
La cabra, the Goat (Greatest Of All Times), cambia de verdes pastos. O lo que es lo mismo, el quarterback Tom Brady ha anunciado que deja New England Patriots, el equipo de la NFL en el que ha militado durante veinte temporadas. Algo así como cuando Michael Jordan dijo que dejaba los Bulls, como que Messi revelara que se va del Barcelona.
Bajo la batuta del entrenador Bill Belichick, Brady ha sido el emblema de una franquicia que ha venido dominando con mano de hierro la liga de fútbol americano. Ha disputado nueve Super Bowls, de las cuales ha ganado seis, la última en 2018.
Su marcha de Boston era un rumor que no cesaba desde que a finales de enero termino su temporada. Finalmente, este martes ha publicado sendos mensajes en los que se despide de la afición de los Patriots. Él asegura que no sabe «qué deparará mi futuro futbolístico», si bien parace complicado de creer que, si va a seguir jugando, no tenga nada al menos algo hablado.
A pesar de sus 42 años novias no le van a faltar, equipos ya montados y con aspiraciones que busquen en él la guinda para asaltar el título. Tampa Bay Buccaneers y Los Angeles Chargers suenan en las quinielas como posibles destinos.

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