La década de oro de los conjuntos vascos en las finales coperas
La Real prolongará este sábado 18 el idilio que los conjuntos vascos vienen manteniendo en la última década con las finales coperas. Seis participaciones de los cuatro equipos que militan actualmente en Primera durante ese tiempo –incluido un derbi en la 2019-20– es un balance más que notable.

Tradicionalmente, la Copa siempre ha sido un campeonato que ha gustado a los equipos vascos y lo han confirmado en la última década. Durante ese intervalo de tiempo, su presencia en las finales del torneo del K.O. ha sido casi continua –seis de diez–, incluyendo el histórico derbi de la 2019-20.
Con mayor o menor fortuna, los cuatro conjuntos que actualmente militan en Primera –Alavés, Athletic, Osasuna y Real– han tenido presencia últimamente en esa lucha por obtener un título más factible que, por ejemplo, la Liga, solo al alcance de los clubes más poderosos.
De ese decenio de oro de la presencia vasca en finales coperas, caben destacar los títulos que lograron la Real en la final pospuesta con motivo de la pandemia y el Athletic a los penaltis en la edición de 2023-24, cuatro décadas después del último conseguido. Los txuri urdines tendrán la posibilidad de repetir éxito este próximo día 18.
Bajo la condición de equipo revelación, fue el recién ascendido Alavés quien inició ese periplo exitoso, concretamente en la 2016-17, su primera final copera y la segunda en su trayectoria deportiva, después de la que disputó en la Copa de la UEFA en la 2000-01 contra el Liverpool.
El acierto en la llegada en forma de cesión de futbolistas con gran proyección, léase Marcos Llorente y Theo Hernandez, sumado al crecimiento exponencial de otros, como Ibai Gómez o Feddal, además de la experiencia de Manu García y Víctor Laguardia, conformaron un bloque muy sólido que no tuvo ningún problema para salvarse de manera holgada –55 puntos– e incluso poner el broche de oro con su marcha inmaculada en el campeonato copero.
El problema es que los entonces dirigidos por Mauricio Pellegrino se toparon en aquella final disputada el 27 de mayo de 2017 con el Barcelona de la MSN (Messi, Suárez y Neymar) que, en la última temporada con Luis Enrique en el banquillo y aun sin firmar los mismos números de su anterior curso, todavía tenían la suficiente pólvora como para ser un rival muy complicado.Unos 25.000 aficionados babazorros desplazados hasta el Vicente Calderón vivieron en directo cómo su equipo plantaba cara al cuadro culé, disfrutaron del golazo de Theo Hernandez que supuso el 1-1 y solo se vieron doblegados poco antes del descanso por una diana en fuera de juego de Neymar, que hoy día el VAR la hubiera anulado. Curiosamente, Pellegrino habló en la previa de la necesidad de usar la tecnología en el fútbol.

Casi cuatro años pasaron hasta la siguiente final con protagonismo vasco... y además por partida doble. Por cuarta vez en la historia del campeonato, dos conjuntos de Hego Euskal Herria se citaban sobre el césped, tras los precedentes del Athletic-Vasconia (Donostia) disputado el 20 de marzo de 1910, el Racing Irun-Athletic jugado el 22 de marzo de 1913 y el Real Unión-Arenas del 15 de mayo de 1927.
En esta ocasión fueron Real y Athletic quienes se vieron las caras inmersos en plena pandemia del coronavirus, lo que deslució especialmente todo lo que rodea a una cita futbolística de estas características. Para empezar, ese derbi tuvo que retrasarse un año –el 3 de abril de 2021– y, lo que fue peor, se celebró sin presencia de público por orden expresa del gobierno central, que cortó de raíz un anuncio previo de la RFEF dejando caer que podría asistir un 20-25% del aforo de La Cartuja.
Un gol de penalti transformado por Mikel Oyarzabal inclinó la balanza en lo deportivo del lado guipuzcoano en una final atípica, que permitió a los txuri urdines subir a sus vitrinas el tercer título copero de su historia, mientras que los leones, por aquello de la situación tan insólita que se vivió en aquel momento, dispusieron de una nueva oportunidad apenas dos semanas después.

El 17 de abril volvió a repetirse la historia, esta vez con el Athletic y el Barcelona como protagonistas. Igualmente sin público y con la televisión como la gran beneficiada de las adversas circunstancias, concentrando números de récord para ambas transmisiones. El Real-Athletic alcanzó los 4,5 millones de telespectadores y el Barcelona-Athletic se disparó hasta los 6 millones.
En lo estrictamente futbolístico, el cuadro vizcaino no tuvo ninguna opción. Logró salvar los muebles en la primera parte, pero en la reanudación, el vendaval ofensivo blaugrana le llevó a encajar los cuatro goles de la contienda en apenas 12 minutos. La ansiada Copa aún se haría de rogar.
Dos ediciones más tarde, fue Osasuna quien intentó la hazaña. Tras un agónico encuentro de vuelta en semifinales, precisamente contra el Athletic en San Mamés, logró el pase a la gran final por segunda vez en su historia. La empresa se antojaba harto complicada, con el Real Madrid como adversario en el escenario sevillano.
Ello no impidió que la peregrinación desde Nafarroa hacia tierras andaluzas fuera masiva. Más de 25.000 seguidores rojlllos emprendieron el desplazamiento con la idea de disfrutar de una fiesta en la que tenían poco que perder y mucho que ganar.
Finalmente, el 6 de mayo de 2023 el bloque rojillo peleó dentro de sus posibilidades ante su mastodóntico oponente e incluso llegó a tutearle y generarle ciertos problemas a raíz de que Lucas Torró igualase con un misil un tempranero gol anotado por Vinicius. A la postre, se impuso la lógica, pero el osasunismo se lo pasó de lo lindo.

Solo tuvo que pasar una edición para que el fútbol vasco volviese a estar representado en La Cartuja. En su última intentona, el Athletic dio en el clavo y, cuatro décadas más tarde, sacó la gabarra por la ría bilbotarra. Unos 50.000 hinchas rojiblancos viajaron hasta Sevilla –la mitad sin entrada– para disfrutar en el campo y en la ciudad andaluza de un título que llevaba ansiando mucho tiempo.
Y no fue tarea sencilla conseguirlo. Después de seis finales consecutivas perdiendo, la entidad de Ibaigane recuperó su tradición copera el 6 de abril de 2024, aunque para ello fue necesaria jugársela desde los once metros. Después de ir por detrás al descanso, Sancet empató en la segunda parte, Agirrezabala le paró un penalti a Morlanes en la tanda decisiva y Berenguer no falló.

Ahora será la Real quien tendrá la posibilidad de sumar su cuarta Copa –segunda en cinco años– ante un Atlético al que siempre se le tienen ganas desde la afición txuri urdin por lamentables episodios –Aitor Zabaleta– y heridas extradeportivas que nunca van a cicatrizar.

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