Bahrein, más allá de la Fórmula 1, el eslabón más débil de las monarquías del Golfo Pérsico
Bahrein suele ser noticia por la Fórmula 1. La mayoría del país, chií, ha salido a las calles para denunciar la agresión contra Irán y ha recibido la habitual brutal represión por parte de la monarquía sunní. Bahrein es el eslabón más débil de la cadena de monarquías petroleras del Golfo.

El ataque estadounidense-israelí contra Irán ha generado una escalada del enfrentamiento armado a escala regional, con lanzamiento de misiles por parte de la República Islámica contra intereses estadounidenses en las monarquías petroleras del Golfo Pérsico. Así, ha habido ataques contra bases en Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y también contra Bahrein.
Este último es una isla –o un archipiélago con una isla principal– que está conectada mediante un puente a Arabia Saudí. Inicialmente, los teletipos de las agencias internacionales únicamente mencionaban a Bahrein por la posible repercusión que pudiera tener la guerra en la Fórmula 1, el principal escaparate mediático de este reino árabe, que dista mucho de ser de las mil y una noches. McLaren y Mercedes han suspendido los tests que tenían previstos en Bahrein tras la caída de misiles iraníes.

Todas las monarquías petroleras del Golfo viven en una burbuja generada por los ingresos multimillonarios del petróleo e inversiones que han diversificado con una población pequeña y se sostienen por la explotación de migrantes de países empobrecidos mientras muestran una imagen idílica para residentes occidentales con nóminas de lujo. Un equilibrio frágil y medioambientalmente insostenible que se puede tambalear por el cierre del espacio aéreo o del estrecho de Ormuz.
Mayoría chií, rey sunní
Pero la debilidad de Bahrein es mayor que la del resto de monarquías petroleras. En Bahrein viven oficialmente 1,5 millones de personas en un territorio pequeño. De ellas, solo la mitad es población autóctona, entre 700.000 y 800.000. La mayoría de esta población es chiíta. Se estima que entre el 55% y el 65% de esta población autóctona bahreiní.
Evidentemente, en una monarquía petrolera árabe el rey no es elegido por sufragio universal. Esto explica, entre otras cosas, que en Bahrein, a pesar de que la mayoría de la población sea chií, la monarquía sea sunní. El rey se llama Hamad bin Isa al-Khalifa.
Al margen de las diferencias teológicas entre chiíes y sunníes, a grandes rasgos, hay una división de clases. Los chiíes son habitualmente clases populares marginadas de los centros de poder, a excepción, lógicamente, de Irán. Para que una minoría gobierne sobre una mayoría hacen falta apoyos exteriores y el rey de Bahrein los recibe de Arabia Saudí, su principal aliada. El clan Al-Khalifa –el primer ministro es Salman bin Hamad bin Isa Al-Khalifa, hijo del rey y heredero– ha cortado de raíz cualquier intento de los chiíes de reclamar derechos políticos en su propio país.
Protestas contra EEUU tras el ataque a Irán
Tras el ataque estadounidense-israelí contra Irán, en Bahrein la población mayoritaria chií ha salido a las calles de la capital, Manama, para denunciar la agresión y la presencia de la base de la Marina estadounidense en el país. Evidentemente, han sido fuertemente reprimidos por las fuerzas policiales de la monarquía de los Al-Khalifa. Algunas informaciones de agencias hablan de que a Bahrein han llegado tropas saudíes para reprimir a los manifestantes, que intentan cortar el estratégico puente que une Manama con Arabia Saudí para evitarlo.
El Gobierno de Bahrein ha anunciado este martes que ha identificado y detenido a «varias personas» por «delitos graves que amenanzan la seguridad y la estabilidad», como la publicación de vídeos a favor del ataque iraní a la isla.
Protestes i enfrontaments a Bahrein contra la presència de forces dels Estats Units, que participen en la guerra d'agressió contra Iran pic.twitter.com/QXa7tm8Yur
— L'Accent (@laccent) March 3, 2026
No sería la primera vez que Arabia Saudí llega a Bahrein para mantener la monarquía. Ya lo hizo en 2011, en la mal llamada «Primavera Árabe». En Bahrein, las protestas las protagonizaron los chiíes, que en la Plaza de la Perla de Manama acamparon para reclamar derechos políticos, civiles y sociales. La movilización fue ahogada a sangre y fuego por las tropas saudíes que llegaron a través del puente. Irán y el clérigo chií iraquí Moqtada al-Sadr fueron las principales voces que se alzaron contra la represión contra la mayoría de la población bahreiní. Las cifras oficiales hablan de 35 muertos y cientos de heridos. Ali (nombre chií por antonomasia) Abdulhadid Mushaima fue el primero de los muertos.

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