Jon Ormazabal

La del Manomanista, una final en la que los aplazamientos dejaron de ser algo extraordinario

Desde 1969 han sido hasta once, con la de este año, las veces en la que la final más importante de la temporada no se ha disputado en la fecha prevista. Los motivos, de lo más variados.

La final del 2011, con triunfo de Xala fue una de las más polémicas y recordadas. (Luis JAUREGIALTZO/FOKU)
La final del 2011, con triunfo de Xala, fue una de las más polémicas y recordadas. (Luis JAUREGIALTZO/FOKU)

Salvo el año pasado, cuando la pandemia sanitaria hizo que todos los calendarios y previsiones deportivas saltaran por los aires, que la final de un campeonato cambie de fecha a pocos días de su disputa adquiere carácter extraordinario. No es el caso de la pelota a mano profesional, que también es peculiar en este sentido. En 66 ediciones, el Manomanista, el campeonato por antonomasia de este deporte, ha vivido todo tipo de situaciones que merecen la pena recordar en este impasse de espera mientras conocemos si Iñaki Artola es capaz de recuperarse para disputar, el 20 de junio, su primera final ante Jokin Altuna.

1969 Retegi I 22 / Atano X 8

La primera txapela para un pelotari navarro se dio en noviembre

Aunque a partir de entonces el dominio navarro en la especialidad ha sido abrumador hasta esta nueva eclosión de los manistas guipuzcoanos, la primera txapela del Manomanista para un pelotari de Nafarroa coincidió con el primer aplazamiento en la gran cita pelotística de cada temporada.

La historia ocurrida a finales de la década de los 60, con Luciano Juaristi, Atano X y Juan Ignacio Retegi como protagonistas, tuvo su miga. En la semana previa a la final, fijada para el 5 de junio, el delantero de Azkoitia sufrió un fuerte tirón en su pierna izquierda. Lo que, en principio, iba a ser un aplazamiento de 15 días, terminó alargándose hasta el 30 de junio, después de una recaída de Atano X cuando parecía totalmente restablecido.

Finalmente, tras una nueva polémica porque la final coincidía con el tradicional festival de San Andrés en Eibar, la final terminó jugándose en Bergara y fue la última de Atano X. Tras tanta espera, la final resultó decepcionante, ya que el de Eratsun se impuso con un claro 22-8. El navarro fue superior en el peloteo y además fue el precursor de ese juego de aire tan de moda estos días. «En una de esas voleas la pelota le pasó por arriba a Atanillo, le miró a su tío como diciéndole aquí no hay nada que hacer», recuerda Juan Ignacio de una final que dio inicio al dominio de él y Lajos en la especialidad.

1993 Retegi II 22 / Galarza III 19

El último título del de Eratsun dio pie a una novela

Ladis Galarza había conseguido el título en los dos años anteriores, por lo que Julián Retegi tuvo que ganarse la opción de plantarse en la final. En semifinales se las tuvo que ver con Fernando Arretxe, en un partido durísimo jugado el 6 de junio, en el que el de Eratsun terminó imponiéndose 22-18 tras sufrir un tirón en los abductores.

Pero además, también terminó con su derecha tocada y la disputa de la final se retrasó. «Aplazar esos veinte días la última final con Retegi me hizo polvo. Perdí el punto de forma, la chispa. Pero lo comprendo y estoy a favor de los aplazamientos», señaló el de Baraibar años desués. Julián Retegi terminó calándose su decimoprimera y última txapela individual en una épica final que dio pie a una novela: «Mano a mano. Anatomía de una gran final», de Iñaki Bidegain.

1994 Arretxe 22 / Errandonea 12

El callo de Arretxe llevó la final a fiestas de Gasteiz

Tras la despedida de Julián Retegi del campeonato más importante de la temporada, se cambió el formato del Manomanista y el campeón dejó de tener asegurado un puesto en la final del año siguiente. Para esta edición del individual, las empresas se decantaron por un sistema de liguilla y las manos de Fernando Arretxe lo pagaron.

Al de Luzaide se le abrió el callo de su mano derecha y la final fue retrasada. En la espera, a Errandonea también se le estropeó la mano y la final se jugó en el mes de agosto, en Gasteiz, en plenas fiestas de La Blanca. Según recuerda Iñaxio Errandonea, el otro finalista, la gente no respondió como se esperaba y el Ogeta, que no volvería a albergar una final del Manomanista en 16 años, estuvo medio vacío.

1998 Beloki 22 / Eugi 13

La edición más convulsa terminó dando dos Manomanistas

Sin duda, fue el año más convulso, ya que a la lesión de Patxi Eugi –tuvo un hematoma en su mano derecha–, que forzó el aplazamiento, se unieron un cúmulo de líos empresariales que terminaron llevando la final a un 22 de noviembre.

El mundo de la pelota había sufrido un vuelco en sus estructuras tras la irrupción de Aspe en el mundo profesional y los líos entre promotoras y televisivos tuvieron una incidencia directa en esta final. Recuperado Eugi, la final se aplazó primero para que cada empresa atendiera sus compromisos estivales y la falta de acuerdo por los derechos televisivos terminó montando un lío increíble que terminó con la final en noviembre y la decisión salomónica de que la emitiera TVE. Beloki ganó y al año siguiente cada empresa organizó su propio Manomanista.

2002 Barriola 22 / Beloki 3

Otro año revuelto; del antidoping de Goñi al hematoma de Beloki

La última final manomanista disputada por Rubén Beloki también llegó tras un campeonato especialmente convulso. El entendimiento entre las dos grandes empresas ya era un hecho, pero los problemas surgieron por donde nadie podía imaginar.

El tsunami llegó en semifinales, cuando ASPE decidió, de manera unilateral, apartar a Mikel Goñi del partido que debía jugar ante Rubén Beloki, alegando que dudaban que el pelotari pudiese pasar el control antidoping. Tras el consiguiente escándalo, y que el de Burlata no tuvo que jugar en semifinales, la final tuvo que suspenderse debido a que Rubén Beloki se vio obligado a pedir el aplazamiento, tras amanecer con la mano derecha totalmente hinchada tras un entrenamiento con Patxi Ruiz. En la final, Abel Barriola le barrió por 22-3.

2003 Patxi Ruiz 22 / Olaizola II 7

42 días de aplazamiento no fueron suficientes

El Manomanista de 2003 fue el primero organizado por la LEP.M y su estreno no pudo ser peor, ya que su desenlace es de los peores que se recuerdan. Las empresas apostaron por vez primera por montar una liguilla en semifinales y Aimar Olaizola terminó pagando esos excesos.

En el sexto partido que jugaba en el campeonato, con el pase a la final asegurado y cuando dominaba claramente a Patxi Ruiz en Gasteiz, sufrió una importante lesión en su hombro derecho. En aquella ocasión, también con su dosis de polémica –incluso Patxi Ruiz se quejó en la elección de material–, sí que se concedió un aplazamiento que no estaba estipulado en el reglamento, pero los 40 días de margen no fueron suficientes. Casi en el primer pelotazo, Olaizola II recayó de la lesión y apenas hubo final. Patxi Ruiz se caló su primera txapela y Aimar tuvo una larga recuperación. Fue la última vez que un zaguero se caló la txapela.

2004 Irujo 22 / Xala 12

En su primera final Xala tuvo una semana extra

Las dos incursiones de Xala en una final Manomanista han estado precedidas de problemas físicos del de Lekuine, más liviana en la primera y bastante más grave en la segunda, que fue curiosamente la que mejor terminó.

En 2004, en una edición del Manomanista marcada por las sorpresas, en la final esperaba un Juan Martínez de Irujo que tuvo una irrupción imprevista. Sin embargo, la madrugada previa a la elección de material, el de Lekuine sufrió una fuerte gastroenteritis, -su padre y su madre la habían padecido previamente- y la final se retrasó una semana. Irujo se caló su primera txapela por 22-12.

2011 Olaizola II 19/ Xala 22

El de Lekuine luchó por una final que le pertenecía e hizo historia

La edición de 2011 podría haber pasado a la historia por haber sido la primera en la que la LEP.M se empeñase en cumplir escrupulosamente el reglamento, pero lo hará por la batalla que Xala ganó a los empresarios, revelándose contra la injusticia que querían cometer, dejándole sin final.

Tras realizar ambos un buen campeonato, Olaizola II y Xala se clasificaron para la final, que fue retrasada una semana por problemas de manos del de Goizueta. El escándalo llegó cuando Xala tuvo que ser intervenido de urgencia aquejado de un ataque de apendicitis y las empresas tomaron la peor de las decisiones posibles; no esperar al lapurtarra y meter a Oinatz Bengoetxea, tercero, en esa final. Pero Xala se rebeló y, con el apoyo de compañeros y público,logró poder disputar una de las mejores finales de la historia, en la que firmó una espectacular remontada con la que se hizo con la txapela 19-22.

2015 Olaizola II 19/ Urrutikoetxea 22

Urrutikoetxea ganó un campeonato del que había sido eliminado

Tras el precedente de cuatro años antes, la edición de 2015 fue la primera y, hasta el momento la última en la que el reglamento se llevó al extremo, hasta el punto de que Oinatz Bengoetxea tuvo que renunciar a la final, dejando su sitio a un Mikel Urrutikoetxea al que había vencido 22-7 en la semifinal disputada en el Labrit. Sin embargo, en el último entrenamiento de preparación, el delantero de Leitza se rompió la segunda falange del dedo índice de la mano izquierda al golpear mal una pelota.

La semana extra que le concedieron no fue suficiente para ponerse en condiciones de disputar una final y, sin más aplazamientos, Bengoetxea VI tuvo que renunciar. Su lugar lo ocupó Mikel Urrutikoetxea, que tampoco tuvo que disputar el partido por el tercer puesto, ya que Martínez de Irujo renunció a él tras haber terminado lesionado su semifinal ante Aimar Olaizola. Sin casi tiempo de preparar la gran cita, pero sin apenas presión, el de Zaratamo disputó una grandísima final se caló su única txapela de la distancia tras superar a Aimar Olaizola por 19-22.

2019 Urrutikoetxea 20/ Irribarria 22

La segunda de Irribaria se dilató una semana 

En el último precedente de aplazamientos hasta la fecha, fue Mikel Urrutikoetxea el que solicitó una semana extra, después de que en un entrenamiento se resintiera su zurda. El de Zaratamo ya venía arrastrando problemas en esa mano desde el Parejas, que se acrecentaron tras sus eliminatorias ante Bengoetxea VI y Ezkurdia. Esa semana extra le vino bien al vizcaino, que llegó bien a la final, que tuvo contra las cuerdas a un Iker Irribarria que ya le había ganado en la final de dos años antes. En una trepidante final en la que ambos se vaciaron, el de Arama volvió a imponerse.