
El Gobierno iraní afirmó tener controladas las protestas generalizadas en el país tras una represión que ha dejado cientos de muertos y a las que respondió con una movilización progubernamental en la que miles de manifestantes se congregaron ayer el centro de Teherán en apoyo al régimen teocrático.
Esta movilización se repitió en otros puntos del país, como en las ciudades de Shahrud o Kerman, con banderas de la República Islámica y lemas en contra de Israel y de EEUU, que también rindió homenaje a los miembros de las fuerzas de seguridad fallecidos durante las protestas. «Estas grandes concentraciones, rebosantes de determinación, han frustrado el complot de enemigos extranjeros, que iba a ser llevado a cabo por mercenarios nacionales», se felicitó el líder supremo, Ali Jamenei.
648 muertos y posibles ejecuciones
La ONG Iran Human Rights, con sede en Noruega, contabilizaba ya al menos 648 manifestantes muertos desde el 28 de diciembre, fecha del inicio del movimiento. Algunas estimaciones, que la ONG no ha podido verificar, sugieren un número de muertos significativamente mayor, que supera los 6.000 muertos. Denunció que el domingo se produjeron al menos 193 muertes y los hospitales se encontraban saturados.
Entre los fallecidos hay nueve menores, según la organización, que también reporta miles de heridos.
A ellos se suman al menos 121 miembros de las fuerzas de seguridad iraníes fallecidos en el transcurso de las protestas.
También apuntó más de 2.600 detenciones y alertó del riesgo de que se produzcan ejecuciones «masivas y extrajudiciales» de manifestantes. Así, Erfan Soltani, un joven detenido el 8 de enero, podría enfrentarse a una pena de muerte mañana mismo, según la notificación que recibió su familia, si bien la ONG añadió que a veces las autoridades utilizan este tipo de amenazas como medida de presión.
La información llega con dificultad, ya que internet está bloqueado desde el jueves. «Internet volverá pronto en coordinación con las autoridades de seguridad», afirmó el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, en un encuentro con jefes de las misiones diplomáticas en el país.
Teherán ha conseguido, además, bloquear con éxito las conexiones a gran escala a través del sistema Starlink de satélites de Elon Musk.
Canal de negociación
Tras las reiteradas amenazas de Donald Trump de intervenir militarmente si la represión continúa, Araqchi declaró que «la República Islámica de Irán no busca la guerra, pero está totalmente preparada para ella». «También estamos listos para las negociaciones, pero estas deben ser justas (...) y basadas en el respeto mutuo», añadió.
El Ministerio de Exteriores informó de que se ha abierto un canal de comunicación entre Irán y el enviado estadounidense para Oriente Medio, Steve Witkoff, mientras el medio digital Axios señaló que el propio Araqchi habló con Witkoff para rebajar la tensión.
Pero, a la vez, el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Bagher Ghalibaf, amenazó con darle a Trump una lección «inolvidable» en caso de un ataque, y señaló que se está librando una guerra contra los «terroristas». Ghalibaf ya amenazó con atacar bases y navíos estadounidenses e israelíes si Irán es bombardeado.
Trump declaró el domingo que los líderes iraníes quieren negociar y que se estaba «preparando una reunión», sin descartar la opción militar. «Podríamos tener que actuar antes de una reunión», afirmó el presidente estadounidense, que añadió que el Ejército de EEUU está estudiando «opciones muy sólidas», en su habitual concepto de «negociación» bajo amenaza.
Israel se coordina con EEUU
EEUU ya atacó Irán en junio. Bombardeó instalaciones nucleares sumándose a la campaña israelí que destruyó infraestructura militar y civil, y dejó más de 900 muertos. Trump quiere aprovechar el descontento social para asestar un golpe definitivo a Irán, un objetivo compartido por Israel y que las autoridades iraníes esgrimen para desautorizar las protestas.
En ese sentido, el presidente de Israel, Isaac Herzog, manifestó ayer su «solidaridad con el pueblo iraní que marcha valientemente por su libertad mientras hablamos, y que está siendo reprimido sin piedad por un régimen que es la raíz de tanto mal en el mundo».
Según oficiales estadounidenses citados por Al-Jazeera, los planes contra Irán se encuentran «en etapas avanzadas» y van desde operaciones cibernéticas y de comunicaciones a acciones militares o una guerra abierta. Está previsto que hoy lo discuta con su gabinete de seguridad.
Según el diario “Jerusalem Post”, Israel estuvo a punto de atacar a Irán en dos ocasiones en las últimas semanas y ha reforzado la coordinación con EEUU, aunque Benjamin Netanyahu ha decidido que no intervendrá públicamente y dejará que Washington lidere la operación.

La República Islámica se enfrenta a uno de sus mayores desafíos desde 1979. El movimiento de protesta, inicialmente vinculado a la inflación y al coste de la vida, ya reta abiertamente al Gobierno, repitiendo el escenario de oleadas anteriores: en 1999 (estudiantes), en 2009 (movimiento verde tras la llegada de reformistas al Gobierno) o en 2017 (encendidas por el deterioro de las condiciones de vida).
La última sacudió el país tras la muerte en septiembre de 2022 de Mahsa Amini, una joven kurda arrestada por la policía moral por presunta violación de la ley islámica.
Pero ahora las protestas se producen en un país debilitado por la guerra de 12 días con Israel, los golpes asestados a varios de sus aliados regionales, y las sanciones restablecidas por la ONU y EEUU pese al cumplimiento del acuerdo sobre el programa nuclear.
El Ejecutivo es más débil, la economía está en peor forma, y la contestación es mayor y agrupa todas las demandas de las anteriores –económicas, sociales y políticas–.
Pero, a la vez, el régimen de los ayatolás mantiene un respaldo como el que mostró ayer en las calles y no muestra fisuras en su liderazgo político ni en los cuerpos militares. La oposición, diversa y activa, sin embargo, no presenta una plataforma política conjunta.
Embajada
El personal diplomático no esencial de la Embajada francesa en Teherán abandonó Irán en dos tandas en vuelos comerciales, aunque no se especificó de cuántas personas se trató. En circunstancias normales, la legación emplea a aproximadamente 30 expatriados, además de varias decenas de empleados locales.
China
Tras las amenazas de Trump a Irán, el Ministerio chino de Exteriores recalcó su rechazo al uso de la fuerza en las relaciones entre países. «China espera que el pueblo y el Gobierno iraníes superen las actuales dificultades y busquen la estabilidad en el país (...) Insistió en su oposición a las injerencias externas y reclamó respeto a la soberanía y la integridad territorial.
Rusia
El secretario del Consejo de Seguridad ruso, Serguei Shoigu, denunció «los intentos de injerencia exterior» y condenó «firmemente las nuevas tentativas de injerencia de fuerzas exteriores en los asuntos internos de Irán».
La UE se suma a las presiones
La Unión Europea está evaluando la posibilidad de imponer nuevas sanciones a Irán por la represión violenta de las manifestaciones en el país.
El portavoz comunitario de Exteriores, Anouar el Anouni, afirmó que la UE ya cuenta con un marco jurídico específico que utilizará enfocado en los «autores de violaciones graves de los derechos humanos y abusos en Irán», que lleva aplicando años y a los que ha ido añadiendo una serie de entidades y personas.
Eludió confirmar si Bruselas apoyaría una intervención militar de Estados Unidos contra Irán alegando que no comentaría «escenarios hipotéticos».
En la misma línea, la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, prohibió con carácter inmediato la entrada en la Eurocámara del personal diplomático y cualquier otro representante iraní para no contribuir a «legitimar un régimen que se ha mantenido mediante la tortura, la represión y el asesinato».
Varios Estados europeos expresaron su apoyo a las manifestaciones y el rechazo a la represión, lo que motivó que las autoridades del país persa convocaran a diplomáticos de misiones europeas –al menos a los del Estado francés, Alemania, Italia y Gran Bretaña– «para un intercambio sobre la situación actual».
En la cita, se les mostraron vídeos de grupos armados que las autoridades de Irán identificaron como células del Mossad actuando para sabotear y provocar víctimas mortales.
El hijo del sah intenta pescar en río revuelto
Reza Pahlevi, hijo del último sah de Irán, Mohammad Reza Pahlevi, y en el exilio desde la revolución de 1979, intenta aparecer como una figura del movimiento de protesta que sacude a su país. «Intervengo para liderar esta transición. No creo que necesite un título para desempeñar este papel. Lo importante es ser alguien capaz de galvanizar a una nación», afirmó Pahlevi, que dijo estar «listo para regresar a Irán lo antes posible» aunque asegura que no reclama el trono. Además, llamó a las fuerzas de seguridad y el Ejército a «ponerse del lado del pueblo y celebró que «el apoyo internacional llegará pronto».
Palhevi tiene estrechos vínculos con el régimen sionista, que, según el diario “Haaretz”, está llevando a cabo una operación de influencia encubierta para promoverlo. Aunque en las protestas se escuchan algunos lemas monárquicos, está lejos de concitar el consenso de la oposición iraní, y evoca una época de un poder absoluto y brutal, que empobreció a gran parte de la población y reprimió sangrientamente la disidencia.

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