
Arnaldo Otegi, secretario general de EH Bildu, ha sido entrevistado este jueves en Radio Euskadi sobre diversos temas de actualidad (Getxo, Zaldibar, Congreso de Sortu, transferencias...) y también cuestiones de más largo alcance, como la opción de un nuevo estatus o la negativa del PNV a pactar cuestiones con su formación.
Interpelado sobre declaraciones de dirigentes jelkides alaveses que acusan a EH Bildu de querer «sustituir» al PNV, Otegi ha remarcado la «obsesión» que subyace en estas concepciones. Refiriéndose precisamente al caso de Gasteiz, ha recordado que su formación dio la Alcaldía al PNV cuando había sido tercera fuerza electoral –en la época de Gorka Urtaran– «porque ponemos el país por delante del partido», lo que deja sin sentido esas afirmaciones.
Ahondando en las cosas «insólitas» que pasan en este ámbito, ha mostrado su estupor por «ver a la presidenta del Araba Buru Batzar enfadada porque supuestamente hemos regalado el presupuesto» de Gasteiz. Y también por escuchar voces en el PNV que lamentaban no haber pactado ahí con Podemos, un partido al que «Andoni Ortuzar denominó ‘lo peor’, a nuestros compañeros y compañeras de Podemos los han tildado de bolivarianos...»
Concluye de ello Otegi que «aquí hay un interés absoluto en que EH Bildu no gane las elecciones y, además, en que si ganamos no gobernemos, a costa de cualquier acuerdo. Eso no es sano ni nos hace mejor país», ha alertado. Como ejemplo añadido ha citado la votación del Ararteko, que el PNV optó por consensuar con el PP y no con EH Bildu.
Nuevo estatus, «sin ansiedad»
En la semana en que Imanol Pradales y Pedro Sánchez se han reunido para hablar de transferencias, el secretario general de EH Bildu ha remarcado que «hay que cambiar el modelo de relación, esto no puede ser un intercambio de cromos permanente. La consecuencia es que los vascos y vascas tenemos derechos flotantes, interpretables». Ha apuntado aquí que no lo dice la izquierda independentista solo, sino que así lo presentaba el propio informe de la consejera Olatz Garamendi en 2020: «Hay que cambiar el modelo de relación y de blindaje».
Preguntado sobre posibles avances hacia un nuevo estatus en las conversaciones privadas entre partidos, se ha presentado de nuevo como «extremadamente cauteloso porque hay que abordar este debate con absoluta seriedad». Sí ha apuntado que «no estamos reformando un estatuto como si fuésemos una autonomía al uso, somos una nación que tenemos derechos. Vamos a atornillarnos a esta mesa sin ansiedades y sin fechas límite».
«¿Es optimista?», le han preguntado al líder de EH Bildu, que ha respondido así: «Siempre soy optimista, ya hay bastantes pesimistas por el mundo, pero más que optimista quiero ser responsable, este país necesita otro escenario».
Zaldibar no es Getxo
En la entrevista han aparecido además dos noticias de actualidad ligadas a investigaciones judiciales. Una, conocida la víspera, es la citación como imputada de la exalcaldesa de EH Bildu en Zaldibar por cuestiones urbanísticas relativas al desarrollo del vertedero que se derrumbó en 2020.
Otegi ha puesto contexto al caso, recordando que la izquierda independentista siempre ha sido «contraria a ese vertedero, siempre lo hemos denunciado y hemos subrayado algunas cosas oscuras que ocurrían ahí. Cuando han pedido ampliación, nos hemos negado». La imputación, ha explicado, se sustenta en que en 2019 se puso en marcha un plan de ordenación urbana y ahí se advirtió una «ocupación irregular» de terreno por parte de Verter Recycling «que se consideró irreversible. Todos los técnicos del Ayuntamiento y la Diputación constataron que ese plan era legal y la alcaldesa solo puso su firma en eso».
«Esto es todo lo que hay, no hay ningún tipo de interés, ni ningún beneficio de ningún tipo», ha remarcado el secretario general de EH Bildu, en contraste con lo ocurrido en Getxo, donde los concejales del PNV imputados «han tomado decisiones que les pueden beneficiar en la medida en que quieren adquirir esas viviendas».
Dicho esto, ha remarcado su afirmación habitual de que en EH Bildu «hay cero casos de corrupción. Este de Zaldibar no es un caso de corrupción, aunque pueda existir una irregularidad, una irregularidad avalada por todos los técnicos».
Ampliando el análisis, ha considerado que en una era en que la antipolítica avanza «la ejemplaridad debería ser el santo y seña» de la acción política porque «estas prácticas alejan a los ciudadanos».

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