Jon Ormazabal
Elkarrizketa
Maite Ruiz de Larramendi
Pelotari

«Me he sentido igual de pelotari jugando a pala como a mano, pero el reconocimiento no es el mismo»

Con siete medallas en los siete Mundiales absolutos disputados y otros cuatro oros en Copas del Mundo, la de Eulate es la pelotari con el palmarés más brillante de la historia. Sin embargo, todas esas medallas han sido logradas con herramienta y hoy busca en Irun la txapela del Emakume Master Cup, competición que le ha permitido competir a mano.

Maite Ruiz de Larramendi, en la presentación de las finales (MASTER CUP)
Maite Ruiz de Larramendi, en la presentación de las finales (MASTER CUP)

¿Cómo afronta la final del domingo, ilusionada?

Sí, la verdad que feliz de la vida. Llevamos compitiendo los cuatro años que se está jugando, los tres anteriores los he jugado junto a mi sobrina Olatz, que ella también empezó con 13 años, por mucho que ahora digan que las Galeano son jóvenes, ella también fue joven. Al final hay ciertas críticas que se han oído por esa diferencia de edad, pero todas hemos empezado así, si algo tiene el campeonato este, la  Emakume Master Cup, es la libertad de jugar lo mismo con 13 que 46, que es la edad que tengo yo, así que feliz y encantada de poder estar aquí.

Han quedado dos finales muy variadas, muy diferentes, ¿se puede decir que es un poco el espejo de lo que es la competición?

A final ha sido así, el torneo da una gran libertad a todas las que quieren gozar de la pelota. Yo he jugado toda mi vida, bueno empecé a mano pero luego he seguido a pala, que era la opción que tenía. Lo bonito es que ahora todas las que han empezado desde abajo no tienen que parar y que continúan jugando a pelota a mano, que es lo que les gusta. Y este campeonato tiene la libertad esa de apuntarnos todas las que queramos, si no tienes pareja te ponen pareja y la verdad es que es una auténtica gozada y aquí estamos. Las Galeano han ido poco a poco y han llegado  hasta la final, nadie les ha ganado hasta ahora así que ellas se han ganado su puesto y nosotras lo mismo. No empezamos desde abajo como ellas porque teníamos la clasificación de otros años, hemos pasado y a por la final el domingo.

Es un festival de muchos lazos familiares, sus rivales son hermanas, en la final de mixta juega su sobrina Olatz... la cadena no se ha roto.

Eso es, para mí es super bonito, creo que hay que mirar todo por ese lado. Para mí es toda una satisfacción, quién me iba a decir que iba a volver a jugar a mano después de tantos años, que mi sobrina iba a estar ahí y que íbamos a poder participar en esta final yo por un lado y ella por otro. Para mí es una auténtica gozada poder ver que siguen tanto las Galeano o nosotras, como otras tantísimas niñas que les gusta la pelota. Para las mujeres que nos gusta jugar a pelota, que tengamos este campeonato es una gozada.

El único pero es que nos llegan en las mejores circunstancias por todo lo pasado en los últimos meses...

Sí, pero es como un regalo, porque el 28 de febrero se nos cortó un poquito todo, la verdad es que todo eran dudas sobre lo que iba a pasar y, de repente, el 7 de mayo. cuando Iker Amarika nos comunicó que esto seguía adelante, que se iban a disputar las semifinales, intentamos disfrutarlo y super agradecidas a todos los que hacen posible este sueño nuestro.

¿Cómo ve las finales, la suya y la de su sobrina?

En nuestro caso, yo creo que hay que seguir trabajando, hacer lo que venimos haciendo, que lo nuestro nos ha costado mantener esa chispa durante este tiempo tan difícil y no estar pensando en que si son más jóvenes, que yo soy más vieja ni nada. Somos pelotaris, estamos en una final y hay que ir a hacer el juego lo mejor que podamos y a sujetarles a estas chavalillas. Tal vez, con nuestra experiencia y un poquito más de fuerza, intentar dominarlas.

En el otro partido la cosa va a estar muy reñida. Ahí está mi sobrina, con mucho garrote y Leire Garai, que también es muy viva y domina muy bien la pelota. Pero tanto Olatz –Arrizabalagaga– como Gentzane –Aldai–, en el cambio este que han hecho de goxoa a mixta, han demostrado que se adaptan muy bien. Y bueno, de Olatz qué vamos a decir, es una rematadora que busca muy bien la pelota. La pareja que menos fallos cometa, pienso que se llevará la txapela, que tengan paciencia de madurar los tantos.

Ha vivido finales del más alto nivel, incluso de Mundiales, pero se le ve especialmente ilusionada, ¿qué supone esta final?

Es maravilloso, es que solamente el hecho de poder estar aquí y de poder vivir esto, lo que se organiza, estas presentaciones, esta visibilidad que se nos da a la mujer pelotari... es un  sueño. Yo llevo toda mi vida, desde los 18 años que empecé a jugar a pala, hasta hace cuatro años y ¿quién sabe que soy campeona del mundo de pala? Se ha visto en momentos puntuales, pero no se llega a tener esa visibilidad. La pala, por lo que sea, no tiene ese enganche aquí, lo que se lleva es la mano. Yo me he sentido igual de pelotari tanto a mano como a pala, llevo la pelota en las venas, pero todo el tinglado este que se monta, es de agradecer que se nos permita vivirlo, que haya gente con ilusión de fomentar la pelota femenina y se haga así.