«Los problemas son cada vez más difíciles, pero tenemos los medios para enfrentarlos»
Pedro Miguel Etxenike Landiribar es creador y presidente del DIPC, que ha cumplido 25 años. Cuando explicaba el proyecto –asociado a la Universidad, con su calidad, pero con libertad–, la gente le miraba como si estuviese soñando. En realidad, así estaba. La realidad ha superado sus propios sueños.

Nacido en Izaba en 1950, Pedro Miguel Etxenike Landiribar es Doctor en Física y catedrático en Física de Materia Condensada. Reconocido con numerosos premios (Doctor Honoris Causa en la UPNA, Premio Príncipe de Asturias, Premio Euskadi de la Investigación, Premio Max Planck de la Física...), es un científico que hizo una carrera política como primer consejero de Educación del Gobierno de Lakua en la década de 1980. Fue también consejero de Cultura y portavoz del Gobierno.
Se muestra orgulloso del camino realizado, de sus alumnas y alumnos, y de los centros creados, como el Donostia International Physics Center (DIPC). Nos acoge aquí, en su despacho, bromista y cercano, a la hora del café, que es una de las claves del proyecto, porque es ahí donde se reúnen todas las científicas y científicos, jóvenes, seniors y visitantes, e intercambian ideas en un ambiente más informal, como hacían en Cambridge cuando el joven Etxenike aprendía allí.
En el staff del DIPC son más de 200 personas y con las visitantes 500. En 2025 hubo 36.000 artículos de primera línea del mundo sobre trabajos de este centro. El nuevo edificio ya está casi terminado.
¿Con qué objetivos se creó el DIPC?
Para posibilitar, aumentar y facilitar con libertad la creación científica en el campo de la física y la ciencia de materiales y de materia condensada. Luego se ha ido ampliando y ahora tenemos cuatro campos: Quantum, Nano, Vida y Cosmos. Se creó con el objetivo de posibilitar a grupos de investigación de primera línea internacionalizar la investigación y producir ciencia de primer nivel sin directrices.
¿Cuáles son los hitos más importantes de la trayectoria?
Hay muchos. Fundamentalmente, el centro de supercomputación, adquirir el carácter de BERC (Basque Excellence Research Center), nuestro entronque con Ikerbasque, los incrementos graduales del programa de comunicación científica... Como dije en el acto de conmemoración de los 25 años en el Victoria Eugenia, los científicos, aparte de producir ciencia de excelencia, que es nuestra primera misión, nos creemos en la obligación de transmitir a la sociedad lo que hacemos. Además, tenemos el deber de ser ciudadanos responsables y participar en los debates de nuestra sociedad y defender la racionalidad allí donde la irracionalidad y los bulos empiezan a tomar fuerza. Se lo debemos a nuestra profesión, porque la ciencia no solo se basa en las espaldas de los gigantes anteriores, sino en las tumbas de muchos que han sufrido por defender la racionalidad. Ahora tenemos la irracionalidad muy cerca.
«La llave del éxito es elegir bien a las personas y dejarles libertad para desarrollar su proyecto. Uno de los lemas del DIPC es ‘Libertad de fracasar’»
¿Cuál ha sido la llave del éxito?
Elegir bien a las personas y dejarles libertad para desarrollar su proyecto. Uno de los lemas del DIPC es ‘Libertad de fracasar’. Luego, es una organización austera, sencilla y ágil. Huye de burocracias innecesarias.
¿Cómo es la comunidad del DIPC y su funcionamiento?
El DIPC se basa en la libertad. Entonces, el día a día es como quieran los investigadores, no sigue reglas concretas. La ciencia es por encima de todo creatividad. Lo mismo que no puede codificarse el método en recetas, tampoco la relación diaria puede ser codificada. Por ejemplo, aquí es muy importante el tiempo del café; diariamente, a las 11.00 el DIPC sirve café y pastas para que se mezclen todos los estudiantes e investigadores.
Los jóvenes tienen una participación activa.
Totalmente, el café es sobre todo para ellos. La creatividad no se puede codificar en hojas excel, surge de forma inesperada. Organizaciones jerárquicas la dificultan y organizaciones libres la benefician. Pero una idea siempre surge en la mente de una persona. Otra cosa es que luego la institución, los grupos, la posibiliten. Es un trabajo colectivo.
«La cima del talento creativo no la eliges; te eligen ellos. El talento a ese nivel exige crear las condiciones para que ellos desarrollen un proyecto profesional y vital atractivo»
Hay talento de fuera y talento de aquí.
El lema del DIPC es atraer, retener, cuidar y sembrar. Porque hay que cuidar a los que se atraen. Crear un proyecto atractivo para que la gente de talento nos elija. Hoy la cima del talento creativo no la eliges; te eligen ellos. El talento a ese nivel exige crear las condiciones para que ellos desarrollen un proyecto profesional atractivo, que también sea atractivo como vida para ellos y para sus familias. Esa es la gran labor que hacen muy bien el director del centro, Ricardo Díez Muiño, y los equipos que lideran.
La comunicación es uno de los pilares del centro.
No es fácil. Hay gente que cree que es imposible. Cuando le preguntaron a Planck si explicaría la física cuántica de forma sencilla contestó que no. Pero sí se puede. Tú no necesitas entender el proceso de la digestión para disfrutar de un buen plato. Tampoco tienes que saber leer la partitura para poder disfrutar de la belleza de una sinfonía. Obviamente, si sabes leer la partitura el grado de disfrute es superior. Entonces, de lo que se trata es de explicar la ciencia de una forma sencilla, comprensible, sin diluirla y sin adulterarla. Y eso exige tres cosas. Una es disfrutar y explicar los conceptos generales de la ciencia a vista de pájaro: cuál es la diferencia entre un virus y una bacteria; qué es más grande, el átomo o el electrón; cuántas galaxias hay en el Universo; cuál es nuestro papel como un pequeño planeta; cómo una generación transmite las características a la siguiente...
El segundo aspecto de la comunicación científica es explicar en qué consiste la ciencia: qué es científico y qué no. En tercer lugar, es muy importante entender los conceptos económicos, culturales y sociales de la ciencia. Hoy la ciencia es parte de la economía moderna. Las sociedades avanzadas tienen una política científica de la misma manera que tienen una política industrial. Hay que explicar cómo la ciencia cambia la cultura. Probablemente, habrá habido pocos cambios culturales tan profundos en el siglo XX como la física cuántica. Todo esto también lo desarrollamos. Tenemos nuestro Ciclo de Cine y Ciencia. Este año empezó el 7 de enero con la película ‘El planeta de los simios’. A ver si la próxima película tiene que ser ‘El planeta de las máquinas’...
«De lo que se trata es de explicar la ciencia de una forma sencilla, comprensible, sin diluirla y sin adulterarla»
¿El ciclo es abierto?
Sí. Habrán participado ya más de 6.000 personas. Será la novena edición. En 2026 tendremos, además, Passion for Knowledge. Hay muchísimas actividades. Una de las que tiene poco glamour y que yo considero muy valiosa es la visita de las escuelas. Cada dos semanas hay un colegio que visita el centro.
En el acto de Victoria Eugenia, el lehendakari Imanol Pradales reconoció la importancia de la investigación de vanguardia del DIPC.
El lehendakari hizo un discurso espléndido. Dijo una frase que le agradecí mucho: ‘El DIPC es el Magnum Opus de la excelencia científica de Euskadi’. Para un vasco como yo el lehendakari es mucho más que el jefe de gobierno; simboliza la unión de la mayor parte de los vascos. Al final, dije que el DIPC, junto con toda la excelente política del Departamento de Ciencia, es fruto del autogobierno vasco. Se remonta a decisiones que el lehendakari Carlos Garaikoetxea tomó hace 45 años. La continuidad de las políticas es esencial para que se mantengan los proyectos y hay una continuidad de los gobiernos vascos independientemente de los colores y de todas las instituciones. En el caso del DIPC es una alianza estratégica entre lo público y lo privado. Ese apoyo y esa continuidad en política científica es una de las claves del éxito del DIPC. Además, estos temas son delicados, finos, y crear estructuras creativas lleva mucho tiempo, pero se pueden destruir en poco.
Ahora también tienen el apoyo de Lakua para el nuevo edificio que se inaugurará pronto.
Este es un proyecto del Departamento de Ciencia, Universidades e Innovación que empieza en la anterior legislatura con Jokin Bildarratz como consejero. Sigue, crece y se supera con el Departamento de Juan Ignacio Pérez, junto con el viceconsejero Adolfo Morais. Eso para nosotros es, además de un reconocimiento a nuestra labor, un desafío, porque ahora es clave, ya lo dijo el director Ricardo Díez Muiño, huir de la autocomplacencia. Los problemas a los que nos vamos a enfrentar a partir de ahora, tanto científicos como de todo tipo, son cada vez más difíciles, pero tenemos los medios materiales e intelectuales. En este caso, estamos encantados y agradecidos por lo que se nos permite, pero, a la vez, debemos ser capaces de responder a este desafío, y lo seremos. Terminé el acto expresando mi confianza en el futuro, confianza fundada en los excelentes equipos de investigadores y de dirección, en nuestra capacidad de atracción de los visitantes y en el apoyo público y privado que tenemos. Por lo tanto, tengo confianza en el futuro, basada en la realidad, sin pretender ocultarla, como veo en otros campos, con una acumulación de apariencias.
Si me permite, le haré unas preguntas más personales. Usted es de Izaba. ¿Suele ir?
Claro, tengo la casa allí. En verano voy siempre y todos los años suelo ir con mis antiguos estudiantes, quienes me regalaron ese cuadro –nos muestra un retrato precioso en la pared de su despacho– a la Mesa de los Tres Reyes. Este año no he podido subir, pero subieron los míos con Pello Otxandiano, que les marcó el ritmo. Volveré a subir.

Tienen muy buena relación...
Sí. Una suerte que yo he tenido ha sido tener gente excepcional entre mis estudiantes. He dirigido 27 tesis doctorales, prácticamente todos de un gran nivel y algunos excepcionales. Son catedráticos. Muchos se han convertido en mis maestros. Ricardo Díez Muiño dirige el DIPC, Jose Maria Pitarke nanoGUNE, Javier Aizpurua Basque Quantum, Igor Campillo Euskampus... Estoy orgulloso de ellos y de las instituciones que he creado, porque las personas pasan, las instituciones permanecen. Estoy orgulloso del DIPC, de nanoGUNE, del CFM (Centro de Física de Materiales) y de nuestro grupo en EHU.
«Al principio, la obsesión de un investigador es encontrar algo nuevo. Con el tiempo, uno aprende a disfrutar de lo que encuentran otros en campos más amplios»
Ha solido decir que la ciencia no nos hará más felices, pero sí más humanos.
Nos enseña nuestro lugar en el Universo, el poder que tiene nuestra mente y nuestro conocimiento, y, a la vez, la humildad frente a los hechos. Luego, nos permite reducir nuestra dependencia con el medio natural. Eliminar parte del sufrimiento. Fíjate lo que era antes sacarte una muela. O una operación sin anestesia. Nos ha protegido frente a las tormentas. Obviamente, la felicidad es otra cosa. Pero ha humanizado nuestra vida.
¿Cuál es la diferencia entre una persona investigadora y una persona sabia?
El investigador quiere conocer para encontrar; el sabio quiere encontrar para conocer. El sabio amplia el ángulo. El explorador tiene que especializarse, tiene que avanzar muy rápidamente para llegar a la frontera. Ahí te encuentras solo, porque en la frontera entre lo conocido y lo desconocido todos somos ignorantes. Y hace mucho frío. Yo me considero más investigador que sabio. Al principio, la obsesión de un investigador es encontrar algo nuevo, por pequeño que sea. Como decía Ramón y Cajal, añadir un pequeño librito a la biblioteca, no llevar la biblioteca en la cabeza. Con el tiempo, uno aprende a disfrutar del trabajo de otros y de lo que encuentran otros en campos más amplios. Leo mucho sobre lo que hacen otros. Antes solo estaba obsesionado en hacer yo.
Como ha solido decir, la ciencia es una obra colectiva de la humanidad.
Es como el río Misisipi. Al principio es pequeño, luego va aumentando, empiezan a llegar arroyos, y al final es un gran caudal. Es una obra a la que contribuye mucha gente. Pero cada uno es importante. Einstein decía de Thomas Young que era el último hombre que lo sabía todo. Hoy, la ciencia ha aumentado tanto que en las fronteras solo podemos estar en aspectos muy-muy pequeños. Por eso es tan importante crear equipos.
«Entender va más allá de saber, significa apropiarse de lo que uno sabe para después de pasarlo por un cedazo personal, ser capaz de utilizar para la creatividad»
Me ha parecido graciosa esta afirmación suya: Hoy, los únicos que hablan sobre Dios son los físicos.
[Se ríe] Los físicos hablan mucho sobre Dios porque en partes de la física, no en el que yo trabajo, que es complejidad, emergencia de propiedades nuevas, sino en el origen, cómo empezó todo, se encuentran ya con la metafísica y tienden a hablar de Dios, mientras los obispos hablan de la unidad de España como bien moral. Yo siempre he pensado qué hubiesen dicho si Setién hubiese dicho que la unidad de Euskal Herria es un bien moral...
Usted ha sido docente. ¿Cómo ve la profesión?
Los profesores tienen que ser gente bien formada, bien informada, bien remunerada y bien reconocida socialmente. Pero, a la vez, tienen que contribuir de forma decisiva. Los contenidos pueden ser infinitos, cada vez hay más. Entonces, es importante entrar en lo esencial de los contenidos, para no saber mucho y entender poco. Entender va más allá de saber, significa apropiarse de lo que uno sabe para después de pasarlo por un cedazo personal, ser capaz de utilizar para la creatividad. Pero, por otro lado, hay que saber un mínimo de contenidos. Ese equilibrio entre la creatividad de Tolstoi y el rigor de Napoleón, del que hablan algunos de mis ídolos, entre ellos el gran físico Freeman Dyson, que acaba de morir, es la gran dificultad del sistema educativo. La creatividad exige libertad para crear, pero gran competencia técnica para dominar el tema. El problema de la educación es cómo combinar esa libertad con un mínimo de contenidos. La única solución que se me ocurre es acertar en lo esencial de las disciplinas para quitar de la educación contenidos que son hojarasca y mantener el núcleo. En el caso de la ciencia, lo único que se me ocurre es transmitir el afecto por lo que se hace, el amor por la materia. Si se consigue eso, el alumno aprenderá.
«El problema de la educación es cómo combinar esa libertad con un mínimo de contenidos. Hay que acertar en lo esencial de las disciplinas»
Además, es importante que los investigadores sean profesores y que los profesores sean investigadores. Porque es difícil transmitir el afecto por algo al que no has contribuido. En el caso concreto mío, creo que la docencia, a la que siempre he prestado mucho respeto, me ha hecho mejor investigador. Y la investigación me ha hecho mejor docente, porque en el límite entre lo conocido y lo desconocido, con los estudiantes de doctorado la docencia y la investigación no es que sean complementarios, son indistinguibles. Cuando hablo con un alumno y me explica sus problemas y yo intento transmitirle mis ideas, él me enseña, yo le enseño... ¿qué estoy haciendo, docencia o investigación? No sé si esta visión mía no es demasiado idealista, porque, insisto, es muy importante un mínimo de contenidos. Ahora, no podemos crecer los contenidos exponencialmente. ¿Cuáles son los contenidos mínimos para que alguien sea un físico decente? Desde luego, no son los grupos de simetría de los cristales. Pero sí es la física cuántica y la termodinámica. Cuánto de cada, no lo sé. Ya no soy tan joven para saberlo todo.
No es habitual que un investigador científico haga una carrera política.
Me parece que en la política es conveniente que haya gente de todas las experiencias, que no sea un refugio de abogados y economistas. Que haya científicos en política es bueno porque el científico bueno tiene la capacidad de extraer lo esencial de un problema complejo. Y eso viene bien en la política. Yo estoy muy orgulloso de haber sido miembro del primer Gobierno Vasco. Agradecido al lehendakari Garaikoetxea, que me eligió cuando tenía 29 años. Orgulloso de haber asentado las bases del autogobierno actual. Estuve en la formación del sistema educativo y negociamos las transferencias y la Ley del Euskara.

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