El cazador más veloz reina desde la catedral de Iruñea

El ave más rápida del mundo sobrevuela la ciudad de Iruñea y se lanza en picado a por palomas que devora luego en la Catedral de la ciudad. Daniel García charla con NAIZ sobre las características y costumbres del halcón peregrino y demás aves que habitan en zonas urbanas.

El halcón peregrino devora una paloma en la Catedral de Iruñea.  (Daniel GARCÍA)
El halcón peregrino devora una paloma en la Catedral de Iruñea. (Daniel GARCÍA)

Un prodigio alado posa estos días en lo alto de la Catedral de Iruñea. Se trata de un halcón peregrino, el cazador más rápido del planeta. Es capaz de capturar presas a más de 300 km por hora y las paloma es una de sus fuentes de alimento favoritas. De hecho, el Ayuntamiento de Iruñea introdujo en la ciudad una pareja de halcones criados en cautividad para que cazasen palomas y así mejorar el ecosistema urbano, pero este predador que vigila los tejados de la capital es un ejemplar salvaje.

Daniel García es el autor de las fotos que acompañan este artículo, un amante de la naturaleza y aficionado a la fotografía. Comenzó hace ya quince años a capturar en su cámara la fauna de Iruñea y alrededores, y todas las imágenes e información sobre las especies que habitan por la zona se pueden encontrar en su blog, ‘A vista de pájaros’.

Según explica a NAIZ, no es habitual ver a este tipo de halcones en Iruñea, pero tampoco es raro: «Puede ser que haya criado en otro lado y, tras finalizar la época de reproducción, los pollos hayan volado y se haya asentado aquí». El halcón peregrino es un animal que vive en pareja, territorial y, tal y como explica García, su época de cría es en primavera. A partir de julio, los halcones pequeños se independizan y «tienden a criar a la zona en la que han nacido».

A su juicio, Iruñea es un buen sitio para las aves, ya que «combina grandes jardines con estanques de agua como el de Mendillorri, Yamaguchi, Barañain o Ripagaina. Además, la ciudad está en medio de zonas abiertas de campos de cultivo, y hay parques con arbolado en la Taconera, los jardines de la Universidad Privada, los de la Pública... luego están los ríos Arga, Sadar y Elorz, con sus árboles y zonas densas de matorral».

Por tanto, hay muchas más especies de las que se aprecian a simple vista, y la mayoría pasan desapercibidas. «Pensamos que aquí solo hay gorriones, palomas, y patos, pero hay muchas más», dice García. De hecho, durante todo el año, Iruñea puede llegar a albergar a cerca de cien especies diferentes.

El mochuelo común es un búho tan pequeño como la palma de una mano. (Daniel GARCÍA)

De esta manera, García señala que en los fosos de la Ciudadela se han avistado crías de mochuelo, «un búho pequeño»; y en verano llega el el autillo, «el típico búho que canta de noche». «Luego hay aves rapaces como cernícalos, que crían en la ciudad, y este año ha criado una pareja en la estación vieja de autobuses. En el río está la garza, también las lavanderas blancas y cascadeñas. Tenemos el martín pescador, que cría aquí», explica. Y añade que la capital cuenta con cuatro de las siete especies de pájaros carpinteros que habitan en la Península: el pico picapinos, el pico menor y el pito real residen en Iruñea, mientras que el torcecuello se presenta en época estival.

García cuenta que cada vez hay más gente que «pajarea» en Iruñea y, prismáticos en mano, salen a la calle a divisar aves curiosas. Este año, contemplaron una cigüeña negra en los caballos de Goñi. «Es un ave que en la Península Ibérica es estival, viene a criar. Pasan el invierno en Extremadura, pero hay algún ejemplar que inverna en Aragón. Aquí estuvo tres días alimentándose. Fuimos todos los aficionados a las aves, porque es difícil verla, la verdad. Puedes verla en vuelo, pero posada es muy raro».

Cigüeña negra. (Daniel GARCÍA)

Según explica, primavera e invierno son las mejores épocas para ver «especies raras», ya que en verano «hace mucho calor, las aves se recogen y los árboles tienen mucha hoja y, por tanto, son más difíciles ver». En cuanto a las zonas de Iruñerria, se decanta por Mendillorri, sobre todo por «sus jardines con sus zonas de fruto, que tienen también en invierno. Se pueden ver aves hibernantes que vienen de otras partes de Europa alejándose del frio».

Superpoblación de palomas

Como hiciera Iruñea, Antsoain recurrió a dos halcones para controlar la superpoblación de palomas. Esta solución natural también se puso en marcha en ciudades como Sevilla, Zaragoza, Madrid o Barcelona, que cuentan con 10 parejas de halcones. «Está estipulado que una pareja halcones podrían comer al año alrededor de 500 palomas, aunque luego tiene otras fuentes de alimento, cualquier bicho que sea más pequeño que ellos», explica García.

Esta técnica, además de la caza en sí, amedrenta a las palomas para conseguir disminuir considerablemente el número de puestas y que se críen con éxito. Según García, una de las razones de la superpoblación de estas aves, además de que encuentran alimento fácil en la ciudad, es que crían más de una vez al año y su periodo reproductor «es muy amplio, mientras que el de otras especies es muy corto. En octubre y noviembre puedes ver crías de palomas». De este modo, subraya que «si se meten pollos de halcón, poco a poco llegan ejemplares como el de la Catedral y se van instalando parejas, el problema de las palomas disminuirá».