
Al menos 4 civiles han muerto este martes y otros tantos han resultado heridos en un atentado con moto-bomba cerca de un hospital en el centro de Basora, la capital del sur de Irak.
La explosión, en un cruce del centro de la ciudad y cerca a su vez de un mercado, no ha sido de momento reivindicada.
En los últimos años, Basora, capital petrolera del sur chií de Irak, se ha librado relativamente de este tipo de ataques indiscriminados. En las últimas semanas, el Estado Islámico (ISIS) ha reivindicado varios ataques contra milicianos kurdos en el norte de Irak.
Tras crear en 2014 un emirato yihadista en vastos territorios entre Irak y Siria, el ISIS fue hostigado por las milicias kurdas –con apoyo aéreo de EEUU– en Siria y por las milicias chiíes pro-iraníes en Irak.
Bagdad proclamó su victoria contra los yihadistas el 9 de diciembre de 2017.
A día de hoy, el ISIS lleva a cabo una ofensiva a ambos lados de la frontera con comandos durmientes que se activan para perpetrar atentados. Según un informe de la ONU hecho público a principios de año, seguiría contando con 10.000 combatientes activos.
El último atentado de envergadura del ISIS en Irak tuvo como objetivo en julio un mercado popular de la inmensa barriada chií de Medina al-Sadr, en Bagdad. Se saldó con una treintena de muertos.

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