
La Audiencia Provincial de Araba acoge este miércoles la octava jornada del juicio contra Jaime R., que se enfrenta a 25 años de cárcel acusado de asesinato con alevosía y ensañamiento, con las agravantes de parentesco y género, por la muerte a cuchilladas de su esposa, Maialen Mazón, en mayo de 2023 en Gasteiz.
La Fiscalía ha asegurado que Jaime R. mató a su esposa de forma «consciente y voluntaria» por la «no aceptación» de la ruptura de su matrimonio porque entendía que la víctima «era suya» y matarla era «la única forma de perpetuar el dominio».
«La mató con intención de hacerlo, actuando consciente y voluntariamente, encontrándose Maialen indefensa, haciéndola sufrir especialmente porque su hija estaba delante, y con voluntad de poner fin al embarazo [esperaba mellizas], dejando atrás abandonada a su hija», ha defendido el Ministerio Público.
Según ha recordado, el crimen se cometió el 27 de mayo de 2023 en un apartahotel de Gasteiz pero no fue descubierto hasta el día siguiente. La hija de la pareja, de dos años y medio entonces, permaneció sola durante 18 horas junto al cadáver de su madre.
Jaime R. tenía una orden de alejamiento dictada por un juzgado de Torremolinos (Málaga), que ambos incumplían de manera sistemática, y Maialen Mazón figuraba como víctima de «riesgo extremo» en el sistema estatal de seguimiento de casos de violencia de género, VioGen. Sin embargo, la Ertzaintza rebajó su calificación a «riesgo bajo» cuando ella intentó sin éxito retirar la denuncia en contra de su pareja. Este caso llevó a la Policía autonómica a cambiar sus protocolos en estos casos.
En su alegado, la fiscal ha lamentado el «gran fallo en la protección policial de Maialen», algo que se «evidencia» en dos cosas: Jaime R. la mató y ahora la Ertzaintza detiene automáticamente a quien incumple una orden de alejamiento.
Ha defendido que fue un asesinato y no un homicidio motivado porque Jaime R, decidió que su esposa no podía tener una vida «independiente». La quería tener «sometida a su voluntad».
Fue además un crimen sorpresivo porque para la mujer era «impensable» que su marido la agrediera –la violencia que sufría no era física sino psicológica y ambiental, ha dicho– y además hubo desvalimiento.
Esto se demuestra –ha argumentado– en que Maialen tenía una alta tasa de alcohol y había tomado bienzodiezapina, que potencia sus efectos incluso con una dosis mínima como en este caso. Además, ella estaba sentada, no había «signos de lucha» y las fibras halladas bajo sus uñas no coincidían con la ropa del hombre, entre otros motivos.
El autor del crimen, ha añadido, actuó con ensañamiento porque Maialen Mazón «estaba en un estado de absoluta indefensión» mientras pensaba que la pequeña «se quedaría en manos» de su padre. Ha recordado además que su cuerpo apareció «aferrado» al carrito del bebé.
Consumo de alcohol
Ha rechazado que en el momento del crimen Jaime R. sufriera un trastorno de estrés agudo que anulara su voluntad y que le causada una amnesia disociativa como argumenta la defensa. Ha explicado en este sentido que se deshizo del arma, se puso un chaqueta para ocultar las manchas de sangre en la camisa, se limpió la sangre de las zapatillas y contrató un taxi para huir a la Comunidad Valenciana con un nombre falso.
También ha cuestionado que el consumo de alcohol afectara a sus facultades porque las camareras han testificado que en lapso de tres horas previo al crimen bebió «como mucho» un chupito y medio de orujo y una copa de vino.
Las acusaciones particulares ejercidas por familia de Maialen Mazón y el Consejo del Menor de Araba y la acusación popular de la asociación Clara Campoamor se han adherido a las conclusiones.
«Jaime la mató por su decisión de ser libre y romper con él», ha expuesto la abogada de la familia, que ha sido muy crítica con el «error» de protección de la Ertzaintza. El acusado era «muy consciente» de sus actos y «no hubo una fuga disociativa, sino una fuga criminal, y no hubo una amnesia disociativa, sino una mala memoria selectiva».
Ha afeado además que en estos tres años no ha mostrado «arrepentimiento ni sentimiento de culpa y ha llegado a decir que no quiere saber nada de su hija», a la que en este tiempo «no ha costeado un solo pañal».
El letrado del Consejo de Menor ha expuesto el «riesgo vital» que corrió la niña al pasar 18 horas sola tras presenciar el «horror» del crimen que le causó un «trauma severo» y que necesitará «tratamiento psicológico de por vida». El acusado «podía haber tenido un atisbo de humanidad» y en lugar abandonar a la pequeña, dejársela a su abuela en el portal.
La abogada de Clara Campoamor ha asegurado que Jaime R. la mató «al saber que estaba perdiendo el control sobre ella de forma irreversible» y que lo hizo con «absoluta conciencia» de que mataba a su mujer y con ello a las mellizas que gestaba, y de que abandonaba a la niña junto a su cadáver.
«Jaime amaba a Maialen y era capaz de todo (por ella)»
Tras los alegatos de las acusaciones ha llegado el turno de la defensa, que pide su absolución por trastorno mental transitorio o en su defecto que se aplique la eximente incompleta de trastorno mental transitorio y la atenuante de consumo de alcohol. Esto no implica la libertad para Jaime R. sino «medidas de control en un centro psiquiátrico, control judicial y responsabilidad civil», ha explicado su letrado.
Su letrado ha sostenido que Jaime R. tenía una «vulnerabilidad neuropsíquica» previa al crimen y que había intentado suicidarse en dos ocasiones. Tras uno de esos intentos, le diagnosticaron un episodio psicótico con «pérdida de contacto con la realidad» que –según su tesis– es algo similar a lo que le llevó a matar a su esposa.
Ha rechazado la descripción que han hecho las acusaciones del procesado como un hombre controlador y celoso, y ha defendido que Maialen Mazón recurría al «chantaje emocional» porque le »amenazaba» con llamar a la Policía para que lo detuvieran, ya que sobre él pesaba una orden de alojamiento.
Respecto al «día crítico», tal y como se ha referido al día en el que la mujer fue acuchillada mortalmente, ha asegurado que tanto ella como él estaban afectados por la ingesta de alcohol.
Además, ha denunciado que desde las acusaciones se haya «criminalizado» la actitud mantenida por su representado en las horas previas al crimen, al haber «reinterpretado» sus mensajes instando a Maialen Mazón a reunirse con él. Con tales mensajes –ha añadido– Jaime R. «estaba haciendo lo que ha hecho siempre: quererla y comprenderla. No es control ni sumisión; es el cariño de una persona que luego colapsó», ha añadido.
«Jaime amaba a Maialen y era capaz de todo (por ella)», ha asegurado el abogado, que se ha remitido al informe del psiquiatra y la psicóloga contratados por la defensa para sostener que «pasó algo en la habitación y luego (Jaime) colapsó». «Hizo un borrón amnésico y a partir de ahí no sabía que estaba matando» y tras el crimen adoptó «conductas automatizadas, que hace sin saber», entre ellas el deshacerse del arma del crimen, salir esa noche con unos amigos o a la mañana siguiente enviar al padre de Maialen un mensaje mostrando preocupación por no saber nada de ella: «En su automatismo todavía no sabe que ha matado a Maialen», ha expuesto.
El acusado pide perdón a su hija
La vista oral ha terminado con el turno de última palabra del acusado, que ha pedido perdón «sobre todo a su hija». «No se lo voy a poder pedir en persona, pero espero alguna vez poder decírselo», ha indicado.
La jueza ha citado este jueves a los miembros del jurado para darles entrega del objeto del veredicto, tras lo cual estos comenzarán sus deliberaciones.

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