El Partido Comunista de Cuba (PCC) ha anunciado que funcionarios del Gobierno cubano han sostenido conversaciones recientes con representantes del Gobierno de EEUU. El comunicado detalla que las conversaciones se desarrollaron bajo la dirección del general de Ejército Raúl Castro Ruz, líder histórico de la Revolución, y del presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del PCC.
Según el texto, ambos dirigentes, en acción colegiada con las principales estructuras del Estado y el Gobierno, avalaron los contactos con Washington, orientados a «identificar cuáles son los problemas bilaterales que necesitan una solución». En un mensaje grabado, Díaz-Canel ha insistido en que el propósito principal del diálogo es «buscar puntos de entendimiento que permitan avanzar hacia una coexistencia civilizada basada en el respeto mutuo y la soberanía».
«Funcionarios cubanos han sostenido recientemente conversaciones con representantes del Gobierno de Estados Unidos. Estas conversaciones han estado orientadas a buscar soluciones por la vía del diálogo a las diferencias bilaterales que tenemos entre las dos naciones», ha revelado Díaz-Canel.
El mandatario cubano ha explicado que el contacto tuvo el objetivo de «identificar» cuáles son estos problemas, «encontrar soluciones» para los mismos y «determinar» la disposición de las partes a «concretar acciones» en beneficio de ambos países.
Asimismo, el líder cubano ha subrayado que durante esta conversación las autoridades de La Habana han dejado claro que cualquier proceso de negociación ha de llevarse a cabo «sobre bases de igualdad y respeto a los sistema políticos de ambos Estados, a la soberanía y a la autodeterminación» del Gobierno de la isla.
«Esto se ha planteado tomando en cuenta un sentido de reciprocidad y de apego al Derecho Internacional», ha señalado Díaz Canel, quien también ha dejado la puerta abierta a colaborar con Estados Unidos «para enfrentar las amenazas y garantizar la seguridad y la paz de ambas naciones y también en la región».
El presidente cubano ha reconocido en una rueda de posterior que el «bloqueo energético» ha generado un gran malestar en la ciudadanía. «Hace tres meses que no entra combustible al país, por tanto nosotros estamos generando energía eléctrica en el horario diurno, con crudo nacional y nuestras termoeléctricas», ha explicado.
De igual forma, ha remarcado que «en ningún momento» Cuba ha renunciado al «derecho soberano de tener suministro de petróleo por importación».
Díaz-Canel también ha revelado nuevos detalles sobre el ataque contra una patrullera cubana hace dos semanas. «Venían fuertemente armados con fusiles de asalto, explosivos y equipamiento militar completo», ha dicho sobre la embarcación con bandera estadounidense que entró en aguas cubanas e inició el tiroteo.
«Un orgullo tremendo por haber frustrado esa infiltración, por haberle evitado al pueblo cubano un dolor si esas personas lograban desembarcar», ha destacado el presidente cubano, que no ha descartado la posible llegada de «expertos del FBI» para participar en las investigaciones sobre este asunto.
Aguda tensión con Washington
Las conversaciones se producen en un momento de aguda tensión entre La Habana y Washington. Desde el secuestro y destitución del presidente venezolano Nicolás Maduro en enero pasado, Estados Unidos —bajo la administración del expresidente Donald Trump, quien regresó a la Casa Blanca tras las elecciones de 2024— ha intensificado su presión económica sobre Cuba. En las últimas semanas, la Casa Blanca ha interrumpido los envíos de petróleo venezolano a la isla y ha amenazado con imponer sanciones a los países que abastezcan de crudo al gobierno cubano.
Trump ha elevado también el tono de su discurso político respecto a Cuba. En varias declaraciones recientes aseguró que el país «está al borde del colapso» y sugirió que una «toma de poder amistosa» por parte de EEUU podría estar en el horizonte, aunque advirtió que «puede que no sea tan amistosa». Estos mensajes han sido recibidos en La Habana como un intento de condicionar el diálogo y de proyectar una imagen de debilidad del gobierno cubano.
A pesar del tenso clima retórico, el anuncio de las conversaciones indica una posible reapertura de canales diplomáticos que habían permanecido prácticamente congelados desde 2020. Observadores internacionales consideran que la iniciativa podría marcar un punto de inflexión si ambas partes logran transformar los contactos preliminares en una negociación sostenida sobre temas clave como el embargo, las sanciones y la cooperación económica. Aun así, las dudas sobre el anclaje de la Casa Blanca a la mesa de negociación persisten.
Por ahora, el hermetismo domina ambos lados. Mientras el Gobierno de Cuba habla de «intercambios recientes», Washington no ha emitido confirmación oficial sobre el encuentro. Aunque esperanzadoras en cierto sentido, los recientes sucesos en Oriente Próximo no hacen más que crear una nebulosa de duda sobre si las negociaciones con Washington son un gesto de voluntad de entendimiento mutuo o si, por el contrario, no son más que una herramienta para despistar a La Habana mientras una mayor operación se prepara entre bambalinas.

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