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El Estado tumba la autonomía, el Govern mantiene el referéndum

14 detenidos y una cuarentena de registros, unido al control efectivo de las finanzas catalanas por parte de Madrid, asestaron ayer el golpe de gracia a la autonomía catalana. El Govern consideró que la macrooperación establece un «estado de excepción de facto», aunque aseguró que el referéndum sigue en marcha. Una convocatoria que suma nuevos y variados apoyos como respuesta al ataque frontal del Estado español a las instituciones catalanas.


El Estado español irrumpió ayer en una decena de departamentos y organismos de la Generalitat, en otras tantas empresas y en varios domicilios –el juez de instrucción número 13 autorizó 41 registros–, detuvo al menos a 14 personas –entre ellas piezas clave del departamento de Economía–, intentó entrar por la fuerza y sin autorización judicial en la sede de un partido político (CUP), tomó el control de las finanzas de la Generalitat y siguió citando a los más de 700 alcaldes que dan apoyo al referéndum. El Estado español suspendió ayer de facto la autonomía de Catalunya.

Consciente de ello, el president, Carles Puigdemont, se puso ayer corbata negra. Para el funeral del Estado de las Autonomías, que no para el del referéndum, que sigue en pie. «Estamos convocados el día 1 de octubre para defender la democracia. Saldremos de casa, llevaremos una papeleta y la utilizaremos», aseguró.

¿Sigue siendo posible el referéndum? Es una de las grandes preguntas que subyacen tras la macrooperación de ayer, que apuntó directamente a la logística del 1-O. Es decir, al equipo del vicepresident, Oriol Junqueras, que es quien asume la ejecución del referéndum. Entre los detenidos están sus más estrechos colaboradores –el secretario general de Vicepresidencia, Josep Maria Jové, o el director de la Hacienda catalana, Lluís Salvadó, por ejemplo–. La Guardia Civil incautó también casi 10 millones de papeletas, lo que llevó al propio presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, a dar por desmantelado el plebiscito.

Y sin embargo, las urnas y las tarjetas censales siguen vivas –veremos hasta cuando–. Y la mayoría de hogares cuenta con una impresora hoy en día. Que no será un referéndum normal, visto que el Estado está deteniendo a sus impulsores, es más que evidente, pero lograr poner las urnas el 1-O ya sería una victoria. Sobre todo visto que el Estado está dispuesto a todo. Traspasadas las líneas rojas, nada indica que la represión no vaya a ir en aumento en los próximos días. El despliegue policial sigue aumentando y ayer el Ministerio de Interior anunció que suspende los permisos a las FSE hasta el 5 de octubre.

Veremos. De momento, ayer todos sus impulsores defendieron la vigencia del 1-O. Además del Govern, la diputada de la CUP Anna Gabriel consideró que «si no se celebra el 1-O, habrá ganado el golpe de estado». También las entidades soberanistas llamaron a mantener el pulso por el referéndum. Acudiendo a su llamada, al cierre de esta edición todavía se concentraban miles de personas ante la Consejería de Economía, en la céntrica Rambla de Catalunya.

Activación popular

La respuesta ciudadana a la operación fue espectacular desde primera hora de la mañana, cuando decenas de ciudadanos se concentraron ante las diferentes consejerías registradas. Pero no solo destacó la cantidad de gente que a lo largo de las horas se fue sumando. También lo hizo la variedad y diversidad de actores que se sintieron interpelados ante el golpe de la Guardia Civil a las instituciones. La mayoría activada hoy a favor del referéndum es mucho más importante que la que existía ayer a la mañana.

Los Comuns fueron de los primeros en reaccionar y denunciar contundentemente la operación. «Si Rajoy persiste en esta estrategia represiva, encontrará a todo el catalanismo unido en su diversidad, defendiendo derechos y libertades», dijo la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. La dirección del PSC se mantuvo monolítica en la culpabilización del Govern, pero alcaldes de peso como el de Terrassa, Jordi Ballart, y federaciones importantes como la del Baix Llobregat criticaron con dureza la represión. También se alinearon en defensa de las instituciones los sindicatos mayoritarios en Catalunya, CCOO y UGT.

A la espera del parte de daños

La de ayer fue una jornada de reacción rápida a la operación, en la que se priorizó la respuesta veloz y contundente –«firme y serena», como repitieron una y otra vez dirigentes independentistas–.

A la espera del siguiente golpe del Estado, que llegará, hoy será el día de hacer recuento de daños y observar con más detalle el fundamento de las detenciones –el listado completo en la página siguiente–, así como el inventario de elementos requisados durante los largos y numerosos registros que afectaron a cuatro consellerias y a organismos y empresas –la mayoría tecnológicas– vinculadas a los preparativos del 1-O.

Pero eso será hoy. Ayer nada impidió que, pese al golpe recibido por las instituciones, miles de catalanes se acostasen con una sonrisa en el rostro.

Los apuntes del día

Despliegue policial en aumento

No serán días fáciles en Catalunya. Interior suspendió los permisos de los policías y guardias civiles destinados a frenar el referéndum hasta el 5 de octubre. Además, tres barcos comerciales contratados por el Gobierno están en puertos catalanes por si es necesario alojar a más agentes.

Xavier Trias, cupero por un día

La Policía española tuvo su parte de protagonismo tratando de entrar por la fuerza y sin orden judicial en la sede de la CUP. No lo pudieron hacer porque un muro humano lo impidió. Allí estuvieron Xavier Trias (PDeCAT) y Alfred Bosch (ERC). Una imagen difícil de imaginar hace apenas unos meses.

La diversa defensa de la generalitat

La operación de la Guardia Civil generó multitud de movimientos en defensa de las instituciones catalanas, de procedencia tan diversa como pueden ser el Fútbol Club Barcelona, el festival de música Primavera Sound, el alpinista Kilian Jornet o las universidades catalanas.