
China está llevando a cabo su evento político anual más relevante, que en realidad son dos, uno consultivo y el otro legislativo: las Dos Sesiones. Miles de delegados provenientes de todos los rincones del país llegan al Gran Salón del Pueblo de la capital para participar en la reunión simultánea que celebran dos instituciones fundamentales: la Asamblea Popular Nacional y la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino. Durante estas sesiones se definen prioridades económicas, se revisan políticas públicas, se presentan leyes y se trazan las principales líneas estratégicas.
En un mundo que está que arde, con guerras que pueden descontrolarse y tensiones disparadas, China ha reafirmado con firmeza su oposición al hegemonismo y a la política de poder, proyectándose así como un contrapeso que asegura previsibilidad y estabilidad, que defiende la equidad y la justicia internacional.
Circulación dual
En ese entorno global cada vez más incierto, marcado por tensiones geopolíticas y restricciones tecnológicas, China se dispone a hacer una apuesta clara por la consolidación del mercado interno y la modernización económica avanzada. Para ello, dará seguimiento al modelo de circulación dual, que busca equilibrar la apertura externa con un fortalecimiento del mercado doméstico.
En el ámbito de la ciencia y la tecnología, continúan siendo prioritarios sectores estratégicos como la inteligencia artificial, los semiconductores o las redes 5G. Sin embargo, se observa un énfasis mayor en la autosuficiencia tecnológica, con el objetivo de reducir la dependencia externa, especialmente en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas y restricciones tecnológicas, en especial en sectores clave como los semiconductores.
Cooperación sur-sur
Otro aspecto a reseñar es la diversificación de sus alianzas económicas, particularmente en el Sur Global, como parte de esa estrategia de adaptación. Ello le permitirá fortalecer nuevos mercados, diversificar el comercio y establecer mecanismos de cooperación Sur-Sur, al tiempo que reduce la dependencia de los mercados occidentales. En ese sentido, para China el objetivo será reconfigurar su papel en el mundo y adaptarse de modo que su desarrollo no dependa de manera determinante de las dinámicas económicas o tecnológicas externas.
A través de mecanismos ya consolidados como la Iniciativa de la Franja y la Ruta, continuará el fortalecimiento de los vínculos y la influencia de China en el Sur Global. Además, enfatizará su defensa de principios clave como la soberanía estatal, el multilateralismo, la no injerencia y el derecho al desarrollo, valores que encuentran resonancia en el Sur Global que cuestionan el orden internacional dominado por Occidente.
Crecimiento más modesto
El primer ministro, Li Qiang, en su discurso inaugural fijó una meta de crecimiento para 2026 «del 4,5% al 5%», que supone la ambición de expansión económica más modesta de Pekín desde 1991. Un objetivo que, según sus palabras, deja margen para lograr el otro objetivo que adelantó: crear más de 12 millones de nuevos empleos urbanos, mientras que se prevé un aumento del IPC de alrededor del 2%.

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