El foro de Santa Kriz reivindica el nombre de Nemanturisa
Los arqueólogos han rescatado la gran plaza de la ciudad romana hallada en Santa Kriz, en el pueblo navarro de Eslaba, una de las más importantes de Euskal Herria que creció pegada a un poblado vascón. Ahora, buscan apoyo para empezar con los templos.
Nadie sabe por qué los romanos se instalaron en el término de lo que hoy es Eslaba, pero fundaron una ciudad que fue impresionante. El hallazgo de esta «civitas» en ese pueblecito de poco más de 120 habitantes obligó a replantear todas las teorías sobre cómo fue la romanización de Nafarroa, ya que aún no se ha encontrado físicamente la calzada que daría sentido a la urbe, aunque sí han aparecido algunos miliarios, enormes piedras inscritas con las que los romanos marcaban sus caminos. Otras hipótesis hablan de que pudiera haber una mina cerca o que fuera el poblado vascón que está junto al foro lo que atrajera a los romanos para instalarse en el lugar. En cualquier caso, lo que no miente es el georradar, que ha encontrado una ciudad enorme, una de las mayores de toda Euskal Herria, en la que habrían aparecido incluso viviendas de varios pisos de altura.
La excavación en Santa Kriz se vistió ayer de gala para una presentación formal a la que acudieron la consejera de Cultura, Ana Herrera, y de la de Desarrollo Rural, Isabel Elizalde. Tras años de trabajos, se ha excavado tan solo una ínfima parte, destacando dos elementos: el núcleo del foro con su impresionante criptopórtico y, en la parte más baja, el arranque de una necrópolis que llegó a ocupar 9.000 metros. De hecho, aún no se han identificado del todo el cardo y el decumanus (las dos calles cruzadas en direcciones Norte-Sur y Este-Oeste a través de las que los romanos configuraban una ciudad).
Ptolomeo y la ciudad de Nemanturisa
El foro que toca el poblado vascón –compuesto por varios muros concéntricos con casas viviendas– habla de la convivencia entre los primitivos habitantes y los nuevos pobladores. En los inicios de esa plaza se levantaron unos almacenes (hórrea) en los que han aparecido cerámicas manufacturadas propias del poblado junto a otras piezas, ya torneadas, propias de los romanos. Otro de los hallazgos significativos es una moneda en las que se estampó el emblema de los legionarios que construyeron la calzada que lleva a Zaragoza. Se trata de pistas sin duda interesantes, pero que no bastan para desvelar por qué la ciudad llegó a ser tan importante durante los siglos I y II.
De hecho, la urbe encontrada en Eslaba aún no tiene nombre, aunque pugna por ser una de las pocas urbes vasconas de las que da cuenta Ptolomeo: Nemanturisa. Aun así, este título se lo disputa con otra ciudad romana hallada en Sofuente, Aragón. Independientemente de todo, los restos encontrados describen una ciudad que gozó de épocas de gran esplendor. Grandes estatuas (entre las que destaca la de un togado), mármoles italianos y turcos y estucos con pigmentos azules traídos de Egipto dan cuenta de esos momentos de pujanza. Distribuida por la vertiente sur de una pequeña loma y con los templos en lo más alto, la ciudad debió constituir una visión impresionante. «Los romanos, a veces, buscaban cierta teatralidad en sus ciudades y en Santa Kriz la encontraron», explicaba ayer Pilar Sáez, una de las directoras de la excavación. «Lo que ha salido a la luz será aproximadamente un 2% de lo que ocupaba la ciudad», indicó.
El objetivo del equipo ahora es acceder a la zona de los templos y completar el aspecto del foro y de la zona noble de la ciudad. No obstante, en realidad todo es excavable, ya que la abandonaron prácticamente sin construir nada encima que la desfigurase, y luego se olvidaron hasta del nombre.