
Cuatro personas que sufrieron abusos sexuales por parte de religiosos de los Hermanos Maristas en el colegio de Santa María la Real de Iruñea han comparecido este jueves ante los medios de comunicación para denunciar las «barbaridades» que sufrieron cuando eran niños y detallar la respuesta recibida.
Estas cuatro víctimas -Marcos Leyún, Joaquín Galar, Koldo Eslava y Patxi Goñi- han comparecido acompañados de algunos amigos y familiares ante el colegio de Maristas ubicado en Sarriguren portando carteles con el lema 'Basta ya de silencios'.
Leyún, presidente de la Asociación de Víctimas de Pederastia en Instituciones Religiosas en Nafarroa, ha comentado a los periodistas que el lunes, el mismo día en que convocaron esta comparecencia, los Hermanos Maristas les comunicaron las indemnizaciones que se les iba a pagar a los cuatro.
«Hasta ese momento todo era silencio. No se había dicho nada después de siete años de lucha» en este colegio, «pidiendo explicaciones sobre lo que nos había sucedido y demandando información sobre qué había sido de nuestros abusadores, etcétera. No habíamos tenido nunca ninguna noticia».
Las víctimas reclaman más información
Los Maristas, ha señalado, habían aceptado una reivindicación suya que era que, en señal de arrepentimiento, un alumno estudiase todo el tiempo que necesitara en el colegio de manera gratuita: «Se comprometieron a darme información de quién era ese alumno, no en cuanto a nombres y apellidos, sino cómo funcionaba, etcétera. No lo cumplieron nunca. Durante los últimos cinco años no se comunicaron nunca conmigo».
«Tampoco de mis compañeros se han preocupado nunca de cómo estábamos y ahora resulta que, cuando se ha presentado a la comisión PRIVA (encargada de atender casos de abusos sexuales a menores en la Iglesia que no pueden ser tratados judicialmente) catorce expedientes correspondientes a Navarra, resulta que los Maristas han aportado más documentación que toda la que preparábamos cada uno de nosotros», ha asegurado.
Leyún ha expuesto que las víctimas declararon ante los investigadores de la Universidad Pública de Nafarroa, ante las psicólogas del Defensor del Pueblo y aportaron documentos, fotografías y recuerdos de la época en que estudiaron en Maristas, pero la congregación ha presentado «una documentación bastante mayor».
No obstante, ha dicho, el PRIVA «no nos ha dado esa información» y «ese es otro motivo de por qué estamos aquí».
Indemnizaciones «ridículas»
A pesar de que piensan que «no hay dinero en el mundo para poder pagar la barbaridad que nos hicieron a nosotros cuando éramos unos niños», las indemnizaciones que les han concedido los Maristas a través del PRIVA, ha denunciado, «no llegan a una tercera parte de las indemnizaciones equivalentes en abusos de otras congregaciones».
«Concretamente, en nuestra asociación hay personas que han cobrado tres veces más de lo que van a pagarnos a algunos de los que estamos aquí», ha indicado Leyún, quien ha resaltado: «Las indemnizaciones que nos han dado son indignantes, vergonzosas y ridículas».
Sin embargo, ha agregado, tienen «una cierta esperanza», ya que «ha sido una alegría la comunicación que ha hecho el Gobierno de que hay un acuerdo Iglesia-Estado y que va a haber una comisión que va a volver a estudiar los casos», aunque «el proceso va a ser muy largo».
Leyún ha aseverado que «lo que hay que evitar de cualquier manera es que el Estado ponga una peseta», ya que «no tiene ninguna responsabilidad de los abusos que nosotros sufrimos en los colegios, porque no tenía responsabilidad 'in vigilando' y mucho menos tiene ningún tipo de responsabilidad para hacer de responsable civil subsidiario. Porque la Iglesia tiene dinero de sobra y esta congregación, muchísimo más».
En ese sentido, ha declarado que la congregación de los Hermanos Maristas «es la ‘medalla de plata’ en número de casos y en número de abusados; solamente le ganan los jesuitas, y resulta que sale muy beneficiada en cuanto a la fijación de las indemnizaciones que nos están dando».
Calculan que hubo miles de casos
Respecto al número de casos de abusos sexuales que pudo haber en el colegio de Maristas, ha subrayado que, en un centro «donde había mil y pico alumnos, y considerando lo que sucedía», pueden ser miles los alumnos que han sufrido estas agresiones desde los años 40 y hasta los años 80, «y no se han producido posteriormente porque ya no hay enseñantes clérigos».
«En los Maristas era vox populi y todo el mundo sabía que se producían abusos, pero hay muy poca gente que ha presentado las denuncias», ha manifestado.

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