Miguel Fernández
Periodista
Elkarrizketa
Hiwa Bahrami
Departamento de Relaciones Exteriores del PDKI

«Nadie comprende mejor el coste de la guerra que el pueblo kurdo»

Hiwa Bahrami, responsable de relaciones exteriores del Partido Democrático del Kurdistán Iraní (PDKI), una de las principales fuerzas kurdas de Irán, atiende a GARA para arrojar luz sobre la posición respecto a EEUU, los opositores al régimen de los ayatolás y la coalición de las facciones kurdas.

(Miguel FERNÁNDEZ IBÁÑEZ)

Hiwa Bahrami dirige el departamento de relaciones exteriores del Partido Democrático del Kurdistán Iraní (PDKI), una de las principales fuerzas kurdas de Irán. En un momento de alta tensión tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel a la República Islámica de Irán, Bahrami atiende a GARA para arrojar luz sobre la posición del PDKI con respecto a EEUU, los grupos opositores al régimen de los ayatolás y las facciones kurdas, incluidas las fuerzas kurdoiraníes que, recientemente, han anunciado una coalición.

«Consideramos crucial para el futuro de Kurdistán la unión de todos nuestros partidos políticos. Esto envía un mensaje tanto a nuestro pueblo como a la comunidad internacional que reafirma que los partidos kurdos en Irán pueden actuar con disciplina colectiva», explica el representante de una formación que ayudó a instaurar en 1946 la efímera República de Mahabad, que duró 156 días, y que luego, como el resto de grupos opositores, ha sufrido una persecución constante de la Inteligencia iraní que ha obligado a exiliarse a buena parte de sus integrantes y ha mermado su capacidad operativa. Así, en el presente se estima en un millar los milicianos del PDKI, con presencia destacada en su bastión regional de Mukriyan, donde se encuentra Mahabad.

«El exilio ha supuesto un coste para nuestro partido, sin embargo, hemos mantenido una relación profunda e integral con nuestro pueblo en todos los niveles, como lo demuestra nuestra capacidad de movilizar a la gente en múltiples frentes contra el régimen», reconoce Bahrami en respuesta a un cuestionario.

¿Cómo es la situación de la población kurda en Irán y qué respuesta espera de ella?

La situación es extremadamente difícil. A pesar de ello, la resiliencia de la sociedad es notable. Nosotros no pedimos a nuestros kurdos que corran riesgos prematuros o innecesarios, pero esperamos que preserven sus redes organizativas y estén preparados para movilizarse cuando las condiciones lo permitan.

Los medios de comunicación afirman que Trump quiere que ustedes sean la fuerza de choque de la ofensiva terrestre de EEUU. En caso ser cierto, ¿qué esperan conseguir a cambio de esta colaboración? De lo contrario, ¿qué esperan de EEUU?

El PDKI tiene sus propios intereses estratégicos y políticos. Si existe interés internacional en colaborar con nosotros, será en base a una alianza política, no en base a un acuerdo militar transaccional. A través de las interacciones, hemos comunicado de forma clara nuestra postura a todas las partes relevantes en la región. Abogamos por un sistema democrático y federal en Irán, y cualquier diálogo o interacción con nosotros debe entenderse dentro de este marco. Y lo que esperamos de EEUU y otros países democráticos es reconocimiento político, apoyo a nuestro programa democrático y una presión sostenida sobre la República Islámica. A cambio, ofrecemos lo que siempre hemos ofrecido: un interlocutor creíble, organizado y democrático, con raíces profundas no solo con la población kurda, sino con todas las naciones de Irán.

La mayoría de partidos kurdos de Irán rechazaba una intervención externa para derrocar al régimen de los ayatolás. ¿Cómo valora la ofensiva de EEUU e Israel?

No solicitábamos una intervención militar, pero ahora que ha ocurrido, nuestro deber es proteger a nuestro pueblo y garantizar que se respeten sus derechos, y eso solo puede suceder si se derroca al régimen. Lamentablemente, para que esto ocurra es necesaria la presión política, económica y, cuando lo requiera, militar. La República Islámica ha dejado muy poco margen para una transición pacífica.

Trump quiere que la población iraní se levante. Sin embargo, el sistema sobrevive sin el ayatolá Jamenei. Existe una oligarquía que se reparte la riqueza. ¿Qué respuesta espera de esa personas que controlan el sistema? ¿Se aferrarán al poder y presenciaremos una guerra civil?

Los kurdos no son ni serán el motivo de una guerra civil en Irán; al contrario, somos una fuerza que busca unir a todas las naciones para luchar por un Irán democrático, libre y estable. Sin embargo, la República Islámica no es simplemente el líder supremo o el clero, sino una red de intereses económicos y de seguridad que involucra a la Guardia Revolucionaria, sus conglomerados empresariales afiliados y un sistema clientelar que se extiende por toda la sociedad iraní. Quienes se benefician de este sistema no cederán voluntariamente. Que esto produzca una guerra civil dependerá en gran medida de si el aparato de seguridad se fragmenta o se mantiene unido. Por eso, hacemos un llamamiento a todos los miembros del régimen para unirse al pueblo y poner fin a este sistema brutal. Buscamos una transición política controlada, pero no somos ingenuos con respecto a la resistencia que dicha transición encontrará.

¿Aceptaría un Irán que mantenga el régimen de los ayatolás con una rama moderada como la que representa el reformista Rohani?

No. Una teocracia moderada sigue siendo una teocracia. La arquitectura fundamental de la República Islámica, que es el velayat-e faqih, conlleva una discriminación sistemática contra las minorías étnicas y religiosas, algo que no puede reformarse desde dentro. Nosotros estamos abiertos a interactuar con todas las organizaciones democráticas en una transición posterior con el fin de lograr la paz, la libertad y la democracia.

EEUU e Israel parecen querer reinstaurar a la dinastía monárquica Pahlevi, cuyo heredero ya ha mostrado su rechazo hacia «los separatistas kurdos». ¿Como condiciona a la oposición que EEUU apueste por un Pahlevi?

No dictamos ni decidimos con quién interactúa EEUU. Sin embargo, el futuro de Irán lo decidirá su pueblo en democracia. Las declaraciones de Pahlevi muestran una preocupante continuidad del nacionalismo persa que rechazamos. Muchas de sus declaraciones plantean serias dudas sobre su compromiso real con un Irán democrático, y hemos expresado públicamente esta preocupación. No luchamos por un Irán que reemplace una forma de gobierno autoritaria por otra igual de autoritaria.

El UPK del clan Talabani y el PDK del clan Barzani, las dos principales fuerzas kurdas de Irak, coinciden en su rechazo a que la guerra llegue a Kurdistán Sur. ¿Qué medidas pueden tomar para que Kurdistán no sea arrastrado a la guerra? ¿Sería necesaria la retirada de la presencia militar de EEUU?

Respetamos las preocupaciones del Gobierno Regional del Kurdistán y comprendemos la posición extremadamente difícil en la que se encuentra. No pretendemos utilizar el territorio kurdo iraquí de forma que comprometa su seguridad.

EEUU ha abandonado a la comunidad kurda en Siria para contentar a un aliado esencial como es Turquía, que no quiere un nuevo Kurdistán iraquí en Irán o Siria. ¿Qué espera de Turquía?

Buscamos una buena relación con Turquía, al igual que con Irak y los países vecinos. Esperamos poder convencer a nuestros vecinos para que sean una fuerza estabilizadora si colapsa el régimen, desarrollando una relación basada en el respeto y el interés mutuo.

Irán está atacando las sedes de los partidos kurdoiraníes en Irak. De momento, son avisos. En el caso de que se demuestre el apoyo a EEUU, se espera una respuesta agresiva de las milicias chiíes de Irak. La población kurda no quiere una guerra. ¿Qué le puede decir a esas personas que desean ante todo la paz en Irak?

Nadie comprende mejor el coste de la guerra que el pueblo kurdo. Los ataques contra nuestro partido son actos de agresión por parte de un régimen que siempre ha buscado erradicar a todos los movimientos políticos kurdos. Nos defenderemos. Pero también reconocemos que la población del Kurdistán iraquí ha reconstruido su sociedad tras un sufrimiento extraordinario y tiene todo el derecho a proteger lo que ha construido.