
El obispo de Donostia, Fernando Prado, ha proclamado este domingo, una vez más, que el monumento del Sagrado Corazón del monte Urgull «ha sido, es y será un signo de amor y de paz».
El prelado ha hecho este alegato durante la misa que ha presidido en la capilla situada bajo la gran estatua para conmemorar el 75 aniversario de su construcción, organizada por la Asociación de Amigos del Sagrado Corazón de Urgull, entidad católica que el pasado viernes celebró también la efeméride con un concierto del Orfeón Donostiarra en la basílica de la Parte Vieja.
Más de dos centenares de fieles han asistido a la eucaristía conmemorativa, entre ellos, la concejala jeltzale Ana López, miembro del Gobierno municipal, y el cronista local Javier Sada, que prepara una publicación sobre la historia del monumento, considerado franquista por el Grupo de Trabajo de Simbología del Consejo de Memoria Histórica del Ayuntamiento de Donostia.
En su homilía, Prado ha destacado que el monumento «no es solo una construcción histórica, ni una preciosa figura que embellece el ‘skyline’ o el paisaje de la ciudad más bella del mundo; es un fuerte signo espiritual que recuerda que la última palabra de la historia no es el odio, ni la división, ni la indiferencia, sino el amor».
«Como las olas del mar, los debates en torno al monumento, cada cierto tiempo, vienen y se van», ha indicado el obispo, que ha agregado que «la notoriedad siempre es mejor que el olvido» y que, en cualquier caso, estos debates «han servido providencialmente para hacerlo más visible».
El prelado donostiarra ha finalizado su sermón pidiendo que el Sagrado Corazón «sea para todos un recordatorio permanente de que la paz social comienza siempre en el corazón de cada persona», que «siga mirando y bendiciendo a Donostia y Gipuzkoa entera, con su ternura, acompañando su historia, sanando sus heridas y llenando su futuro de paz».
«Mártires de la Cruzada Nacional»
El Grupo de Trabajo de Simbología del Consejo de Memoria Histórica del Ayuntamiento de Donostia analizó el pasado verano el acta municipal de mayo de 1939 que impulsó la construcción de la estatua.
«La iniciativa aspira a perpetuar en una expresión grandiosa al heroico renunciamiento de los mártires de la Cruzada Nacional recogiendo al mismo tiempo todo el espíritu fundamentalmente religioso móvil principal del alzamiento», señala el acta de 1939.
Dado el origen fascista de la estatua, la asociación de víctimas del franquismo Avicge de Donostia, el sindicato CNT y el Partido Comunista de Euskadi (PCE-EPK) solicitaron el 14 de noviembre al Gobierno español que incluya la escultura del Sagrado Corazón del monte Urgull en el Catálogo de elementos contrarios a la memoria democrática.
El debate sobre los símbolos franquistas está abierto en diferentes puntos de Euskal Herria, dos ejemplos claros son Los Caídos en Iruñea y la Cruz de Olarizu en Gasteiz. Y hasta hace unos pocos días había otra cruz de origen fascista en Elgoibar: la de la cima del monte Morkaiko, derribada de madrugada a dos días del 20-N.
Se da la circunstancia de que la cruz de Morkaiko fue construida por el arquitecto franquista Pedro Muguruza, que también levantó el Sagrado Corazón del monte Urgull, al igual que el Sagrado Corazón de Bilbo y el Valle de los Caídos.

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