Asier Robles
Aktualitateko erredaktorea / Redactor de actualidad

El último refugio de Tito: historia y nostalgia yugoslava en la Casa de las Flores

En la colina de Dedinje, alejada del bullicio del centro de la capital serbia de Belgrado, se encuentra La Casa de las Flores, el complejo residencial del mandatario yugoslavo Josip Broz Tito, que tras su muerte en 1980 se convirtió en su mausoleo.

Tumba de Josip Broz Tito en la Casa de las Flores de Belgrado.
Tumba de Josip Broz Tito en la Casa de las Flores de Belgrado. (Asier ROBLES)

Un pequeño edificio rodeado de árboles, austero, evitando el lujo ostentoso, y que transmite solemnidad y respeto. En el centro un bloque de mármol blanco rectangular y sobre él una inscripción: ‘Josip Broz Tito 1892-1980’. Así es el mausoleo del hombre que dirigió la República Federal Socialista de Yugoslavia entre 1945 y 1980.

Vista general del interior del Mausoleo de Josip Broz Tito. (Asier ROBLES)

Llamada la Casa de las Flores, Kuća cveća en serbio, se ubica en el distrito de Dedinje, cerca del centro histórico de Belgrado. Fue construida en 1975 bajo el proyecto del arquitecto Stjepan Kralj como residencia y jardín de invierno de Tito, dentro del complejo de su residencia oficial. Tito usaba el espacio para el descanso y el trabajo privado, rodeado de plantas y flores, de ahí su nombre.

Tras la muerte de Tito el 4 de mayo de 1980, se decidió enterrarlo allí. Su tumba se colocó en el centro del jardín interior, bajo una losa de mármol blanco, sin ornamentación ostentosa. Con el tiempo, el lugar se transformó en un espacio de memoria y de peregrinación para nostálgicos de Yugoslavia. A un lado del sepulcro de Tito está el de su tercera esposa, Jovanka Broz (fallecida en 2013).

Portadas de periódicos yugoslavos sobre la muerte de Tito en 1980. (A.R.)

La zona central donde se encuentra la tumba está flanqueada por dos salas paralelas a cada lado. En una se conserva el despacho de Tito, con algunos de sus objetos personales. En la otra, una exposición permanente recuerda las Carreras de la Juventud, celebradas cada 25 de mayo, Día de la Juventud y cumpleaños simbólico del líder yugoslavo.

El Museo de Yugoslavia

Además, hoy en día, el mausoleo forma parte del Museo de Yugoslavia, un complejo que atrae cada año a unos 100.000 visitantes, lo que lo convierte en uno de los espacios más visitados de Serbia y una importante atracción turística.

Vista exterior del Museo de Yugoslavia. (A.R.)

El museo acoge varias exposiciones. Entre ellas, un recorrido desde la creación del Estado de los Eslavos del Sur en 1918 hasta la disolución de Yugoslavia en los años 90, pasando por el auge de los movimientos comunistas, la lucha de los partisanos contra la Alemania Nazi y la creación de la federación socialista o el Movimiento de Países No Alineados. Documentos, fotografías, insignias y uniformes y objetos personales de Tito jalonan la exposición.

Exposición sobre la historia de Yugoslavia. (A.R.)

Otra de las exposiciones más destacadas es la colección de regalos que Tito recibió durante sus 35 años de presidencia de diferentes mandatarios y organizaciones internacionales.

Todo ello rodeado por el Parque de las Esculturas, que alberga veinte esculturas de gran valor artístico.

Ultranacionalistas serbios contra el Mausoleo

Sin embargo, el Mausoleo también ha pasado por momentos difíciles, y siempre ha tenido sus detractores dentro de Serbia.

Tras la ruptura de la República Federal Socialista de Yugoslavia y las guerras que asolaron al país, el complejo entero estuvo cerrado al público durante casi una década, entrando en un estado de abandono parcial. El auge nacionalista renegaba del legado yugoslavo y de su mariscal, al que asociaban con un pasado común que ya no querían compartir. El Estado serbio retiró el apoyo institucional y redujo la financiación del museo.

Ya a comienzos del nuevo siglo, el complejo fue retomando poco a poco su función museística desde una mirada más cultural que política. La Casa de las Flores se restauró y reabrió oficialmente, convirtiéndose en un sitio de memoria histórica.

Estatua de Josip Broz Tito en el parque del Museo. (A.R.)

En los últimos años han vuelto las voces ultranacionalistas contra el museo y el mausoleo de Tito. Recientemente, el alcalde de Belgrado, Aleksandar Šapić, abogó por trasladar los restos de Tito fuera de Belgrado, argumentando que «el bolchevismo y el comunismo deben ser erradicados de una vez por todas» en Serbia. Mencionó incluso que los restos podrían trasladarse a su lugar de nacimiento, Kumrovec, en la actual Croacia.

Pese a ello, el presidente de Serbia, Aleksandar Vučić, ha querido cerrar un debate que puede generar tensiones políticas en el país, y declaró que la tumba de Tito no será movida, argumentando que Tito «vivió aquí, está enterrado aquí, y seguirá siendo parte de la historia serbia y yugoslava».