
Donald Trump ha lanzado este jueves su controvertida Junta de Paz para Gaza, un organismo al margen de la ONU con el que promete estabilizar el enclave palestino, que quiere extender a otros conflictos y al que se han resistido una mayoría de los grandes actores mundiales, que como mucho han asistido como invitados u observadores. De momento ha arrancado con 20 países.
«Vamos a hacer de Gaza un lugar muy próspero y seguro. Y también quizá vayamos un paso más adelante. Donde veamos focos de conflicto en el mundo, probablemente podamos ocuparnos de ellos con mucha facilidad, con este grupo extraordinario de personas poderosas y brillantes», ha proclamado Trump al cerrar la cita en el Instituto de la Paz de Washington, que ha rebautizado con su nombre.
Durante sus palabras inaugurales, el mandatario de EEUU ha asegurado que la mayoría de países invitados a unirse al organismo –al menos 35– «han aceptado, y los que no lo han hecho, lo harán», al tiempo que ha anunciado que Noruega se había comprometido a organizar un evento de la entidad próximamente.
Ha sido una inauguración al estilo que gusta a Trump, rodeado de aliados como los países del Golfo, Turquía o Argentina, con música pop y un tono de satisfacción y felicitaciones mutuas.
Compromiso millonario para Gaza
Trump, que no oculta sus ambiciones inmobiliarias, ha anunciado una contribución inicial de 10.000 millones de dólares para Gaza y ha asegurado que Kazajistán, Azerbaiyán, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Baréin, Catar, Arabia Saudí, Uzbekistán y Kuwait han comprometido más de 7.000 millones de dólares.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha confirmado también que la organización ayudará a recaudar un total de 75 millones de dólares para proyectos deportivos en Gaza.
Trump, autoproclamado jefe vitalicio de la alianza, ha dicho que Gaza no será el único ensayo. «Ayudaremos a Gaza, la pondremos de nuevo en pie. Traeremos la paz y haremos cosas parecidas en otros lugares» ha vaticinado.
Soldados para «estabilizar» la Franja
Además de los miles de millones de dólares, el magnate republicano ha anunciado que «las naciones representadas aquí hoy no solo están contribuyendo con dinero, algunas también están prometiendo personal para ayudar a preservar el alto el fuego y asegurar una paz duradera».
Más allá del tono optimista, de momento solo se han comprometido a ello cindo países, todos musulmanes, para aportar personal a la Fuerza Internacional de Estabilización (FSI) estipulada en su plan de paz y liderada por EEUU.
Indonesia, Marruecos, Kazajistán, Kosovo y Albania son los que de momento han dado el paso adelante. Aunque aún no conocen detalles específicos sobre la cantidad total de efectivos, se espera que el número ascienda a unos 20.000, según el general estadounidense Jasper Jeffers, comandante de la FSI.
Esta fuerza trabajará con unos 12.000 policías palestinos, que deberían comenzar a desplegarse en Rafah, en la frontera con Egipto, en base a los planes de Trump. El presidente de Argentina, Javier Milei, ha ofrecido el apoyo de los Cascos Blancos de su país para integrar esta fuerza.
«Devolver la salud» a la ONU
La mayoría de los más de 20 miembros fundadores de la Junta son aliados de Trump, mientras que las grandes potencias y casi todos los países europeos, además de Canadá, se han mostrado reticentes a unirse al considerar que el organismo debilita el papel de la ONU.
El presidente estadounidense, que en más de una ocasión ha criticado la incapacidad de Naciones Unidas para resolver conflictos, y se ha retirado de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se ha ofrecido a trabajar «de nuevo» con el bloque multinacional para «devolverle la salud».
«Necesita ayuda. Tiene un potencial enorme, pero necesita mucha ayuda», ha declarado Trump, que además ha augurado que su Junta tendrá tanto éxito que «prácticamente supervisará a las Naciones Unidas y se asegurará de que funcionen bien».
Frente al modelo voluntario de la ONU, Trump propone que los que quieran participar en su Junta paguen, después de dos años gratis, una cotización de 1.000 millones de dólares.
Amenazas contra Irán entre llamamientos a la paz
En medio de los elogios a la voluntad de los miembros y el supuesto potencial de su Junta para llevar la paz a Oriente Medio, Trump ha amenazado a Irán con acciones militares en los próximos días de no llegar a un acuerdo para limitar su programa nuclear.
«Ahora es el momento de que Irán se una a nosotros en un camino que complete lo que estamos haciendo. Y si se unen a nosotros, será genial», ha señalado al mismo tiempo que las Fuerzas Armadas estadounidenses realizan un gran despliegue naval y aéreo en la región.
El presidente estadounidense ha insistido en que «no podemos seguir amenazando la estabilidad de toda la región y debemos llegar a un acuerdo», y ha dejado caer que podría tomar una decisión sobre un posible ataque a Irán en los «próximos diez días».

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