Arranca el Giro: Mikel Landa quiere ganar su primera grande junto a Pello Bilbao

Los dos vascos del Bahrain llegan tras un buen inicio de temporada y tendrán un recorrido propicio para intentar superar a Simon Yates con las dudas sobre Bernal, Nibali y Evenepoel. La carrera empieza hoy con una contrarreloj llana de 8,6 kilómetros en las calles de Turín.

El Bahrain de Landa y Bilbao, en la presentación de equipos (Luca BETTINI / AFP)
El Bahrain de Landa y Bilbao, en la presentación de equipos. (Luca BETTINI / AFP)

El Giro de Italia arranca este sábado en Turín con una contrarreloj llana de 8,6 kilómetros con Mikel Landa y Pello Bilbao entre los principales favoritos con el objetivo de dar al ciclismo vasco su primera vuelta grande desde la década de los noventa, cuando Miguel Indurain ganó cinco Tours y dos Giros y Abraham Olano la Vuelta de 1998.

Desde entonces Igor González de Galdeano, Joseba Beloki, Abraham Olano, Unai Osa y el propio Mikel Landa en 2015 en el Giro han subido a podios en grandes vueltas, pero ninguno a lo más alto. Ése es el objetivo que se ha marcado el alavés esta temporada sin centrar todas las energías en el Tour como harán los dos eslovenos que están por encima ahora de los demás, Tadej Pogacar y Primoz Roglic.

Sin ellos el Giro se presenta más abierto con Simon Yates como principal favorito después del nivel que ha dado en el Tour de los Alpes, aunque es un corredor irregular y solo ha subido a un podio en una grande en la Vuelta que ganó en 2018.

Otros favoritos como Egan Bernal, Vincenzo Nibali y Remco Evenepoel llegan con dudas. El ganador del Tour de 2019 abandonó en su intento de repetir con unos problemas de espalda que se han reproducido tras su buen inicio de temporada, cuando fue tercero en el Tour de la Provence y la Strade Bianche, segundo en el Trofeo Laigueglia y cuarto en Tirreno. Desde entonces, el 16 de marzo, no ha podido correr y en Turín ha declarado que «todo dependerá de que mi espalda aguante el Giro».

Nibali llega al límite

Vincenzo Nibali corrió cuatro días después la Milán San Remo, se fracturó el radio el 14 de abril y ha llegado muy justo a una prueba que ha ganado en dos ediciones. A sus 36 años parece complicado que pueda estar a la altura del corredor que llegó a arrasar en el Tour de 2014.

Remco Evenepoel reaparece tras la grave lesión sufrida el 15 de agosto en Lombardía cuando se presentaba como claro favorito para el Giro y ha señalado que ayudará a Joao Almeida, cuarto del año pasado.

Mikel Landa ofrece a priori más garantías porque ha acabado entre los siete primeros sus últimas cinco grandes, con tres cuartos puestos. Parte junto a Simon Yates como principal favorito tras un comienzo de año en el que ha acabado entre los ocho primeros las cuatro pruebas disputadas, con un tercer puesto en Tirreno y un octavo en la Itzulia. También Pello Bilbao llega muy bien tras ser sexto en la Itzulia y segundo en el Tour de los Alpes a una prueba en la que ha sido sexto en 2018 y quinto el año pasado. El Bahrain puede aprovecharlo para jugar con dos bazas de su nivel.

Porque no hay muchos rivales sólidos. Vlasov ha sido esta temporada segundo en la París Niza y tercero en el Tour de los Alpes, pero no ha pasado del undécimo puesto en una grande en la Vuelta del año pasado, en la que Hugh Carthy fue tercero. Será la baza del Education First. Pavel Sivakov y Daniel Felipe Martínez son las alternativas del Ineos a Bernal, Buchmann no ha vuelto a tener su nivel del Tour de 2019, Romain Bardet tampoco es el que fue, Dan Martin será el líder del Israel, Marc Soler el de Movistar, George Bennett el del Jumbo, pero ninguno aparece a priori como un firme candidato en una prueba muy dura que también presenta un recorrido ideal para Mikel Landa.

La montaña debe decidir

Al alavés le beneficia que solo haya 38 kilómetros de contrarreloj individual, la de hoy que disputará a partir de las 16.57, será el último favorito en tomar la salida, y la del último día en Milán de 29,4, donde siempre es más difícil marcar diferencias con las fuerzas justas y más tras una última semana durísima.

La primera también presenta dos finales en alto en el Colle San Giacomo el próximo viernes y en Campo Felice el domingo que pondrá a prueba a Bernal, Nibali y Evenepoel y la primera etapa que puede ser decisiva será la undécima con 35 kilómetros de sterrato (tierra y gravilla) que puede dejar fuera a alguno de los favoritos.

La dureza estará concentrada en las últimas ocho etapas con cinco etapas de alta montaña, una jornada de 228 kilómetros entre las cuatro últimas y la crono final. De los finales en alto destaca el del Monte Zoncolan de la decimocuarta etapa, pero la decimosexta tendrá más de 6.000 metros de desnivel en los Dolomitas con el Passo Fedaia-  Marmolada, Pordoi, Giau y el final en Cortina d’Ampezzo.

La última semana en los Alpes comenzará con un final en alto en Sega di Ala, tendrá otro en Alpe di Mera y la traca final llegará con la penúltima etapa con dos puertos por encima de los 2.000 metros, San Bernardino y Splügenpass antes del final en subida en Alpe Motta.

Además de Mikel Landa y Pello Bilbao, correrán tres vascos para ayudar a sus rivales. Jonathan Castroviejo ayudará a Egan Bernal, Mikel Nieve a Simon Yates y Gorka Izagirre a Vlasov.

Para los sprints sorprende que Deceuninck no presente a ningún velocista y destaca la presencia de Caleb Ewan, Peter Sagan, Elia Viviani, Tim Merlier y Dylan Groenewegen, que vuelve a competir tras cumplir su sanción por provocar la gravísima caída de Fabio Jakobsen en el Tour de Polonia el 5 de agosto.