Iñaki IRIONDO
GASTEIZ

Pedro Sánchez tiene 48 horas para corregir su fracaso en la investidura

Como en 2016 cuando lo intentó de la mano de Cs, el candidato del PSOE, Pedro Sánchez, volvió a fracasar ayer en el intento de ser investido. Solo tuvo los votos de su partido y el único del PRC de Revilla. Tiene 48 horas para corregir su situación. Ya ha anunciado una cita con Unidas Podemos para hacerle una oferta «absolutamente racional».

Fracaso. El candidato del PSOE a la investidura como presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se presentó el lunes y el martes ante el Congreso de los Diputados pidiendo el favor de la abstención a quienes le insultaron en el mismo hemiciclo y faltando al respeto a quienes podían apoyarle. Sorprendentemente (entiéndase la ironía) no funcionó.

Sumó 124 votos a favor, es decir, los 123 del PSOE y el comprado al PRC de Revilla con la promesa del AVE; 170 noes de PP, Cs y Vox, ERC, JxCat, Coalición Canaria, Navarra Suma y el anticipado de Irene Montero; y 52 abstenciones de Unidas Podemos, PNV, EH Bildu y Compromís.

Llamó la atención que los de Gabriel Rufián se inclinaran finalmente por el no, aunque se entendió como un intento de provocar que el PSOE busque acuerdos con Unidas Podemos, quién finalmente se decantó por la abstención, como muestra de no cerrar todas las puertas a retomar las conversaciones con Sánchez. Como Irene Montero, debido a su baja médica por embarazo, votó telemáticamente por adelantado, no recibió la última consigna del grupo morado.

Todos los grupos reprocharon a Pedro Sánchez su estrategia negociadora. Desde la derecha ridiculizaron el intento de buscar su abstención gratuita. Entre quienes podían apoyarle y acabaron no haciéndolo, criticaron que el candidato no haya querido negociar en serio y lo plantee todo como un trágala. Fue Aitor Esteban, portavoz del PNV, habitual socio del PSOE, quien aseguró sentirse «desconcertado» por el presidente en funciones, porque «o esta jugando al despiste o está jugando con fuego o no quiere sacar adelante la investidura».

Según el reglamento, fracasado el primer intento, el jueves volverá a repetirse otra sesión de investidura. En esta ocasión Pedro Sánchez no necesitará la mayoría absoluta de 176 escaños, de la que quedó ayer muy lejos, sino que le bastará (con todas las comillas que quieran poner al término) con tener más votos a favor que en contra, lo que pasa necesariamente por el apoyo de Unidas Podemos.

Nueva reunión con UP

Nada más acabar el pleno, Pedro Sánchez organizó una reunión en el mismo Congreso con su núcleo duro. Asistieron la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo; la portavoz parlamentaria, Adriana Lastra; la ministra de Hacienda, María Jesús Montero; y el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, junto con otros miembros del Gabinete de la Presidencia.

Tras más de tres horas de encuentro, la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, anunció que telefoneó durante la tarde de ayer al secretario de Acción de Gobierno de Podemos, Pablo Echenique, y ambos quedaron en volver a reunirse. El secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, aseguró que su partido va hacer una propuesta «absolutamente racional». Dijo confiar en que la formación morada la valore también desde la racionalidad y no desde lo emocional, «porque aquí lo que sobran son muchas emociones».

En este frenesí de última hora, el PSOE ha convocado para hoy una reunión extraordinaria de la Comisión Ejecutiva Federal. Y se prevé la convocatoria de una consulta a los afiliados durante el fin de semana, porque según los estatutos del partido los acuerdos, si los hubiera, deben ser refrendados por la militancia. Lo llamativo es que la consulta llegaría, siempre en pura hipótesis, después de que Pedro Sánchez, ya hubiera sido investido presidente del Gobierno el jueves.

Quedan pues 48 nuevas horas de incertidumbre y, tal vez, alguna nueva sorpresa insólita.