
Mientras Estados Unidos prepara una invasión terrestre de Irán, entre dudas sobre su capacidad para mantenerla con éxito y el temor global a sus consecuencias, los ejércitos israelí y estadounidense ampliaron su ofensiva contra la infraestructura industrial iraní.
En esta estrategia atacaron incluso el complejo de agua pesada de Jondab (el reactor nuclear de Arak). Medios iraníes señalaron que fue un bombardeo doble, pero que no causó muertos ni el aumento de niveles de radiación.
También atacaron la instalación de torta amarilla (óxido de uranio concentrado) en Ardakan, donde tampoco hubo liberación de materiales radiactivos, según la Agencia Iraní de Energía Atómica.
Ardakan es una instalación clave donde el mineral de uranio se transforma en torta amarilla, un paso intermedio antes del enriquecimiento nuclear. EEUU e Israel ya han atacado la planta nuclear de Natanz en dos ocasiones, así como la de Bushehr, durante este conflicto.
Ayer bombardearon igualmente las dos principales siderúrgicas de Irán, la de Atiyeh, donde mataron a una persona, y la de Mobarakeh, que sufrió daños, sin que llegaran a producirse heridos. También hubo ataques sobre una industria cementera en Firouzabad, con al menos dos muertos.
En esta escalada que eleva el riesgo nuclear, Teherán denunció la postura del director general de la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA), Rafael Grossi, del que afirmó que «nunca ha hecho nada útil» respecto a Teherán y que «solo empeora las cosas» con sus declaraciones. Recordó que Grossi no ha rechazado los ataques a centrales nucleares, más allá de advertir del peligro, sin señalar quién las ataca. Grossi se ha referido a la posibilidad de que Irán se haga con armas nucleares, en línea con el discurso con el que Washington y Tel Aviv justifican la guerra.
58 muertos en zonas residenciales de trabajadores
Al menos 18 personas murieron en la zona de Isfahan, en un ataque a viviendas de trabajadores en un barrio obrero de Haftun. Otras 26, entre ellas siete niños y siete mujeres, murieron en Qom, y 13 personas más, incluidos dos niños, murieron en ataques en la región de Kermanshah.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, confirmó la escalada. «Israel intensificará sus ataques y los expandirá a nuevos objetivos y zonas», afirmó tras reunirse con el Jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir. Katz insistió en que Israel seguirá actuando «con toda nuestra fuerza», obviando los confusos mensajes sobre negociaciones de su aliado estadounidense.
Washington sigue alentando esta idea y la de un rápido final para tranquilizar a sus aliados. El secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró a sus homólogos del G7 que la guerra habrá terminado «en un par de semanas» con el resultado de una República Islámica «más débil que nunca».
Por su parte, los ministros del G7 exigieron el fin de los ataques contra civiles e infraestructuras, pero eludieron señalar a los responsables.
Rubio reiteró en que Estados Unidos no espera que la guerra se convierta en un «conflicto prolongado» y aseguró que podría lograr la victoria en unas semanas sin la anunciada invasión terrestre.
Pero a la vez, el Pentágono contempla la opción de enviar 10.000 soldados más a Oriente Medio, que incluirían tropas terrestres para ocupar las islas iraníes en el sur. Rubio indicó que Teherán ha enviado mensajes, pero que no ha respondido a la propuesta de 15 puntos para poner fin a la guerra.
Amenaza a industrias y hoteles con soldados
Ayer Irán avisó de que irá más allá del «ojo por ojo» en respuesta a los últimos ataques a sus industrias.
La Guardia Revolucionaria conminó a «todos los empleados de las empresas industriales de la región que tienen accionistas estadounidenses o vinculadas a Israel a que «abandonen sus lugares de trabajo inmediatamente para no poner en peligro sus vidas». También instó a los residentes de las zonas que rodean estas industrias, incluso dentro de un radio de un kilómetro, a que abandonen sus hogares hasta el momento del ataque.
Fuentes militares señalaron como objetivo seis fábricas de acero en Israel y cinco en otros países de la región, y anunciaron que la respuesta iraní no se limitará al sector siderúrgico.
A su vez, ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, pidió a los países del Golfo que rechacen reservas de militares estadounidenses en hoteles. Araqchi reprochó a los estadounidenses que «huyan de las bases militares para esconderse en hoteles y oficinas», y los acusó de utilizar a los ciudadanos de estos países como «escudos humanos».
Así, compartió en su mensaje un artículo de “TheNew York Times” que asegura que gran parte del Ejército terrestre estadounidense se ha visto obligado «a trabajar a distancia, con la excepción de los pilotos de caza y las tripulaciones que operan y mantienen los aviones de combate».
Por su parte, el presidente del Parlamento, Mohamed Baqer Qalibaf, cuestionó que EEUU sea capaz de proteger a sus militares en una eventual operación en suelo iraní «si ni siquiera puede proteger a sus propios soldados en sus bases de la región y los deja escondidos en hoteles y parques».
Tras casi un mes de ofensiva, la situación humanitaria en Irán se está deteriorando rápidamente, alertó la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (FICR). «El fuerte aumento de la inflación están limitando gravemente el acceso a bienes esenciales, incluidos alimentos y medicamentos. Muchos trabajos están interrumpidos, la actividad económica es muy restringida y los hogares afrontan crecientes dificultades para cubrir sus necesidades más básicas en un país que ya antes del inicio de la guerra ya afrontaba una inflación anual cercana al 70%», explicó.
La FICR recordó que los ataques han causado en un mes 1.900 muertos, 20.000 heridos, y más de tres millones de desplazados, un 3% de la población nacional. «Alrededor de 289 instalaciones sanitarias han sido dañadas, así como 600 centros educativos», señaló.

«Fue un crimen, no un error»
Irán acusó a EEUU de llevar a cabo un ataque calculado al bombardear una escuela iraní el primer día de la guerra, causando la muerte de al menos 175 niñas y profesores. El ataque a la escuela «no fue un simple ‘incidente’ ni un ‘error de cálculo’», declaró el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, en una reunión de emergencia del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Araqchi calificó el ataque de «crimen de guerra y crimen de lesa humanidad». «Han atacado hospitales, ambulancias, personal sanitario y de la Cruz Roja, refinerías, zonas residenciales... describirlos como crímenes de lesa humanidad es poco, la gravedad de las atrocidades de los agresores va acompañada de una retórica que deja pocas dudas sobre su intención clara de cometer genocidio», señaló. El ministro recordó que EEUU e Israel poseen las tecnologías y sistemas militares más avanzadas y precisas. Con ellas han eliminado, uno a uno, a buena parte de lo líderes iraníes en ataques al lugar preciso donde se encontraba cada uno. «Nadie puede creer que el ataque a esta escuela haya sido otra cosa que un acto deliberado e intencional», insistió Araqchi.
El Alto Comisionado de las ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, denunció el «profundo horror» del ataque y pidió que los propios autores del bombardeo lleven a cabo una investigación. Si en un debate anterior los 47 miembros del Consejo adoptaron por unanimidad una condena de los «atroces ataques» de Irán contra sus vecinos del Golfo, ayer no se sometió a votación ninguna resolución sobre el ataque a la escuela.
Colonos y soldados matan a tres palestinos
Colonos judíos mataron ayer al palestino Mohamad Faraj al-Malhi de un disparo en la cabeza durante un ataque contra la localidad de Harmala, al sureste de Belén, que dejó otros tres heridos, todos ellos familiares del fallecido.
A su vez, Mustafa Asaad Hamad, de 22 años, murió tiroteado de madrugada por las tropas israelíes en una redada en el campamento de refugiados de Qalandia, al norte de Jerusalén, y otros tres palestinos resultaron también heridos de bala.
El Ejército volvió a irrumpir en el cortejo fúnebre de Hamad y abrió fuego contra los palestinos que salían del cementerio. Sus disparos alcanzaron en la cabeza a Sufian Ahmad Saleh Abu Leil (46 años), que murió por las heridas, y dejaron otras tres personas heridas.
Posteriormente, las fuerzas israelíes allanaron la casa de Mustafa Hamad, mientras francotiradores se apostaban en los tejados de los edificios frente a la entrada del campamento de Qalandia.
Detenidos
Las autoridades de Irán anunciaron la detención de 45 personas en cinco provincias, a las que acuso de ser mercenarios con lazos con EEUU e Israel y de preparar «operaciones terroristas» y planear la entrega al enemigo de «información sobre centros militares e instalaciones sensibles».
Diplomáticos
Irán condenó la muerte de seis diplomáticos en ataques israelíes contra su residencias en Líbano en lo que va de la guerra, y lo calificó como un ejemplo de «terrorismo organizado». El pasado 8 de marzo Teherán había anunciado la muerte de cuatro diplomáticos en un ataque al hotel Ramada en Beirut.
Pirateo del FBI
Piratas informáticos proiraníes empezaron a divulgar un archivo de documentos e imágenes privadas del director del FBI, Kash Patel, en una filtración verificada por fuentes oficiales el Departamento de Justicia, que no quisieron precisar si las fotos que han comenzado a circular por Internet son auténticas.

Emiratos Árabes Unidos se implica en la guerra junto a Israel

Belgrado, la ciudad dividida

Agentes encañonan a un joven y amenazan a una testigo en la Kutxi: «Deja de tocar los cojones»

El principal acusado de la muerte de Lukas Agirre rechaza la autoinculpación inicial

