquía e Irán condenaron la masacre causada por la escalada israelí.

La ANP acusó a EEUU de obstruir cualquier intento del consejo de Seguridad –reunido el viernes por la noche– para condenar la intervención israelí.

Sin embargo, Israel advirtió ayer de que si continúan las protestas en la frontera aumentará su respuesta más allá de la valla de separación, es decir, con otra intervención militar directa en este enclave palestino. «Si Hamas pretende seguir así y convertir la valla en un lugar de eventos violentos diarios hasta el 15 de mayo, no vamos a permitir ese juego de ping-pong, ellos cometiendo actos terroristas camuflados en protestas y nosotros reaccionando: iremos más allá para acabar con la violencia», amenazó el portavoz del Ejército, Ronen Menelis.

 

Contra la usurpación

La Gran Marcha por el Derecho de Retorno, que está previsto se prolongue durante seis semanas con manifestaciones a lo largo de la valla de seguridad entre la Franja de Gaza e Israel, fue convocada por Hamas, con el apoyo de otras facciones y del presidente de la Autoridad Palestina (ANP), Mahmud Abbas, así como de organizaciones de la sociedad civil, para exigir el derecho al regreso de los millones de refugiados palestinos y denunciar el estricto bloqueo impuesto por Israel.

Iba a ser el preludio de la Nakba, que el 15 de mayo conmemora el 70 aniversario del éxodo masivo palestino con motivo de la creación, en 1948, del Estado de Israel. «En 1948, 700.000 palestinos fueron desalojados de sus tierras, sus hogares y sus recuerdos. Hoy son más de cinco millones, casi la tercera parte de los refugiados del mundo», señaló la Unrwa en 2015.

«Los palestinos no renunciarán ni a una pulgada de Palestina incluso después de 70, 700, 7000 años», aseguró Hamas.

El inicio de la Gran Marcha coincidió el viernes, además, con el Día de la Tierra, que cada 30 de marzo rinde homenaje a seis palestinos abatidos por soldados sionistas en 1976 en las manifestaciones contra la confiscación de tierras por parte de Israel.

Mientras Israel celebrará en mayo sus 70 años, los palestinos siguen esperando la creación de su propio Estado, que parece más lejos que nunca.GARA