
Con todo el planeta oval fijando su mirada hacia el Mundial que se disputará en Australia dentro de año y medio –ayer mismo se dio a conocer el calendario detallado de la primera fase– los gallitos del Viejo Continente afrontan este jueves una nueva edición del Torneo con mayúsculas, por su solera, su historia y las pasiones que despierta, por encima de otras consideraciones sobre el nivel de los contendientes en cada momento.
Hace doce meses el Seis Naciones finalizó con tres selecciones igualadas con cuatro victorias y una derrota, y fueron los puntos bonus los que dieron el título a Francia, por delante de Inglaterra e Irlanda. El calendario sonríe a los del gallo, que recibirán en París a sus dos principales rivales.
Primero a los de verde, este mismo jueves en el partido inaugural (21.10), un día antes de lo habitual para no coincidir con la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de invierno. Por su parte, los de la rosa se pasarán por el Stade de France en la última jornada, a mediados de marzo, en un choque que, si los pronósticos no se equivocan, podría incluso decidir el Grand Slam.
Regresa Dupont, con Jalibert como apertura
Entre medias otro partido en casa frente a Italia y sendos viajes a Gales y Escocia. Han pasado casi veinte años desde que Francia se impuso en dos años consecutivos. Fabien Galthié recupera para este campeonato a su principal estrella, el medio melé Antoine Dupont, recuperado de la rotura de ligamento cruzado que le dejó fuera de juego durante muchos meses. De partida, formará la bisagra con el apertura Matthieu Jalibert, ante la ausencia del lesionado Ntamack.
El soufflé bajó tras la gira de junio por Nueva Zelanda –tres derrotas en tres partidos–, el choque otoñal en casa frente a Sudáfrica (17-32) y dos victorias sin demasiado lustre ante Fiji y Australia. «Los favoritos son habitualmente quienes ganaron el año anterior, pero el año anterior ya es pasado», ha advertido el entrenador de la delantera gala, William Servat, quien no podrá contar con el pilier Uini Atonio tras el reciente infarto que ha puesto fin a su carrera profesional.
En las filas irlandesas escuece la herida de la derrota sufrida hace doce meses en Dublín, con un parcial de 21-34 en la segunda mitad. Tienen la oportunidad de repetir lo firmado en 2024 también en el partido inaugural, entonces jugado en Marsella y que terminó 17-38, pero esta Irlanda no es la misma que aquella, entre veteranos que han colgado las botas, jóvenes que no terminan de convencer y varias lesiones.
Larga lista de bajas en el trébol
Faltarán en la línea nombres conocidos como Robbie Henshaw, Mack Hansen o Hugo Keenan, así como los pilieres Andrew Porter y Tadhg Furlong. Además, el seleccionador ha dejado fuera al ala James Lowe y la Federación ha sancionado a Bundee Aki por desconsideración hacia un árbitro. Igualito que en el fútbol.
El debate sobre el apertura sigue abierto desde la retirada de Sexton. De primeras, el puesto es para un Sam Prendergast que pese a militar en Leinster no termina de convencer. Si sobrevive en París, a Irlanda le aguarda otra prueba de fuego en Twickenham en la tercera jornada. Con tantos aspectos en contra no es de extrañar que Irlanda aparezca como tercera en las apuestas.
Porque el principal aspirante a discutirle el título a Francia es obviamente Inglaterra, que llega tras su pleno de victorias en noviembre ante Fiji, Australia, Nueva Zelanda y Argentina. De hecho, los de Steve Borthwick encadenan diez partidos ganando, que salvo caída de un meteorito sobre Londres serán once el sábado a partir de las 17.40 frente a la desastrosa Gales.
Todo les hará falta para alzar un trofeo que no consiguen desde 2020, cuando se tuvo que disputar en dos partes debido a la pandemia. Bastante antes de ese decisivo viaje a París en la última fecha tendrán que rendir visita a Murrayfield, donde Escocia siempre espera con ganas a los ‘queridos’ vecinos del sur. Borthwick tiene mucho donde elegir, y se ha decantado por el veterano George Ford como apertura.
Escocia, Italia y Gales
Por detrás de estos tres combinados quedan Escocia, Italia y Gales. Los dos primeros se enfrentan el sábado en Roma, a partir de las 15.10. Escocia viene siendo un equipo impredecible. Los dos grandes favoritos pasan por su cancha, y en noviembre los All Blacks ya tuvieron que sudar tinta para llevarse la victoria de Edimburgo. A priori les toca el papel de juez.
El año pasado los caledonios se tuvieron que conformar con solo dos victorias en cinco jornadas, y sobre ellos pesa la maldición de no haber ganado el torneo desde que se incorporó Italia al mismo.
Los transalpinos hace ya un tiempo que dejaron de ser el patito feo. El seleccionador sudafricano Rassie Erasmus les ve como «segundos o terceros» al término de la competición, y a ver quién se atreve a contradecir al vigente campeón del mundo.
Cierra la nómina Gales, cuchara de madera con pleno de derrotas en las dos anteriores ediciones. El 0-73 que les endosó Sudáfrica en el cierre de la ventana otoñal resume el presente de unos dragones que viven el peor momento de su historia.

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