
La división en el seno de la UE ante el genocidio cometido por Israel en Gaza supone un «gran problema». Así lo reconoció ayer la alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, antes del comienzo en Copenhague de una reunión informal de ministros de Exteriores de los 27 Estados miembro.
«Cuando estamos divididos, no hablamos con una voz unida, y sin voz unida, no hay una voz global», manifestó en declaraciones a los medios de comunicación, y lamentó el fracaso en la adopción de sanciones contra Tel Aviv. En concreto, se refirió a la suspensión de Israel del fondo de investigación Horizonte Europa.
«La opción que propusimos era bastante indulgente y ni siquiera ahí obtuvimos la mayoría cualificada necesaria. Vamos a discutir cosas y existen muchas propuestas para que estos países que no han dado su apoyo puedan incorporarse, pero no soy muy optimista», manifestó. Ni qué decir tiene que, como era de esperar, la cita finalizó sin acuerdo. «Me resulta frustrante que no podamos hacer nada más», señaló Kallas en la rueda de prensa posterior al encuentro.
Posturas enfrentadas
Uno de los principales escollos es la postura de Alemania, cuyo ministro de Exteriores, Johann Wadephul, insistió en que Berlín no va a respaldar por el momento sanción alguna contra Israel. Ha suspendido parte de sus envíos de armas pero, hasta ahora, no ha respaldado las sanciones en bloque propuestas en Bruselas.
Wadephul aseveró que «mantenemos nuestra postura de que en medio de la lucha legítima contra Hamás se tienen que mantener parámetros humanitarios. Por eso hemos limitado nuestro envío de armas a Israel. (...) Pero no vemos qué eficacia puede tener interrumpir la cooperación civil y científica».
Conviene recordar que cualquier sanción contra Israel debería ser aprobadas por la llamada mayoría cualificada, es decir, por al menos 15 de los 27 Estados miembros de la UE, que representan al menos el 65% por ciento de la población del bloque. Esto otorga a Alemania, el mayor estado de la UE con una población de 83,5 millones, una gran influencia.
La negativa de Alemania, apoyado a su vez por Austria, contrasta con la postura de Dinamarca, el Estado español e Irlanda, que presionan para que se adopte una postura más firme. Prueba de ello fueron las declaraciones del ministro de Exteriores danés, Lars Lokke Rasmussen, quien insistió en que «hay que pasar de las palabras a los hechos». «Consideramos a Israel un amigo, y al pueblo israelí un amigo. Pero el Gobierno actual es un problema», añadió.
Dinamarca está dispuesta a restringir el comercio con Israel, prohibir los productos procedentes de los asentamientos israelíes en Cisjordania o imponer sanciones a ministros. Unas medidas que no se aplicarán de momento, porque, tal como aseveró Lokke, el problema de la UE es que «el barco más lento del convoy marca su velocidad».
Al menos, los Veintisiete respondieron con una sola voz al veto impuesto por EEUU a la entrada del presidente palestino, Mahmud Abbas, y a otros 80 cargos que tenían previsto asistir a la próxima Asamblea General de la ONU, en el mes de septiembre. Una cita en la que el Estado francés, Reino Unido, Canadá y Australia, entre otros Estados, van a anunciar su reconocimiento al Estado palestino. «Todos instamos a que se reconsidere esta decisión, teniendo en cuenta el derecho internacional», dijo la jefa de la diplomacia europea.
El propio Abbas pidió a la Administración de Trump que revoque una decisión contraria al acuerdo suscrito entre la ONU y EEUU que obliga a este último a emitir visados a los representantes y empleados de los Estados miembros, y de aquellos asociados a las actividades de la ONU.
El genocidio no cesa
Mientras la UE debate, las fuerzas israelíes continúan con su ofensiva en Gaza, donde ayer mataron a 63 palestinos, 35 de ellos en Ciudad de Gaza, incluidos seis menores de edad. Y doce personas, cinco de ellas menores, murieron en un ataque contra un horno comunitario. Desde que comenzó la invasión en octubre de 2023, al menos 63.371 gazatíes han muerto, según las autoridades sanitarias.
Y quienes no mueren bajo fuego israelí pierden la vida debido a la hambruna provocada por el bloqueo decretado por el Gobierno de Benjamin Netanyahu. Más de 300 gazatíes, incluidos 121 niños, han muerto de hambre y la situación es «catastrófica».
En el Hospital Al Shifa, en solo dos semanas, han tratado más de mil casos de desnutrición. Algunos pacientes, como el joven Karam Rahumi, han pasado de 62 a 30 kilos. Y Humana, Hamada, un adolescente de 17 años, ha perdido más de la mitad de su peso de 68 a 32 kilos. En el Hospital Nasser, atacado por la armada de Israel esta misma semana, hay niños y niñas de casi dos años que pesan siete kilos.
Hoy parte la flotilla
En este contexto, hoy partirá desde el puerto de Barcelona una nueva flotilla con ayuda rumbo a Gaza. Estará formada por una veintena de barcos y más de 300 personas. Uno de los coordinadores de la Global Sumud Flotilla, el activista Saif Abukeshek, explicó ayer que el objetivo final es que se abra un corredor humanitario.
Consciente de las trabas que pondrá Israel, que ha llegado a atacar a otros convoyes humanitarios en el pasado, el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, afirmó que el Gobierno desplegará a través de su cuerpo diplomático toda la protección necesaria para los integrantes de la flotilla.
En las embarcaciones habrá ciudadanos vascos, solidarios con Palestina, y rostros conocidos como la activista sueca Greta Thunberg, o la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau.
_copia.jpg)
Irauli ekimena: Euskal Herriko familia euskaldunen korapiloak askatzeko topagune berria
Localizada la joven de 23 años desaparecida desde el día 25 en Donostia

La Ertzaintza deja impune la desaparición del test de drogas del hijo de un jefe policial

Mueren tres esquiadores, uno vasco, por un alud junto a los ibones de Brazato (Panticosa)
