
Un año más, la Ribera de Deustu ha vuelto a recordar este domingo a Yolanda González Martín, la joven vecina del barrio que el 1 de febrero de 1980 fue secuestrada, torturada y muerta por un comando de ultraderechistas liderados por Emilio Hellín Moro en Madrid.
El homenaje ha tenido en la plazuela que lleva su nombre y donde hay un mural con su imagen, frente al cual los asistentes han depositado claveles rojos al son de la txalaparta.
En una breve lectura, los organizadores han recordado la lucha de Yolanda en favor de los oprimidos y han subrayado que, en el actual contexto, esa lucha es muy necesaria.
«Hoy tu ejemplo es más necesario que nunca: se presentan tiempos complicados para nuestros pueblos y barrios»
«Yolanda, un año más te tenemos presente en el barrio. Hoy tu ejemplo es más necesario que nunca: se presentan tiempos complicados para nuestros pueblos y barrios, y no podemos bajar la guardia. Los derechos adquiridos por la clase trabajadora, las mujeres, los migrantes, aunque insuficientes, hoy están más en peligro que nunca por el auge del fascismo. Por ello, hoy, tu lucha y tu firmeza son nuestra brújula», han señalado.
Así, han llamado a seguir en la lucha por más derechos, «tal y como seguiría haciendo Yolanda». «Ante el individualismo, la vida comunitaria. Ante la amenaza reaccionaria, más derechos, más democracia y mayor unidad en la lucha antifascista», han añadido.
Crimen e impunidad fascista
Yolanda González fue secuestrada en su casa del barrio de Aluche, en Madrid, el 1 de febrero de 1980. En ese momento estudiaba Electrónica en el madrileño centro de Formación Profesional de Vallecas, militaba en el Partido Socialista de los Trabajadores (PST), y compaginaba su formación académica y su participación en la política con trabajos ocasionales.
Su cuerpo apareció al día siguiente tiroteado en un camino que une Alcorcón con San Martín de Valdeiglesias. El atentado fue reivindicado por el Batallón Vasco Español.
La Audiencia Nacional español procesó por este delito a Emilio Hellín Moro, Ignacio Abad Velázquez, José Ricardo Prieto, Félix Pérez Ajero, Juan Carlos Rodas y David Martínez Loza y en 1982 los sentenció y condenó a ligeras penas. Hellín se fugó a Paraguay del dictador Alfredo Stroessner. Tras su regreso al Estado español fue asesor de distintos cuerpos policiales.
En este documental se narra la historia de la joven deustuarra.

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