
‘Txiki’ Muñoz, quien deja la secretaría general de ELA al cumplir los 60 años, tal y como marcan los estatutos, ha considerado un «honor» haber liderado este sindicato al que augura un «futuro espléndido». «ELA ha sabido crecer pero no sólo numéricamente. Ha crecido sobre todo en posición ideológica y esto es fundamental en estos tiempos en los que casi todo es banal y líquido», ha defendido.
Ha asegurado que ELA se mantiene firme en su defensa de «la soberanía» del pueblo vasco y de un «modelo social alternativo sin aceptar relaciones de subordinación o clientelares con nadie». Ha valorado la «cohesión interna» que existe en la central y ha aplaudido a la militancia, al tiempo que ha defendido las «alianzas sindicales y sociales en clave de contrapoder y lucha».
Ha reconocido que «probablemente» el fortalecimiento de dichas alianzas sea la «mayor debilidad» del sindicato, que se ha «esforzado» en este aspecto y que no dejará pasar ninguna «oportunidad» que exista al respecto.
Muñoz ha apostado por un sindicalismo reivindicativo y autónomo, ha recalcado que los intereses de la clase trabajadora «no son materia secundaria» y ha considerado que «el neoliberalismo es voraz y destructivo, un enemigo que no hay que subestimar».
En el apartado de agradecimientos, Adolfo Muñoz ha querido dar las gracias a su compañera, a sus amigos y a los militantes, a los jóvenes, a las mujeres de ELA, a sus compañeros del comité ejecutivo y también a «toda la gente que, incluso con sus críticas», les «obliga a reflexionar». Sus últimas palabras han sido para los presos políticos catalanes y vascos, con especial mención a los jóvenes de Altsasu.

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