
Una cultura rural que se extingue sirve de marco al debut en el largometraje de ficción del director Enrique García-Vázquez. La película utiliza la ficción para ilustrar los retos que enfrentan aquellos que intentan regresar a la vida rural. Una mirada distinta al medio rural y una puesta de largo talentosa que enamoró en la pasada Seminci.
En medio de la dolorosa despoblación en los territorios del interior, hay sitio también para el sueño de volver, de armar un proyecto de vida allí donde se tienen las raíces. Sueños como el de la joven que regresa y se reencuentra con un entorno que dice mucho de ella misma, de su identidad.
Ana regresa al pueblo en verano para montar un cine tras un tiempo viviendo en una gran ciudad. Allí se reencuentra con Lucía, una vieja conocida. Su amistad irá creciendo mientras Ana lucha por recuperar su vida en el medio rural. El verano sigue su curso y el pueblo se va vaciando, y pronto llegará la fecha en la que Lucía se irá del pueblo para regresar a su vida en la ciudad, pero Ana no quiere renunciar a su nuevo modo de vida en el pueblo.

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