
Castilla y León elige este domingo sus representantes en las Cortes de la comunidad autonómica; también está llamada a las urnas la ciudadanía del enclave de Trebiñu. Todo parece apuntar a que la participación será modesta, según la tendencia a la baja de los anteriores comicios. En Trebiñu, en 2022 votó el 35,89% del censo frente al 58% de 2019. En Argantzon votó el 40,4%, un descenso notable en comparación del 66% de las anteriores elecciones.
Cabe destacar que ninguno de los partidos políticos con representación en la Corporación municipal de Argantzon se presenta a estos comicios, y de los cinco que cuentan con algún concejal o concejala en el de Trebiñu tan solo uno presenta candidatura a las autonómicas.
Oier Bañuelos, alcalde de Argantzon, explica la cuestión de la representación: «Ninguno de los partidos del Ayuntamiento, que somos PNV y EH Bildu, tiene representación autonómica. Por lo tanto, a esa mayoría social que nos ha votado le interesan menos estas elecciones».
Y es que la ciudadanía, así como los partidos que la representan, siente más arraigo hacia Araba que hacia Burgos y, en consecuencia, un mayor desapego a las elecciones que se celebran este domingo. Hay que tener en cuenta, además, que si bien en el enclave, en total, están empadronadas unas 2.000 personas, son muchas más las que residen o desarrollan su día a día en el territorio, aunque estén empadronadas en Gasteiz para evitar los inconvenientes administrativos de ser burgalés y vivir en medio de Araba.
Tanto Bañuelos como Adolfo Estavillo, alcalde de Trebiñu por la plataforma Treviño Día a Día, coinciden en que en los municipios del enclave no se ha notado el ambiente preelectoral. «Aparte del buzoneo y de la propaganda electoral, no ha habido ningún acto, es más, no he visto ni siquiera carteles», asegura Bañuelos. Bañuelos coincide con él y explica que tan solo son «algunos partidos» los que rompen con la normalidad con la que la ciudadanía vive estos días.
De hecho, lo más parecido a un mitin ha sido la aparición de Santiago Abascal en Trebiñu este miércoles para reivindicar el territorio como burgalés. Lo hizo frente a la iglesia, que depende de la diócesis de Gasteiz y ante un nutrido grupo de ciudadanas y ciudadanos que protestaban por su presencia allí. Ya que, si algo une a los treviñéses, sean de izquierdas o de derechas, de Trebiñu o de Argantzon, es el deseo compartido de pertenecer a Araba.
A pesar de ello, el líder de Vox se empeñó en remarcar que Trebiñu no puede ser Araba para que «no esté gobernada por el Partido Nacionalista Vasco y Bildu». Cabe apuntar que Argantzon ya está gobernada por el PNV, también lo ha estado Trebiñu, y EH Bildu tiene representación en ambos ayuntamientos. No así Vox.
Deseo compartido
Abascal fue a buscar polémica donde no podía encontrarla, ya que el deseo de integración en Araba es compartido por la ciudadanía. Tanto es así que 35 juntas vecinales, entre las que figuran Trebiñu y Argantzon, se han adherido a la Mesa para la Integración en Araba, conformada también por las formaciones políticas Treviño Día a Día, Agrupación Independiente del Condado de Treviño, EH Bildu y PNV.
Estavillo se muestra poco esperanzado respecto a estas elecciones, no cree que el resultado afecte al proceso de integración, ni para bien ni para mal porque, a su modo de ver, tanto el PSOE como el PP han mostrado actitudes similares a lo largo de los años. «Gobierne quien gobierne el proceso de integración tiene que ser a través de la negociación y de los acuerdos, no es algo de unos contra otros», subraya.
Bañuelos asegura que desde la Junta de Castilla y León la integración es un tema que «no se aborda con seriedad». «Más que esperar, deseamos que Castilla y León aborde la situación», matiza.

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