Iñaki  Iriondo
Cronista político

Otegi se marca un Arzalluz, Esteban le da al eslogan y Pradales cuela trampitas

A veteranos jeltzales no les pasó desapercibida la alusión de Otegi a acceder a la independencia como se sube al monte, pero los discursos de todos los dirigentes con atril en el Aberri Eguna tienen pasajes para comentar, como los escritos de la izquierda que quiere hacer ver que no tiene patria...

(Marisol RAMÍREZ | FOKU)

Los discursos y los manifiestos con motivo del Aberri Eguna dan lugar todos los años a detalles que en muchas ocasiones no son destacadas por los medios de comunicación pero tienen su punto de interés.

EN SU ENTREVISTA CON IÑAKI SOTO, ARNALDO OTEGI YA HABLÓ DE «UNA ESTRATEGIA GRADUAL, CON UN SENTIDO ORIENTAL DEL TIEMPO». Y EN IRUÑEA SALTÓ DE CONFUCIO A ARZALLUZ.

Desde la Taconera, el secretario general de EH Bildu comparó el camino hacia la República vasca laica, feminista, socialista y democrática, con el ascenso al Everest de Martin Zabaleta, montaña cuyas «vías de acceso cuentan con distintos campamentos; algunos hacen cima tras cuatro, otros necesitan hasta cinco. Ahora que estamos en el campamento base, aún quedan otros dos de aclimatación antes de alcanzar la cumbre. Pero para ello hay que aclimatarse, gobernar el país y, sobre todo, llegar arriba con oxígeno político y popular, con tranquilidad».

En ámbitos jeltzales la referencia no pasó desapercibida y les recordó a tantos mítines y entrevistas de Xabier Arzalluz, en los que solía repetir que «la independencia no es algo que se consiga de un día para otro, sino como subir a un monte: paso a paso, sin prisas pero sin pausas. Hay que saber dónde está la cima, elegir bien el camino y avanzar con firmeza, aunque a veces haya niebla o dificultades. Lo importante es no perder el rumbo».

La coincidencia de discurso es evidente, aunque probablemente el expresidente del EBB nunca hubiera dicho, como hizo el domingo Arnaldo Otegi, que el «oxigeno» para llegar a la cima es la «acumulación de fuerzas» basada en «la clase trabajadora vasca, es decir, todas las personas que viven y trabajan aquí».

EL HOMBRE QUE AHORA OCUPA EL CARGO, QUE NO EL PUESTO, QUE EN SU DÍA TUVO XABIER ARZALLUZ EN EL PNV, AITOR ESTEBAN, APROVECHÓ EL ACOTADO ESPACIO DE LA PLAZA NUEVA DE BILBO PARA ASEGURAR QUE ESTE ES «UN PAÍS DE TRABAJO Y POCO ESLOGAN».

Lo dijo en medio de este párrafo: «Hoy no solo celebramos, sino que reivindicamos una patria que queremos proyectar al futuro de una forma concreta. El país que queremos ser. El nuestro es un país confiable, un país con estabilidad, un país democrático, un país que respeta los derechos humanos, un país solidario, un país que cree en la colaboración público-privada, un país de trabajo y poco eslogan, un país que respeta al diferente, un país próspero, un país moderno, un país europeo, un país proeuropeo, un país en el que merece la pena vivir, un país en el que todas y todos sus ciudadanos puedan construir su proyecto de vida. Eso es lo que reivindicamos hoy aquí. Un país que funciona. Un país que responde. Un país en el que puedes confiar. ¡Eso es Euskadi!».

Una veintena de eslóganes, uno detrás de otro, que fueron precisamente lo que la oficina de comunicación del PNV destacó para encabezar su nota de prensa. De lo que se deduce que Aitor Esteban no es que esté contra los eslóganes, sino que lo que al PNV le molestan son las demandas sociales, sindicales, políticas y populares. Eso de «la pancarta» que tanto denostan en sus discursos los burukides, incluido el lehendakari.

Pero es evidente que en Sabin Etxea y en Ajuria Enea son conscientes de que les están comiendo la tostada y, por ello, Aitor Esteban anunció para mayo, un año antes de las elecciones municipales y forales, «un gran acto» (probablemente con presentación de candidatos que ya están eligiendo en muchos sitios), para mostrar «nuestra fuerza y nuestra determinación» y «que supondrá un punto de inflexión. Porque lo que está en juego no es solo quién gobierna, sino cómo queremos vivir y qué país queremos dejar a quienes vienen detrás. Es el momento de decidir si seguimos haciendo país o si dejamos que otros lo deshagan».

EL PNV VUELVE AL «YO O EL CAOS» QUE NO LES HA DADO RESULTADOS ESPECIALMENTE BUENOS ÚLTIMAMENTE. 

El domingo, el lehendakari cargó contra los de «muchas camisetas, muchas banderas, muchas proclamas y causas de todo tipo y condición», pero «que se olvidan de la Casa Vasca cuando se juntan con los autodenominados ‘progresistas españoles de la izquierda confederal’» o «que se dedican a eso de los frentes amplios».

Para justificar este supuesto desapego de EH Bildu de las cosas de la Casa Vasca -neoterminología inventada en esta legislatura para dotar de alma a la CAV- se preguntó «dónde estuvieron cuando hemos luchado por traer a Euskadi el subsidio de paro ¿O cuando había que pelear por los aeropuertos? ¿Qué han aportado en la operación Talgo? ¿Qué hacen para que tengamos más capacidades en migración? ¿Dónde han estado ante los continuos ataques al Concierto Económico?». Pero al lehendakari se le olvidó explicar que esas han sido negociaciones gubernamentales en las que no se ha permitido participar a los grupos parlamentarios.

La carga tenía trampa, porque la gobernanza colaborativa de Lakua no llega a tanto. Si muchas veces ni el PSE conoce los pasos de María Ubarretxena, como para dar turno a los partidos de la oposición.

Como tampoco está abierto a los partidos el Grupo para la Defensa Industrial, donde se reúnen el Gobierno, las diputaciones, las cámaras de comercio, Confebask, clústeres industriales vascos y grandes empresas. Pese a ello, Pradales acusó a EH Bildu de no «presentar propuestas» allí donde no se le permitía estar. De todas formas, el lehendakari las tenía, porque se las habían expuesto en el Parlamento el 7 de febrero de 2025, días antes de la primera convocatoria de este grupo, que fue el 12 en el Kursaal de Donostia.

Ante la militancia jeltzale, Imanol Pradales también se jactó de logros que todavía no son más que proyectos, como si ya estuvieran en marcha, y cuestionó el compromiso con el autogobierno de quienes, por ejemplo, minusvaloran la capacidad de influencia en la gestión de los aeropuertos o tachan de «obsesiones identitarias» la demanda de algunas transferencias. Podría comentarlo con los representantes de Eneko Andueza que se sientan en su Consejo de Gobierno.

TAMBIÉN QUISO DEJAR SU MENSAJE EN EL DÍA DE LA PATRIA VASCA LA IZQUIERDA QUE DICE NO TENER PATRIA PERO QUE ES DE ÁMBITO ESTATAL Y NO INTERNACIONAL.

Podemos Euskadi emitió un comunicado exponiendo que «para nosotras, el Aberri Eguna trasciende cualquier posicionamiento excluyente, cualquier acepción abertzale o nacionalista extrema. (...) Entendiendo nuestro legítimo derecho al autogobierno no como la agitación de banderas y símbolos excluyentes y supremacistas, sino como la posibilidad de decidir un proyecto de vida común ante las crisis sanitaria, económica, ecológica o de vivienda que padecemos y que son mucho más importantes para la vida de la gente en Euskadi que una bandera enarbolada frente a otras banderas».

La idea del «supremacismo» aparece también en la lectura que hizo Euskal Herriko Kontseilu Sozialista, quien escribió que «dentro del autonomismo, observamos que EH Bildu y algunos sectores sindicales repiten la misma tendencia pequeño-burguesa del PNV: buscar un estatus propio y transferencias de competencias dentro de los marcos estatales impuestos, para ser el territorio que mejor vive dentro de España, aprovechando nuestra posición imperialista en las cadenas de valor internacionales». Y como «nuestra alternativa» plantea «un Estado socialista vasco, construido en igualdad con los pueblos del mundo, para defender los intereses de la clase trabajadora vasca y de la clase trabajadora internacional».