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Atenas

Los refugiados, cercados en los campamentos del Egeo un año después del incendio de Moria

Mientras el Gobierno griego afirma que, un año después del devastador incendio del campamento de Moria, en la isla de Lesbos, los refugiados están mejor atendidos, las ONG critican la «política de confinamiento» e instan a la UE a fomentar políticas de recepción en lugar de encerrar a las personas.

Una de las impactantes imágenes tomadas el 9 de septiembre de 2020 mientras los refugiados huían de las llamas en el campamento de Moria, en la isla de Lesbos. (Angelos TZORTZINIS/AFP)
Una de las impactantes imágenes tomadas el 9 de septiembre de 2020 mientras los refugiados huían de las llamas en el campamento de Moria, en la isla de Lesbos. (Angelos TZORTZINIS/AFP)

Cerca de cincuenta organizaciones no gubernamentales han criticado este jueves la «política de confinamiento» que sufren las personas solicitantes de asilo y los refugiados que se hallan en este campo ubicado en la isla de Lesbos.

Grecia mantiene «una política nefasta que gira en torno al confinamiento», se remarca en una tribuna conjunta firmada por las ONG, entre las que figuran Amnistía Internacional, Human Rights 360 o el Consejo Griego para los Refugiados.

«Con el apoyo financiero y técnico de la Comisión Europea, las autoridades griegas están construyendo vallas y muros alrededor de la decena de campamentos existentes, y también de otros campamentos cerrados ubicados en rincones remotos de las islas del Egeo», detallan en el texto difundido este jueves con ocasión del pimer aniversario de la destrucción de Moria.

En otro comunicado emitido hoy, Médicos sin Fronteras (MSF) también ha instado a la UE y Grecia a implementar políticas que se centren en proteger y ayudar a los refugiados y solicitantes de asilo en lugar de formas de disuadir, detener y deportar a quienes buscan seguridad en Europa.

Para lograr esto, ha apuntado MSF, es imprescindible dejar de construir centros para encerrar a las personas en cárceles y fomentar políticas de recepción humanas y dignas.

Fondos europeos para levantar nuevos centros en el Egeo

El 9 de setiembre de 2020, el campamento de Moria fue completamente devastado por las llamas en dos incendios sucesivos. Más de 12.000 personas que quedaron sin hogar fueron reubicadas apresuradamente en otro campamento destinado a ser temporal.

El fuego destruyó totalmente el campamento en el que residían cerca de 12.000 personas. (Angelos TZORTZINIS/AFP)

El pasado 30 de marzo, la comisaria europea de Interior, Ylva Johansson, anunció en Lesbos una asignación de 276 millones de euros de fondos europeos a Grecia para levantar nuevos centros de recepción de migrantes en cinco islas del Egeo frente a Turquía, incluida la de Lesbos.

El nuevo campamento de Lesbos debía estar listo antes del próximo invierno, pero las obras aún no han comenzado. El de Samos, en cambio, abrirá a finales de setiembre.

Estos nuevos centros, cuyas entradas y salidas estarán valladas y controladas, «impedirán identificar de forma efectiva a las personas vulnerables», «limitarán el acceso de los solicitantes de asilo a los servicios» y «amplificarán el efecto nocivo del confinamiento en la salud mental de las personas», según advierten las ONG.

Por el contrario, las autoridades de Atenas se felicitan por la notable descongestión de los campamentos en estas islas. En Lesbos solo quedan 3.752 migrantes, según cifras oficiales, frente a los casi 13.000 de hace un año.

La situación es «tan horrible como en Moria»

El ministro de Migración, Notis Mitarakis, ha asegurado este jueves que el Gobierno ha logrado mejorar la calidad de vida de las personas migrantes, recordando que organizó el traslado «en condiciones extremadamente difíciles» de más de 10.000 personas –muchas de ellas, niñas y niños– a una instalación temporal, erigida en tan solo unos pocos días como solución de emergencia.

«Mavrovuni (nombre del campo que sustituyó al de Moria) no se convirtió en la ‘bomba’ para la salud pública que algunos predijeron. También es un hecho que los campamentos no contribuyeron al aumento de casos de covid-19, mientras que al mismo tiempo el proceso de vacunación en las estructuras se desarrolla sin problemas», ha añadido Mitarakis.

Sin embargo, Oxfam y el Consejo Griego para los Refugiados han asegurado hoy en un comunicado que en el campo provisional de Lesbos «la situación sigue siendo tan horrible como era en Moria».

Las primeras consecuencias del incendio: el 12 de setiembre de 2020, migrantes duermen en la carretera que conduce a la ciudad de Mitilene. (Louisa GOULIAMAKI/AFP)

Estas ONG han indicado que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos señaló recientemente que las autoridades griegas no se habían asegurado de que el campo cumpliera con las normas comunitarias. Como ejemplo, han citado la falta de seguridad que siguen padeciendo las mujeres dentro del campamento.

«Una reciente encuesta mostró que las solteras continúan teniendo miedo a beber agua o usar duchas y baños después del anochecer. Medidas como instalar una iluminación adecuada, explorar la posibilidad de construir baños más cercanos al ala femenina y fortalecer la presencia de mujeres policías podrían hacer que este campamento temporal sea más seguro para las mujeres», han señalado.

Mitarakis ha indicado que actualmente 3.338 solicitantes de asilo viven en este nuevo campo y, por primera vez en años, el número de residentes en todas las islas ha caído por debajo de los 5.000.

«Una situación manejable»

«Logramos recuperar el control. Hemos reducido los flujos y el número de residentes de los campos y, además, minimizamos el impacto en las comunidades locales. Con la implementación de la Estrategia Nacional de Migración, hemos convertido una crisis incontrolable en una situación manejable», ha comentado el ministro.

Y ha resaltado que la próxima semana se inaugurará el primer campamento de nueva generación, «cerrado y controlado, con medidas de seguridad de alta tecnología y condiciones de vida dignas».

Uno de los primeros proyectos anunciados por el Gobierno conservador nada más ganar las elecciones en 2019 fue la creación de estructuras cerradas y vigiladas de las que los migrantes solo pueden salir en un horario concreto.

Mitarakis ha recalado que, con este control, se devolverá una sensación de seguridad a las comunidades locales.