
Una cadena humana desde la Oficina de Extranjería hasta la plaza Arriaga, en Bilbo, ha recordado este martes a las 37 personas que murieron perseguidas, asfixiadas, golpeadas, aplastadas en la valla de la frontera entre Melilla y Nador tras una «brutal» actuación de las policías marroquí y española el 24 de junio de 2022, en la que aún no se han hallado los cuerpos de otros 76 migrantes. Tres años después, el centenar de participantes en la protesta ha pedido justicia, verdad y reparación, además de reivindicar que «las vidas negras importan». Iruñea también ha acogido otra movilización.
En una tarde de calor asfixiante, decenas de personas se han sumado a la iniciativa de la plataforma 24J Bilbao en un acto de memoria hacia los jóvenes de Sudán, Mali, Chad, Yemen, Burkina, entre otros países africanos, que vieron truncadas sus vidas aquel día en la frontera entre Melilla y Nador.
Su objetivo ha sido salir a la calle para impedir que se normalice la violencia en las fronteras, que Europa mire hacia otro lado cuando sus políticas son la causa de miles de muertes. Detrás de la convocatoria han estado colectivos como Ongi Etorri Errefuxiatuak, Zehar-Errefuxiatuekin, Devenir, Colibres, Asociación Elín o Aesco.
Depurar responsabilidades
Las cifras estremecen, 37 muertos y 76 personas desaparecidas. Ese fue el resultado de aquella operación de la Gendarmería marroquí y la Guardia Civil por la que, han denunciado, no se han depurado responsabilidades y solo ha habido «silencio, olvido y complicidad institucional».
Además, han incidido en que muchas de las cientos de personas a las que se sometió a una violencia extrema fueron expulsadas «ilegalmente», sin tener en cuenta que muchas de ellas, procedentes de Sudán, huían de un país en conflicto. «La Ley de Extranjería perpetúa el racismo institucional», han subrayado.
«Lo sucedido no fue un hecho aislado, sino el resultado de una política de muerte sostenida por el Estado español, Marruecos y la Unión Europea. La criminalización de la migración, la financiación de fronteras externalizadas, la violencia sistemática y las devoluciones en caliente son parte de un sistema que decide quién vive y quién muere. Un sistema profundamente racista y colonial», han expuesto en el comunicado leído.
En silencio, con caretas blancas con palabras como «silencio», «olvido», «asesinatos», «cies», «egia», «indarkeria», «dignidad», «familias», «frontera» y un largo etcétera han tratado de «interrumpir» la normalidad en el centro de la capital vizcaina para recordar, exigir justicia y construir entre todos una sociedad antirracista.
A su llegada ante el Arriaga, las caretas han formado un ‘24J’ que critica la violencia institucional normalizada hacia las personas migrantes. También se han quejado de la narrativa mediática y política que las «deshumaniza».
Han reiterado su denuncia de que en las fronteras no se aplica el derecho internacional y que existe una constante vulneración de derechos. «Derechos humanos para todas las personas que migran», han pedido a lo largo de la marcha. «No olvidamos, no perdonamos, parad el racismo», han demandado.
«Este 24 de junio también denunciamos el racismo policial, el uso desmedido de la fuerza cuando se trata de personas racializadas, la normalización de las practicas violentas contra cuerpos no blancos, la impunidad encubierta y la narrativa mediática que perpetua estereotipos racistas y legitima la violencia», han expuesto.
Han prometido que seguirán luchando «tantos años como sean necesarios para que todas las vidas sean respetadas y dignificadas. Seguiremos reuniéndonos y alzando la voz por todas las víctimas de las fronteras».
En Iruñea
En Iruñea, el paseo Sarasate ha sido el escenario de una concentración en la que se ha leído un manifiesto en contra de la archivo del caso a finales de 2022 por parte de la Fiscalía española, que eximió de cualquier responsabilidad al Ministerio del Interior, a la Guardia Civil y a los agentes que estuvieron ese día sobre el terreno. Además, han pedido al Gobierno español que asuma sus responsabilidades en aquellos hechos.
Con la sede del PSN de fondo, se ha desplegado una pancarta en la que aparecía el mensaje ‘Europa culpable/erruduna. Stop Genocidio’ y también se han podido escuchar cánticos como «ninguna persona es ilegal», «control policial, control racista», «la Ley de Extranjería mata todos los días» o «no son muertos, son asesinatos».

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