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Sant Esteve de les Roures, el Arralde catalán, cabrea a la Guardia Civil y divierte a las redes

El Ayuntamiento de este pueblo inventado por la Guardia Civil persigue en Twitter al instituto armado, que acaba entrando al trapo.

Imagen de la carga policial del 1 de octubre.

El municipio catalán Sant Esteve de les Roures, pese a ser una localidad inexistente que la Guardia Civil se inventó, cuenta con Ayuntamiento y universidad ficticia y desde ambas instituciones continúan con su mofas a la Guardia Civil.

El origen de este municipio reside el informe enviado al juez Pablo Llarena por la Guardia Civil sobre la supuesta violencia contra los cuerpos policiales españoles en Catalunya. Concretamente, el cuerpo policial incluyó este nombre en el listado de municipios catalanes en los que actuaron el 1 de octubre. En el informe se detalla que en este presunto municipio tuvieron lugar cerca de 300 episodios violentos.

Tras conocer la existencia de este nuevo municipio, una cuenta bajo el nombre de Ayuntamiento de Sant Esteve de les Roures fue activada en Twitter y ante más de 7.000 seguidores comenzó una disputa virtual con la Guardia Civil.

El instituto armado no tardó en entrar al trapo y crítico que se realizaran estas acusaciones desde una cuenta oficial.

Tras el rifi rafe virtual, la cuenta del consistorio de Sant Esteve de les Roures ha aclarado en un tuit que se trata de una plataforma de humor.

Dos días después, sin embargo, era la universidad de Sant Esteve de les Roures la que cogía el testigo en la red.

También cuenta con su propia agrupación de Castellers, biblioteca..

Garzón mandó a las fuerzas policiales al inexistente pueblo de Arralde

Ante este episodio, Jonathan Martínez era el primero en recordar a Arralde. El escenario de la mítica serie de ETB ‘Goenkale’ fue objetivo del juez Baltasar Garzón, tras una denuncia previa de la asociación Dignidad y Justicia, antigua Fundación Víctimas del Terrorismo.

Cuando las prohibiciones y las ilegazaciones eran el pan de cada día en Euskal Herria, pesquisas en Internet de la asociación habían dado con un anuncio de una comida en favor de los presos políticos vascos en las fiestas populares de la población citada. Garzón mandó a las fuerzas policiales, incluida la Ertzaintza, a que vigilaran de cerca el acto de Arralde.

Nueve años después, Martínez recuerda el episodio solicitando que ambas localidades sean hermanadas.