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De la DUI a los presos, el camino del 1-O al 14F en cuatro hitos

La celebración de unas nuevas elecciones autonómicas catalanas, las terceras desde 2015, son el resultado de la represión del Estado español iniciada con el referéndum del 1 de octubre de 2017 y que ha provocado la existencia de presos, exiliados y la inhabilitación del president Torra.

Referendum en Catalunya el 1 de octubre de 2017. (Jagoba MANTEROLA / FOKU)
Referendum en Catalunya el 1 de octubre de 2017. (Jagoba MANTEROLA / FOKU)

Tras el referéndum de autodeterminación celebrado el 1 de octubre de 2017 y las posteriores elecciones autonómicas motivadas por la aplicación del 155, Catalunya vuelve a las urnas este domingo en un contexto dominado por el coronavirus para elegir al próximo president de la Generalitat. Desde aquel momento, el procés ha dejado muchas fechas decisivas en la tensa relación entre Catalunya y el Estado español.

Ley del referéndum y 1-O

El 6 de septiembre de 2017, los diputados independentistas, mayoritarios en el Parlament desde las elecciones de 2015, aprobaron la Ley del referéndum de autodeterminación de Catalunya. Prohibido por la justicia, el referéndum se celebró el 1 de octubre en medio de una violencia policial cuyas imágenes dieron la vuelta al mundo, algo que no impidió que casi 2.300.000 personas votaran con un 90% de votos favorables a la independencia.

Dos días más tarde, el 3 de octubre, el Jefe de Estado español, Felipe de Borbón, pidió el restablecimiento del «orden constitucional y el normal funcionamiento de las instituciones» catalanas en un discurso recordado por la agresividad del monarca, mientras Catalunya se movilizaba contra la violencia policial en una jornada de huelga general que paralizó el país y cortó las principales vías de comunicación.

El 27 del mismo mes, 70 diputados de los 135 con los que contaba el Parlament votaron una declaración de independencia unilateral. Desde Madrid, el gobierno del PP presidido por Mariano Rajoy suspendió inmediatamente la autonomía de Catalunya mediante la aplicación del artículo 155 de la Constitución española, destituyendo a todos los miembros del Govern y disolviendo el Parlament.

Presos, exiliados y elecciones

El 2 de noviembre, miembros del Govern, entre ellos su vicepresidente Oriol Junqueras, y líderes del independentismo civil como Jordi Cuixart y Jordi Sànchez, fueron arrestados y encarcelados de forma preventiva. También se decretó una orden de detención europea contra Carles Puigdemont, exiliado en Bélgica.

En este contexto se convocaron nuevas elecciones autonómicas para el 21 de diciembre. Con candidatos encarcelados o exiliados, los independentistas obtienen el 47,5% de los votos y una mayoría de 70 diputados en el Parlament. Casi seis meses más tarde, el 2 de junio de 2018, se formaliza el nuevo Govern, con el president Quim Torra a la cabeza, recuperando así el autogobierno hasta ese momento capado por el 155.

En Madrid, el mismo día, Pedro Sánchez juraba como nuevo presidente del Gobierno español después de que el Congreso apoyara la moción de censura contra Mariano Rajoy con, entre otros, el voto favorable de los partidos independentistas catalanes representados en la cámara.

Condena y respuesta popular

Las posibilidades de iniciar un diálogo derivado de la formación de ambos gobiernos se diluyó el 12 de febrero, cuando se inició el juicio contra doce dirigentes independentistas procesados por su papel en la organización del referéndum. El 14 de octubre, el Tribunal Supremo condenó a penas de entre nueve y 13 años de prisión al vicepresident Oriol Junqueras, la presidenta del Parlament Carme Forcadell, el presidente de la ANC Jordi Sànchez, el presidente de Òmnium Cultural Jordi Cuixart, y los consellers Joaquim Forn, Jordi Turull, Josep Rul, Raül Romeva y Dolors Bassa.

Desde el anuncio de la sentencia, miles de personas salieron a las calles contra la resolución, cortando carreteras y vías férreas e incluso paralizando la actividad del aeropuerto de Barcelona. Por su parte, las calles del centro de la capital catalana acogieron los enfrentamientos entre manifestantes y la policía antidisturbios, dejando imágenes icónicas como las de «la Batalla de Urquinaona».

Inhabilitación del president Torra

Después de reafirmar su poder en las elecciones españolas del 10 de noviembre de 2019, Pedro Sánchez recibió el apoyo del ERC a cambio de la apertura de una negociación entre los gobiernos central y autonómico sobre la crisis catalana. La negociación, destinada a encontrar «una solución política» a un conflicto enquistado en la judicialización del conflicto, comenzó el 26 de febrero, pero se congeló debido a la aparición de la pandemia de covid-19.

Condenado por negarse a retirar una pancarta solidaria con los presos catalanes de la fachada del Palau de la Generalitat durante la campaña para las elecciones legislativas de abril de 2019, el president Quim Torra fue inhabilitado por la justicia por «desobediencia» en septiembre de 2020. Con la destitución de Torra se daba la circunstacia que los tres últimos presidentes de la Generalitat habían sufrido la represión del Estado, tal como denunciaron en un acto conjunto en Perpinyà.

En este contexto, el president del Parlament Roger Torrent convocó elecciones anticipadas para el 14 de febrero, este domingo, momento en el que debe decidirse si los partidos independentistas lograrán una nueva mayoría absoluta o la desesperada aparición en escena del exministro de Salud español Salvador Illa como candidato del PSC puede suponer una esperanza para los partidos unionistas.