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Abandonan a 46 refugiados en la estación de autobuses de Donostia

Cruz Roja se hizo cargo ayer de los 46 subsaharianos abandonados en la estación de autobuses de Donostia. Al parecer, el autocar en el que llegaron salió de Andalucía con destino al Estado francés, pero fueron desalojados en Donostia sin que se hubiera recibido aviso de que fueran a ser derivados a Gipuzkoa desde otro punto de la península.


Medio centenar de refugiados de origen subsahariano fueron abandonados sin documentación, sin ropa y sin comida en la estación de autobuses de Donostia, adonde llegaron en autocar procedentes de Andalucía a primera hora de la mañana y de donde el conductor del vehículo se marchó en cuanto sus ocupantes desalojaron el autobús. Los Servicios Sociales del Ayuntamiento donostiarra y la Cruz Roja de Gipuzkoa trabajaban en su acogida, junto con responsables de la Diputación.

Según relataron los migrantes a un testigo presencial, procedían de Almería y alguien de Cruz Roja debía estar esperándoles allí. Sin embargo, fuentes de esa organización explicaron a Efe que no tenían información de la procedencia de estas personas, y que no recibieron ningún aviso de que fueran a ser derivados a Gipuzkoa desde ningún otro punto del territorio peninsular.

«A qué distancia de Francia»

«No hacían más que preguntar a qué distancia estaban de Francia y cuánto se tardaba en llegar a París. Estaban totalmente desorientados y esperaban que apareciera alguien de la Cruz Roja», resumía un testigo la inesperada llegada del medio centenar de inmigrantes subsaharianos.

«A las 8.30 han empezado a aparecer en la dársena un número importante de chavales subsaharianos que luego, hablando con ellos en francés, me han preguntado dónde estaban y si había alguien de Cruz Roja que les debería estar esperando», explicó el testigo a Efe.

Unos minutos antes, los 46 refugiados –45 de Mali y 1 de Guinea Conakry–, todos ellos hombres y al menos dos menores de 16 años de edad, habían desembarcado de un autobús que, según relató este testigo, Cruz Roja de Almería habría contratado en esta ciudad.

«Estaban absolutamente desorientados, les habían dicho que a las 9.00 habría alguien de la Cruz Roja esperándoles para llevarles a algún centro o para hacerse cargo de ellos, en principio para pasar a Francia», precisó el testigo, que pudo comunicarse en francés con muchos de los refugiados, aunque otros solo se comunicaban en sus propios idiomas.

«Iban todos con dos pulseras, una amarilla con una numeración y otra roja de Cruz Roja», señaló este hombre, quien no ocultó su sorpresa cuando los migrantes le explicaron que, esta institución iba a encargarse de «pasarlos a Francia».

Los jóvenes relataron, además, que su entrada en territorio del Estado español se produjo hace tan solo unos días, tras atravesar en patera el estrecho de Gibraltar y alcanzar las costas de Andalucía, donde fueron llevados a un centro de acogida de Cruz Roja en Almería. Según sus explicaciones, posteriormente, en Almería, habrían sufrido una «criba» en función de los lugares a los que dijeron querer ir.

Muchos de los llegados ayer a Donostia tienen familia o amigos en el Estado francés, en concreto en los barrios periféricos de París, adonde querían llamar para informar de su situación.

El testigo explicó que todos ellos le refirieron que «estaban sin comer» porque llegaron «solo con la ropa que llevaban puesta», la mayoría deportiva oscura, por lo que algunas personas presentes en la estación de autobuses les dieron bebida y algo para comer. También el Ayuntamiento proporcionó alimentos y bebidas mientras se tomaba una decisión y después de que los responsables de la estación de autobuses contactaran con las autoridades al ver que nadie se ocupaba de ellos.

Poco después, llegaron efectivos de la Policía Municipal y también de la Ertzaintza, que se hicieron cargo de la situación hasta que tres vehículos de la Cruz Roja asumieron su tutela sobre las 13.30.

«Albergue de urgencia»

Los 46 migrantes fueron traslados al centro que Cruz Roja tiene en Zorroaga para realizar una primera valoración individual, identificar la situación de cada uno y poder derivar los recursos adecuados. Estaba previsto que pasaran la noche en un «albergue de urgencia» hasta que las instituciones tomaran una decisión sobre su ubicación y futuro inmediato.

Ayer por la tarde se celebró una reunión entre responsables de la Diputación de Gipuzkoa, del Ayuntamiento de Donostia y de Cruz Roja Gipuzkoa, en la que se decidió crear una mesa de coordinación para hacer frente a esta situación y se habilitaron los recursos de urgencia para atender a sus necesidades básicas de manutención.

La diputada de Políticas Sociales, Maite Peña, señaló que su llegada de este modo era algo que «desconocíamos totalmente. Han llegado de repente y sin previo aviso», según recogió “El Diario Vasco”. No obstante, añadió que «como territorio solidario que somos», Diputación y Ayuntamiento «estamos trabajando en coordinación con la Cruz Roja para ofrecerles la acogida adecuada».

Según indicó Elena Luquín, directora de intervención social de Cruz Roja Gipuzkoa, movilizó un equipo de personal técnico y voluntariado de 40 personas. Luquín explicó que las personas atendidas «se encuentran cansadas por el largo viaje, pero sin problemas graves de salud».

 

1.548 rescatados en Andalucía y Canarias

El drama migratorio va más allá de los 629 refugiados y migrantes del ‘Aquarius’ que llegaron a València el domingo, sobre quienes se han centrado la atención mediática de la última semana. En tan solo cuatro días, desde el viernes, el número de personas rescatadas solo en las costas de Andalucía y Canarias, la mayoría en aguas del mar de Alborán y en el estrecho de Gibraltar ascendió a 1.548.

Ayer, 254 personas fueron rescatadas de seis pateras cuando navegaban en aguas de Alborán y derivadas a varios puertos andaluces. Mientras, seguía la búsqueda de los 43 migrantes que desaparecieron el sábado en el naufragio de una patera en ese lugar.

En el caso de los refugiados del ‘Aquarius’, 628 –todos menos uno– firmaron la petición de asilo y 274 manifestaron su intención de trasladarse a al Estado francés tras conocer que París se ha ofrecido a acogerles.

La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) ha pedido al Gobierno de Pedro Sánchez, que lo mismo que se ha hecho con los 629 migrantes del ‘Aquarius’, a quienes se les garantizó el acceso al asilo, debe hacerse con cualquier persona que llegue a las costas del Estado español.GARA

 

CEAR-Euskadi reclama que se refuerce el sistema de acogida a las personas refugiadas

La Comisión de Ayuda al Refugiado en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, (CEAR-Euskadi), que atiende al 70% de las personas refugiadas que llegan a la CAV, advirtió de que urge reforzar la asistencia con más plazas y un albergue de primera acogida.

CEAR-Euskadi calcula que unas 970 personas solicitaron asilo en la CAV en 2017, una cifra que casi duplica la de 2016, con 500 solicitudes, porque cada vez son más las personas solicitantes de asilo en el mundo debido a conflictos y persecución, ya sea por ideología, identidad sexual, religión…y porque los que huyen conocen cada vez más el derecho de asilo. CEAR citó que en los últimos años ha aumentado de forma considerable el número de plazas, pasando de 200 en 2016 a 463, pero este número es todavía insuficiente.

Indicó que con motivo de la acogida al ‘Aquarius’ se ha extendido de forma errónea la creencia de que en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa hay suficientes plazas para acogida, pero las 463 existentes «están ocupadas o reservadas para las próximas semanas». Y destacó que la lista de espera que gestiona supera las cien personas en la CAV.

Ayer mismo, CEAR-Euskadi tenía prevista una reunión con el Ejecutivo de Lakua. La salida, según precisó, no pasa solo por ampliar las plazas ante una situación excepcional de acogida, sino por «dar respuesta a un sistema que está colapsado y que necesita una atención mayor, tanto de plazas estables como de primera acogida».

CEAR-Euskadi presentó ayer los datos del informe anual relativos a la CAV, a las puertas de la conmemoración mañana del Día Internacional del Refugiado, una jornada que como los otros 364 días del año debe servir para reivindicar que se atiendan los derechos de las personas refugiadas, indicó su presidente, Javier Calparsoro. Explicó que pese a que «se ha extendido la falsa creencia de que las personas refugiadas no llegan», los datos «muestran que sí, la cuestión es que lo hacen por su cuenta», fuera de los focos mediáticos. Recordó que hay 70 millones de desplazados en el mundo y que se cuentan por miles las muertes en las distintas rutas migratorias, de las cuales «la más mortal» es el Mediterráneo.

El foco está puesto ahora en las personas del ‘Aquarius’, pero más de mil personas llegaron este fin de semana a las costas del Estado y probablemente no tendrán «el mismo tratamiento jurídico». «No había fotógrafos para recibirlas ni representantes políticos», destacó CEAR, que hizo un llamamiento: «No podemos distinguir entre personas refugiadas de primera y de segunda», sino garantizar «protección y acogida digna a toda persona que huya de una persecución y lo requiera».

Por lo que respecta a la CAV, la directora de CEAR-Euskadi, Patricia Bárcena, apuntó que una de las principales reivindicaciones es la puesta en marcha de un albergue público de primera acogida, con un mínimo de entre 60 y 100 plazas, destinado a las personas que no han entrado en el programa de asilo y no tienen una red social o familiar que pueda alojarles.

Recordó que es necesario «minimizar el tiempo de espera para tramitar la solicitud de asilo», hoy día de una media de tres meses «solo para formalizar la protección internacional». Apuntó que el sistema de asilo debe adecuarse a las necesidades de las personas, y no a la inversa, cuidar la salud de las personas refugiadas y garantizar el acceso efectivo a derechos básicos como el empleo o la vivienda. Y subrayó la situación de vulnerabilidad en la que llegan muchos refugiados y el impacto que les supone la experiencia migratoria. Según precisó, la respuesta a una solicitud tarda unos 18 meses y «dos de cada tres son denegadas». «Hay gente que consigue normalizar su vida en este tiempo y se encuentra con que pasa a ser considerada inmigrante en situación irregular», lamentó.Nerea GOTI