Maite Ubiria

Centro y derecha abonan en Ipar Euskal Herria la tesis de «los extremos»

La versión oficial dice que Emmanuel Macron adelantó las elecciones legislativas para frenar a la ultraderecha. Sin embargo, cuando el 45% del electorado expresa su temor a que gobierne RN, el centro-derecha, también en Ipar Euskal Herria, ha decidido poner en la misma diana al Nuevo Frente Popular.

La diputada saliente, Florence Lasserre, respaldada por Jean-René Etchegaray, Jean-Jacques Lasserre y hasta el alcalde de Angelu.
La diputada saliente, Florence Lasserre, respaldada por Jean-René Etchegaray, Jean-Jacques Lasserre y hasta el alcalde de Angelu. (Guillaume FAUVEAU)

El Consejo de Estado ha definido a La France Insoumise (LFI) -actor clave en el Nuevo Frente Popular (NFP)- como una formación de izquierda. Por contra, ha ratificado a Rassemblement National (RN) como lo que es, una formación de extrema-derecha.

A partir de esa decisión oficial, ¿qué justifica que el Nuevo Frente Popular, que suma a socialistas, ecologistas, insumisos, anticapitalistas y hasta a abertzales de izquierda en Ipar Euskal Herria sea calificado en tribunas políticas y mediáticas como extrema izquierda?

La versión oficial dice que Emmanuel Macron adelantó las elecciones legislativas para frenar en seco el ascenso imparable de la ultraderecha confirmado por los comicios europeos del 9 de junio.

Los sondeos ratifican que un 45% del electorado siente temor por la eventual llegada al poder de la ultraderecha.

Sin embargo, la conformación de una alianza de izquierda, que excede con creces a la Nueva Unidad Popular Ecológica y Social (Nupes) sellada en 2022, ha hecho que en esta primera semana de campaña electoral hacia la primera vuelta del 30 de junio el discurso haya basculado peligrosamente, hasta el punto de naturalizar la presencia de RN como «un actor republicano» mientras se arroja al NFP al «otro extremo».

El centro-derecha, también en Ipar Euskal Herria, ha decidido poner en la misma diana a Rassemblement National y al Nuevo Frente Popular. Sigue así la estela de la maltrecha derecha republicana y del aparato mediático parisino.

Les Républicains (LR), en su necesidad acuciante de guardar las esencias tras la decisión de su presidente, Éric Ciotti, de pactar con la ultraderecha en 62 de las 577 circunscripciones electorales, se ofrece como alternativa «a los extremos», haciendo tabla rasa entre la ultraderecha y un Nuevo Frente Popular en el que caben hoy desde la muy templada alcaldesa de París, Anne Hidalgo, hasta la fracción «anticapitalista» de Philippe Poutou.

Una alianza inédita, por amplitud, matices, y desde luego, discordancias, que se va ensanchando, y a la que quebrando su tradición llama a votar el sindicato CGT.

En esa dinámica de apertura, ha recibido incluso avales de honorabilidad del todo insospechados, como el del exjefe de la diplomacia gala con Jacques Chirac.

El exministro de Asuntos Exteriores, Dominique de Villepin, se ha posicionado abiertamente por respaldar a los candidatos del NFP en caso de que se batan frente a oponentes de RN, ya mirando a la segunda vuelta del 7 de julio.

Una mirada larga, pero justificada por el hecho de que RN y NFP aparezcan en todos los sondeos como las dos primeras fuerzas, lo que acrecienta la opción de un duelo generalizado entre ambos campos políticos en la ronda definitiva.

Les Républicains (LR) tratan de evitar el naufragio

En su presentación de candidatos en las tres circunscripciones vascas, Les Républicains (LR) se abonaba, a principios de semana, a la tesis de «los dos extremos», aunque con un aporte añadido.

Explicitó así el senador Max Brisson que la aspiración de los suyos es «ofrecer una alternativa a los electores frente a Macron y los extremos».

Un desmarque complicado cuando la derecha ha votado más del 80% de las iniciativas gubernamentales que causan mayor «bronca social» en el Hexágono.

LR presenta a Emmanuelle Brison, experta en comunicación política, en la sexta circunscripción.

Por su parte, el alcalde de Iholdi, Beñat Cachenaut defenderá a la sigla consevadora en la circunscripción más rural, la cuarta.

Finalmente será Valérie Castrec, enfermera de profesión, la aspirante a una circunscripción particularmente compleja para los de Brisson, ya que la también concejal de la mayoría conservadora de Angelu deberá reivindicarse ante esa alianza ultraderechista Ciotti-RN que se maquilla como «unión de derechas», y que tratará de sacarle del terreno de juego con el aspirante Victor Lastécouères.

Valerie Castrec (LR) no podrá contar ni con el apoyo de su alcalde, ya que el primer edil de Angelu, Claude Olive, ha preferido ir esta vez de abanderado con los centristas

 

Claude Olive protagonizaba un desmarque en toda regla de su familia política al comparecer, el jueves, junto al presidente de la Mancomnunidad Vasca, Jean-René Etchegaray, y al presidente del Departamento de Pirineos Atlánticos, Jean-Jacques Lasserre, para dar apoyo a los dos candidatos de la formación centrista MoDem, adscrita a la mayoría de Macron.

Se trata de Florence Lasserre, diputada saliente por la quinta circunscripción, y del alcalde de Kanbo, Christian Davèze, que se estrena en la sexta.

En esa presentación se proyectaba en todo su esplendor la teoría de «la alianza moderada frente a los extremos», a la que mira como la tabla de salvación ya no solo Macron sino también los actores tradicionales política vasca.

Los sondeos de opinión, que ya apuntan a una alta participación el 30 de junio (por encima del 62%, según Ifop), han dado alas al campo presidencial que reclama «una concentración de voto» en ese eje centro-derecha, para tratar de romper el maleficio de los duelos RN-NFP en segunda vuelta.

Su sueño es colocar un máximo de candidatos en segunda vuelta para disputar el escaño al aspirante de RN, con la idea de que el electorado vuelva a confiarse a Macron como «salvador frente a la extrema derecha».

Para que el milagro ocurra se precisa de la ayuda indispensable de ese votante de izquierda al que su vocación antifascista le llevará, indefectiblemente según calcula el debilitado inquilino del Elíseo, a apoyar a esa misma alianza liberal que hoy le tilda de «peligroso extremista».

¿Triangulares?

Otra opción de consolación es forzar triangulares, pero ahí los riesgos de encajar pérdidas se multiplican.

Ese es el plan para evitar el naufragio, una maniobra que Florence Lasserre resumió a la perfección al explicitar que su ambición en esta campaña es que el electorado se oriente hacia «una corriente moderada, dejando al otro lado de la puerta, en el País Vasco, a los extremos».

Llegaba a prevenir la angeluarra de que un triunfo de RN llevaría a «los vecinos de Dantxarinea o Biriatu a tener que mostrar otra vez la documentación en la muga», acogiéndose así un vaticinio poco probable, como es que el partido francés más votado en las europeas va a «sacar a Francia fuera de la Unión Europea».

«EH Bai podría haber ido sola» expone Devèze (MoDem), que añade que ver «a jacobinos con una extrema izquierda radical, autonomista, independentista, es más que antinatural»

En el turno del Nuevo Frente Popular, Christian Devèze tomaba el relevo para fustigar a Euskal Herria Bai. Devèze aspira a tomar el puesto que deja vacante en la sexta el diputado saliente, Vincent Bru, que ha declinado dar batalla en el terreno minado del adelanto electoral.

Claude Olive, desde la esquina de la mesa, acusaba en la misma presentación al Partido Socialista, que compartirá cartel con los abertzales en la quinta circunscripción, con el binomio Colette Capdevielle-Alain Iriart, de «venderse por un plato de lentejas».

Un discurso a la ofensiva pero que permite evitar hablar de lo propio. Por ejemplo de que el MoDem avalara la reforma del sistema de pensiones, en la línea de lo defendido por el Gobierno, pese a lamentar que, a la postre, la exprimera ministra Élisabeh Borne impusiera la impopular medida con el artículo 49.3.

Los centristas apoyaron también la ley anti inmigración de Gérald Darmanin. El diputado saliente Bru, de hecho, votó a favor de ese texto que rechazan organizaciones como la Liga de Derechos Humanos (LDH) o La Cimade, que llaman, sin perderse en otras disquisiciones, a hacer barrera a RN.

La diputada saliente Lasserre, optó, ciertamente, por la abstención en el voto de esa norma.

Un repaso al resumen de actividad parlamentaria de Florence Lasserre permite comprobar, por lo demás, que lo que más ha hecho ha sido no votar. Aunque a la hora de apretar el botón para aprobar la ley de leyes, el Presupuesto, que es la clave de bóveda de todas las políticas del Gobierno, votó a favor en la comisión paritaria del 23 de noviembre de 2023.

Sin duda, esta es la campaña más inusual a unas elecciones legislativas cuyo resultado no está, por más que se crea, escrito. Y obliga a todos los campos políticos a buscar equilibrios no siempre fáciles de sostener.