
El Ejército de Israel informó ayer de que ha replegado parte de sus tropas en la Franja de Gaza para desplegarlas en zonas situadas cerca de la frontera con Egipto y Jordania a medida que aumenta la tensión en la región después de que el en la madrugada del viernes atacara a Irán. El diario israelí “Haaretz” había informado el domingo de que Israel había comenzado a retirar parte de sus tropas del enclave palestino para proteger sus fronteras de posibles infiltraciones de milicias afines a Irán.
Ese repliegue parcial no supone, no obstante, un respiro para la exhausta y hambrienta población palestina ni el fin del genocidio. Las fuerzas israelíes mataron ayer a al menos 68 personas más, a 38 de ellas cuando intentaban llegar a los puntos de distribución establecidos por la mal llamada Fundación Humanitaria de Gaza (GHF), ideada por Israel y EEUU, gestionada por exmilitares y exmercenarios, y que opera en zonas controladas por el Ejército sionista, donde se desplazan los palestinos para conseguir comida para sus familias. A la mayoría los mataron en la zona de Rafah, en el sur.
El Ejército de Israel indicó que cuatro divisiones que se encontraban desplegadas en la Franja de Gaza –entre ellas la 98ª División, compuesta por paracaidistas y comandos de élite– fueron replegadas de Jan Yunis para su envío a «otras zonas» en el marco del conflicto con Irán.
Pero confirmó, por si había dudas, que miles de efectivos seguirán operando en el enclave palestino, donde continúa la brutal ofensiva militar en la que Israel ha matado hasta ahora –y solo en la Franja– a al menos 55.400 personas, aunque miles más siguen bajo los escombros o en las carreteras sin que los servicios de emergencia hayan podido recuperar sus cuerpos. Desde el 18 de marzo, cuando Israel rompió el alto el fuego, sus tropas han matado a 5.139 personas.
El Ejército matizó que a pesar del aumento de la tensión con Teherán, sus fuerzas siguen dedicándose a la «eliminación de miembros de Hamas en Gaza», pretexto que está utilizando para arrasar por completo con todas las infraestructuras y edificios en el enclave.
Tras el repliegue parcial, las fuerzas israelíes han aumentado su presencia hasta casi triplicarla en la frontera jordana. Mientras, la 80ª División se encargará de reforzar la divisoria con Egipto. Además, mantiene sus posiciones de «defensa» ante «potenciales ame- nazas» desde Líbano y Siria.
GHF
Benjamin Netanyahu admitió el domingo en Fox News que la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF) es una iniciativa de Israel. «Teníamos un plan que concebimos con la ayuda de empresas estadounidenses para separar la entrega de ayuda humanitaria a la población del control de Hamas», afirmó. Sus tropas matan por decenas a los hambrientos palestinos que acuden a los puntos fijados por GHF para intentar conseguir comida.
La Marcha, bloqueada en Egipto
La Marcha Global a Gaza, la iniciativa humanitaria impulsada por delegaciones de más de 30 países para exigir la apertura del paso de Rafah y denunciar el genocidio israelí sobre el enclave, seguía bloqueada en Egipto tras varios días de redadas, detenciones arbitrarias y más de 300 deportaciones, mientras la organización buscaba alternativas ante las dificultades de llegar a Rafah. Varias delegaciones han denunciado la desaparición de miembros de sus equipos.
Estaba previsto que el domingo llegara al paso fronterizo de Rafah, pero el Gobierno egipcio no permitió avanzar «pese a haber cumplido los procedimientos exigidos para desarrollar la marcha» de forma pacífica, apuntó la organización, que denunció la ausencia total de interlocución con las autoridades egipcias.
Los participantes en la Marcha a Gaza –entre ellos varias vascos, dos de los cuales han sido deportados– siguen valorando qué actos alternativos realizar. «El silencio nos hace cómplices», remarcó ayer en NAIZ Irratia desde El Cairo Maite Gartzia, de la delegación Podemos-Ahal dugu.
La caravana magrebí Sumud, que partió de Túnez para unirse a la Marcha Mundial a Gaza, emprendió ayer el regreso tras ser bloqueada el viernes por las autoridades del este de Libia, controladas por el mariscal Jalifa Haftar, y varios de sus integrantes detenidos. Egipto le negó el permiso para entrar en el país.
Por otro lado, las tres personas que seguían detenidas en Israel tras el asalto a la Flotilla de la Libertad la semana pasada, dos de ella con pasaporte francés, fueron deportadas a Jordania ayer.

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