
Tras 45 años de espera, por fin se conoce el contenido de los documentos sobre el 23F que obraban en poder del Gobierno español y que han sido desclasificados. Unos papeles que en relación con Euskal Herria cuentan que existía una «tranquilidad expectante», se realizaban convocatorias de movilizaciones y había peticiones de disolución de «los cuerpos represivos».
Una hora más tarde de lo anunciado, los documentos desclasificados han sido colgados en la página web de La Moncloa. Están distribuidos por ministerios, empezando por Interior, del que se ofrecen documentos sobre la Guardia Civil, la Dirección General de la Policía española, además de otros papeles.
Del ministerio español de Defensa, se han colgado documentos del Centro Nacional de Inteligencia, que entonces era conocido como CESID, además de papeles del Archivo General e Histórico de ese ministerio.
Y finalmente se ofrecen documentos del Ministerio español de Asuntos Exteriores sobre «el conflicto diplomático entre el Gobierno español y EEUU por unas declaraciones del secretario de Estado, y de escritos de apoyo al Ejecutivo.
«Situación actual», según la Policía española
En un primer chequeo de esa documentación, desde el ámbito de la Policía española, aparecen varios documentos que recogen cómo se estaba viviendo en Hego Euskal Herria el intento de golpe de Estado y los días posteriores. Son informes sobre «la situación actual en las distintas regiones policiales en relación con la ocupación del palacio del Congreso de los Diputados» correspondientes a los días 24, con los golpistas todavía en el Congreso español, 25 y 26.
En el caso del 24 de febrero, desde la Jefatura Superior de Policía de Bilbo se señalaba que había «normalidad general en toda la región, con llamamientos de los diversos partidos políticos a la población para que permanezca en calma, acuda a su trabajo y no atiendan posibles convocatorias de manifestaciones y paros».
Sobre la situación en Bizkaia, especificaba que LKI y EMK habían colocado letreros y carteles, y que Herri Batasuna había convocado una huelga general». En Gipuzkoa, «CCOO y UGT convocaron un paro laboral de dos horas, en la tarde de ayer, que no fue secundado. Por su parte, EPK y EMK convocaron una huelga general con resultado nulo». Y en Araba, los mismos sindicatos habían convocado un paro de dos horas que «solo» había sido secundado por Unión Explosivos Río-Tinto.
Se añadía en el informe que LKI había convocado una manifestación en el Boulevard donostiarra, «al tiempo que pide la disolución de la Guardia Civil, depuración de los cuerpos militares y la movilización popular de la izquierda».
Por su parte, la Jefatura Superior de Policía de Iruñea aseguraba en su informe que «el ambiente es de tranquilidad expectante. En la mayoría de las fábricas de Pamplona se han celebrado asambleas y paros de dos horas»
Sobre Tutera, indicaba que habían tenido lugar «asambleas, acordando un paro de 6 horas intermitentes, a lo largo del día de hoy en la empresa Piher».
Además, los partidos políticos y centrales sindicales habían convocado «reuniones de ámbito provincial para adoptar una postura común». LKI convocaba movilizaciones y concentraciones en los barrios y en el centro de Iruñea para «pedir la disolución de la Guardia Civil y de los cuerpos represivos», al igual que «otros grupos políticos de la izquierda extraparlamentaria»
En Beriain, en el pozo Esparza de la empresa Potasas de Navarra, «207 de los 225 productores que integran el primer turno han abandonado el trabajo. El resto de la empresa continúa con normalidad».
Asistencia «sensiblemente inferior» a los centros escolares
En el informe sobre el día 25, desde la Jefatura de Bilbo se hablaba de «normalidad general» y que «solamente se ha secundado el paro general de dos horas en la empresa Unión Explosivos Río Tinto».
Se reconocía que la asistencia a los centros escolares era «sensiblemente inferior a la normal».
Además, EMK, LKI, PTE, LAB y KAS, «grupos de extrema izquierda y de la izquierda independentista», habían distribuido propaganda «exigiendo la depuración de las Fuerzas Armadas, amnistía para los presos vascos y haciendo un llamamiento a la huelga general».
En el caso concreto de Donostia, se especificaba que «la presencia de las FSE han impedido la manifestación convocada por LKI en el Boulevard en protesta por los incidentes de Madrid».
En Iruñea, lo que recoge la Policía española es que HB, EMK, LKI, PTE, ASK, LAIA y Gestoras pro-Amnistía habían convocado manifestaciones de protesta en las que se solicitaba «la disolución de la Guardia Civil y los restantes ‘cuerpos represivos’ del Estado».
Se especificaba que EMK responsabilizaba en «un panfleto» a «la UCD y a la izquierda parlamentaria» de los sucesos del 23F «por su tolerancia hacia las fuerzas de ultra-derecha y sus actividades abiertamente antidemocráticas». Y hacía un llamamiento a que el pueblo «luche contra el fascismo».
Y recogía que «unos desconocidos han arrojado dos artefactos explosivos contra el Colegio Mayor Aralar, del Opus, explotando uno de ellos y causando daños en la puerta de entrada».
Dos manifestaciones diferentes
Finalmente, en los informes del día 26, se recogía que en Bilbo, en Donostia, en Iruñea y Turera habían convocadas dos manifestaciones diferentes. Una había sido convocada por PNV, PCE-EPK, PSE-PSOE y EE, CCOO, UGT y ELA-STV bajo el lema ‘En defensa de la libertad, de la democracia y de la constitución’.
Y la otra marcha había sido convocada por HB, EMK, HASI, KAS, LKI, LAIA, PCEU, PTE, CNT, LAB Y CUST, y Gestoras pro-Amnistía bajo el lema ‘Ruptura democrática-disolución fuerzas represivas’.
«Llamada de atención» a Tejero y la implicación de Juan Carlos de Borbón
Aunque anterior en el tiempo, ya que es de 1975, entre los documentos desclasificados figura el denominado ‘Oficio zona País Vasco que expresa una comunicación del teniente coronel Tejero sobre la posible situación de tensión por la presencia de ETA’.
En el mismo se planteaba dar una «llamada de atención» a Tejero, que se había quejado de manera «desafortunada» en relación con la «tensión y malestar» existente entre la fuerzas de su unidad ante «la influencia del ambiente hostil que parte de los habitantes de las provincias vascongadas muestran hacia la fuerza del cuerpo, en los familiares de los mismos y el temor que sienten estas familias ante los sucesos y atentados acaecidos».
Asimismo, dentro de un documento sin firmar titulado ‘Campaña contra S.M. el Rey’, se hace referencia a una visita de Juan Carlos de Borbón a Euskal Herria. «Se ha pretendido demostrar que el Rey tenía conocimiento previo de los hechos (golpe del 23-F)» señala el documento, afirmando que se utilizó el viaje a Euskal Herria como argumento. «Era seguro que se iban a producir incidentes -otros dicen que estuvieron preparados- tenía por objeto poner de manifiesto lo caótico de la situación y, por tanto, justificar el inminente golpe de Estado. Las serenas palabras de S.M. en la Casa de Juntas de Güernica no hubieran sido posibles de no haberlas llevado previamente preparas porque sabía lo que iba a pasar».

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