
Juan Carlos de Borbón advirtió al Gobierno español y a la cúpula militar meses después del golpe del 23F de la necesidad de que las Fuerzas Armadas se sintieran «consideradas y protegidas» por los poderes públicos, especialmente tras el llamado ‘Manifiesto de los 100’, en el que militares expresaron su malestar por el trato que recibían.
Así se desprende de la carta que el entonces secretario general de la Casa del Rey, Sabino Fernández Campo, remitió el 14 de diciembre de 1981 al director del Cesid, Emilio Alonso Manglano, con el «guión» de la reunión que Juan Carlos de Borbón había tenido con el Gobierno y la Junta de jefes del Estado Mayor para hablar de una situación militar que calificó de «delicada».
«Unas Fuerzas Armadas vencedoras en una triste guerra civil, que no obtuvieron beneficios destacados después de su victoria y que durante cuarenta años sirvieron a España con espíritu de sacrificio, estaban acostumbradas -eso sí- al mayor respeto, a la más destacada consideración, a la protección de su dignidad por parte de los distintos sectores de la Nación», dijo Juan Carlos I en esa reunión.
Militares a los que habían causado «sorpresa y conmoción» la «imprescindible» libertad de expresión de los medios de comunicación o el «revanchismo» de las opiniones, transmitió el rey al Gobierno y a la cúpula militar, a los que lamentó que la prensa, «en la mayoría de los casos inadvertidarnente, sirve de eco a esos propósitos desestabilizadores y de elemento de irritación para las Fuerzas Armadas».
Por ello destacó como necesario que las Fuerzas Armadas se sintieran «consideradas y protegidas» por los propios poderes públicos, «cuya capacidad de reacción debiera ejercerse con energía y rapidez».
Armada y Milans del Bosch
En general, los papeles desclasificados refrendan la versión oficial de que Juan Carlos de Borbón no estaba compinchado con los sublevados. Aunque al mismo tiempo también se desprende con claridad que tenían algún contacto en Zarzuela y estaban listos para presentarse allí.
Uno de los documentos del golpe de Estado de 1981 ahora desclasificados hace una cronología de lo ocurrido desde el punto de vista de la Zarzuela y menciona cuatro llamadas telefónicas desde el palacio con el general Alfonso Armada, alguna «muy tensa», cinco con el teniente general Jaime Milans del Bosch y uno con el teniente coronel Antonio Tejero.
El documento del Centro Superior de Información de la Defensa (Cesid) titulado 'Sucinto relato de los sucesos de los días 23 y 24 de febrero de 1981 a raíz del asalto al Congreso según fueron conocidos en el Palacio de la Zarzuela' recoge que, «a lo largo de las primeras horas y después, durante toda la noche», llaman a la Zarzuela autoridades civiles, instituciones y representaciones políticas y sindicales.
A todas ellas, afirma, «se les tranquiliza y aconseja que mantengan y hagan observar la serenidad y la calma, dándoles conocimiento de la actitud y órdenes que está impartiendo S.M. el rey».
Cronológicamente, se indica:
Entre las 18:30 y 19:00 horas, el rey recibe una llamada de Armada que pretendía incorporarse al Palacio de la Zarzuela, mientras el teniente general José Gabeiras seguía en el Estado Mayor del Ejército, pero don Juan Carlos «le contesta que NO, que continúe en su puesto».
Esta decisión del rey se concreta pasadas las 19:00 horas, cuando el monarca español ordena, por un lado, que «de ninguna forma autorizar al general Armada para que venga a Zarzuela» y, por otro, que «la Junta de Jefes del Estado Mayor (Jujem) tome la dirección militar de los acontecimientos».
También ordena «establecer contacto con las capitanías generales, zonas marítimas y regiones aéreas para conocer la situación», cosa que hace personalmente el rey hablando con todos, aunque el contacto con la Tercera Región Militar (la de Milans del Bosch) «resulta difícil»; y que por el secretario general de la casa de su majestad el rey, Sabino Fernández Campo, se establezca comunicación con Francisco Laína, director general de la Seguridad del Estado.
Respecto a la conversación con Milans del Bosch, que se produce finalmente sobre las 19:00 o 19:15 horas, este le dice «que está a las órdenes del rey» y «que ha tomado medidas de seguridad para preservar el orden». Además, «pregunta si S.M. ha hablado con el general Armada y pide que lo haga».
Es después de conocer la situación de las distintas capitanías generales cuando se decide, «para clarificar y hacer llegar a todo el país la postura de S.M.», que se transmita por TV y radio un mensaje del monarca.
A las 20:10 horas, Fernández Campo conoce a través de Milans del Bosch que Armada puede entrar en el Congreso, porque conoce la contraseña que facilitará su entrada.
A las 20:20 horas, Fernández Campo logra comunicarse con Tejero en el Congreso y le ordena: «Depón tu actitud inmediatamente», a lo que el sublevado contesta que no recibe más órdenes que las de Milans del Bosch, y le pregunta «repetidas veces» por qué ha invocado el nombre del rey.
Entre las 20:00 y las 21:00 horas, el rey recibe llamadas del teniente general Gabeiras, entonces jefe del Estado Mayor del Ejército, y del general Alfonso Armada, con el que se subraya que mantiene una «conversación muy tensa» y acaba por pasar el teléfono a Fernández Campo.
En ese momento, el rey ordena que se transmita a la Jujem y a todos los capitanes generales, zonas marítimas y regiones aéreas un télex que salió a las 22:35 horas en el que el monarca dice que, «para evitar cualquier posible confusión», confirma que ha ordenado «mantener (el) orden constitucional dentro (de la) legalidad vigente».
Se ordena que se constituya un Consejo de Secretarios de Estado y Subsecretarios, «mientras que el Gobierno se encuentre sin poder ejercer sus funciones», y se decide preparar una «orden tajante» a Milans «para que cese en su actitud».
A las 22:00 horas, la Jujem informa en una nota pública que «se han tomado las medidas necesarias para reprimir todo atentado a la Constitución y restablecer el orden».
A las 22:30 horas, TVE anuncia que el rey se dirigirá a la nación.
A las 22:35 horas, se mantienen desde Zarzuela conversaciones con Milans para que «de forma definitiva», retire las unidades que han salido a las calles y ordene a Tejero que deponga su actitud.
No se dice quién conversa con Milans, pero puede ser directamente el rey, porque a renglón seguido se indica que ˜habla Milans del Bosch también con Fernández Campo, y aquel insiste en lo que llama ‘solución Armada’».
A continuación, en una conversación entre Fernández Campo y Armada, este insiste en su solución, y aquel le replica que «de ninguna manera» el rey autoriza a dirigirse a los diputados en su nombre.
A las 23:30 horas, llega un equipo de TVE a Zarzuela y a las 24:00 horas se inicia la grabación, que a las 0:30 horas ya del día 24 de febrero sale en vídeo hacia la propia TVE para su difusión a las 1:12 horas. Para entonces ya está claro que el golpe ha fracasado, por lo que siempe ha resultado sospechosa la tardanza de la comparecencia.
Entre la 1:30 y las 2:00 horas, aproximadamente, Armada, que finalmente había conseguido entrar en el Congreso tras su última conversación con la Zarzuela, a su salida (del Congreso) informa a Palacio de que se ha entrevistado con Tejero y que este «está obstinado» y repite que no recibe más órdenes que las de Milans del Bosch.
A la 1:20 horas, el rey transmite por teléfono varias órdenes para Milans del Bosch, que son enviadas por télex a Valencia a las 1:45 horas.
Con el rey o «contra el rey»
«Con toda claridad», el rey le expresa su «rotunda» decisión de «mantener el orden constitucional dentro de la legalidad vigente» y añade que, después de su mensaje al país, ya no puede volverse atrás y que «cualquier golpe de Estado no podrá escudarse en el rey», sino que «es contra el rey».
Milans del Bosch contesta al rey por teléfono que cumplirá las órdenes, pero que Tejero ya no le obedece, de lo que se informa a la Jujem a las 2:30 horas.
A las 4:00 horas, llama de nuevo el rey a Milans del Bosch y le dice «que esto tiene que acabar de una vez» y le sugiere que difunda un comunicado, a lo que el teniente general contesta que va a dar un bando anulando el anterior y se lo lee.
A las 5:10 horas, se envía ese bando por télex desde Valencia a la Zarzuela, a la vez que llegan noticias de que Tejero accede a rendirse bajo ciertas condiciones, que tanto Laína como Armada juzgan «aceptables».
El resto, termina el documento, es «conocido por la prensa».

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